Análisis | Vídeos | 11 JUL 2018

Análisis de Harvest Moon: La luz de la esperanza

Tags: PC PS4 Switch
Devuelve la vida a una ciudad reconstruyendo sus edificios, trabajando duro y restaurando el faro en Harvest Moon: La luz de la esperanza, la nueva entrega de la querida franquicia de Natsume..
Cartel Harvest Moon Light of HopePlay

Harvest Moon: La luz de la esperanza es un RPG en el que nos toca realizar diferentes tareas para poco a poco devolverle la vida a una ciudad en ruinas. Tras su debut en PC, llega ahora a consolas como conmemoración del vigésimo aniversario de la saga, incluyendo la Edición Especial a un nuevo duende, Soleil, al que tenemos que mostrarle las maravillas del mundo exterior mientras nos guía en el nuevo juego cooperativo.

Su historia nos pone en el papel de un personaje, cuyo sexo y nombre elegimos nosotros, que emprende un viaje para comenzar una nueva vida. Durante su travesía en barco, el clima cambiarepentinamente, haciendo que éste sea hundido por el monzón. Con esfuerzo consigue llegar hasta la pequeña ciudad portuaria de Beacon Town, donde una doctora llamada Jeanne le salva la vida. Esta ciudad está en ruinas, así que nos toca ponernos manos a la obra para darle vida arreglando sus edificios, cultivando sus tierras, cuidando el ganado o incluso formando una familia entre otras muchas tareas, ya que será nuestro nuevo hogar.

No es demasiado original, pero está bien llevada y los diálogos con el resto de personajes resultan simpáticos y no demasiado extensos para evitar romper el ritmo de la aventura. Eso sí, sus textos nos llegan completamente en inglés, aunque no exige un nivel demasiado alto para poder avanzar.

Las mecánicas de este juego son sencillas y no tardaréis en haceros a ellas. Al principio apenas podemos hacer nada, sólo preparar el terreno, cultivar algunas plantas, cortar árboles para obtener madera o eliminar malas hierbas, aunque muy pronto todas estas posibilidades se ven aumentadas. Para realizar todas estas acciones contamos con una resistencia basada en corazones que van creciendo en número según avanzamos, así como un ciclo día/noche y diferentes estaciones que tenemos que tener en cuenta a la hora de cultivar las plantas y cuidar el ganado si no queremos que ocurran desgracias.

Todo esto nos sirve para conseguir nuevos materiales e ingredientes que podemos vender para conseguir dinero o bien usarlos para reparar los edificios, siendo a la larga el eje principal de la aventura. A medida que construimos nuevos edificios conocemos a más personajes que amplían las posibilidades jugables, como una florista que nos proporciona semillas o un herrero al que podemos comprarle nuevos útiles para trabajar. Al final todo cuenta, animándonos así a continuar jugando.

En cuanto a útiles, los principales son el rastrillo para arar la tierra, la regadera, la caña para pescar, el hacha o el pico, encontrando a lo largo del juego versiones mejoradas de los mismos con los que acceder a mejores materiales o ingredientes. Llegado el momento incluso podemos utilizar la cocina de nuestra casa para crear comidas utilizando recetas y los ingredientes.

Durante la aventura conocemos a personajes de lo más variopinto con los que llegar a formar relaciones y tener hijos. Es una parte importante en determinados momentos, si bien no es imprescindible para avanzar.

Las misiones no son demasiado variadas, limitándose casi siempre a obtener determinados objetos o bien reparar un edificio en concreto. Eso sí, son numerosas, sus recompensas suelen ser muy valiosas y a la larga nos permiten acceder a nuevas zonas para continuar con la expansión de la ciudad.

La edición especial para consolas, como hemos comentado, incluye más contenidos para la historia y a un nuevo duende, Soleil, que es el encargado de enseñarnos como funciona el modo cooperativo del juego. Aquí un jugador maneja al granjero mientras que el otro controla a Soleil, pudiendo ambos trabajar en equipo para cultivar, cuidar el ganado y recolectar materiales, algo muy útil cuando las tareas aumentan. Llegado el momento, los sentimientos de Soleil hacia el personaje principal pueden aflorar para hacer que tome forma humana y así convertirse en un pretendiente.

Os recordamos que es un juego en el que hay que tener mucha paciencia, ya que realizar ciertas tareas y ver los resultados de nuestro trabajo puede llevar mucho tiempo y dedicación, sobre todo si tenemos en cuenta que las acciones que realizamos son individuales y por casillas. Pero tranquilos, una vez que avancéis es muy satisfactorio ver como ha evolucionado toda la ciudad.

Quizás hemos echado en falta un poco más de ambición por parte de la compañía, ya que más allá del modo cooperativo las novedades se sienten un tanto escasas respecto a otros títulos de la saga. Pero tranquilos, los aficionados no tendrán problemas en este sentido, ya que el juego sigue siendo igual de adictivo.

Su duración es tremendamente extensa, sobre todo si queremos completar todas las tareas secundarias que encontraréis a lo largo de la aventura. Es cierto que tampoco ofrece demasiados incentivos para rejugarlo, si bien al ser la granja tan personalizable siempre nos hace querer seguir. Además, en un futuro se lanzarán cuatro nuevos contenidos descargables que se podrán adquirir por separado o bien como parte del pase de temporada, que incluyen más decoración, mejoras para las herramientas, nuevos pretendientes e incluso más edificios.

Lo que más nos ha decepcionado ha sido su apartado gráfico, y no porque no esté cuidado, sino porque creemos que el estilo utilizado, llamado aquí “retro plus”, no nos parece el más acertado. Además, se podía haber aprovechado la potencia de las plataformas actuales para hacer que su mundo fuera abierto, sin transiciones entre zonas, a pesar de que las cargas entre ellas son casi inexistentes. Aún así, el mundo del juego es llamativo y cuenta con algunas sorpresas, pero esperábamos algo más.

Algo similar ocurre con el sonido, donde las melodías acompañan bien la aventura pero no llegan a destacar en ningún momento, con efectos simples y los ya mencionados textos en inglés.

Harvest Moon: La luz de la esperanza es, como conclusión, un título que, a pesar de no innovar demasiado y de no tener un apartado gráfico a la altura, sigue siendo tremendamente entretenido, ofrece muchas horas de juego y cuenta con múltiples posibilidades a la hora de afrontar las misiones. Además, el añadido del cooperativo le sienta genial, ahorrándonos bastante tiempo al realizar ciertas tareas.

Los seguidores de la franquicia estarán encantados con esta nueva entrega, aunque la paciencia y el dominio del inglés serán dos elementos fundamentales a tener en cuenta.

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