Análisis | Vídeos | 09 AGO 2017

Análisis de Hey! PIKMIN

Olimar da el salto a la familia de consolas de Nintendo 3DS con Hey! PIKMIN, un juego de plataformas, acción y puzles en el que contamos con la ayuda de estas pequeñas y famosas criaturas.
Cartel Hey! PIKMIN interiorPlay

La historia de este juego nos lleva hasta el espacio, donde el capitán Olimar viaja con su navetranquilamente hasta que recibe un impacto que hace que quede inservible, estrellándose así en un misterioso planeta cercano. Para intentar regresar a su hogar le toca recoger 30.000 brotes de lustronio que le servirán para reparar su nave y conseguir combustible. Lo malo es que no puede hacerlo solo, por lo que le toca pedir ayuda a los simpáticos y coloridos Pikmins.

El argumento no es uno de sus puntos fuertes, centrándose sobre todo en su jugabilidad, en la que nos toca conseguir los brotes, ya sea de manera natural o de ciertos utensilios que encontraréis a lo largo de los niveles. De vez en cuando encontraréis alguna que otra escena intercalada que os sacará una sonrisa, pero no esperéis grandes sorpresas.

Hey! PIKMIN no sigue el clásico estilo estratégico de la saga, sino que opta más por la resolución de puzles y la exploración, desarrollándose la acción lateralmente. Nuestro objetivo es conseguir el mayor número de Pikmins posible para recolectar el lustronio, intentando mantenerlos con vida de las peligrosas criaturas que habitan el planeta mientras recorremos sus laberínticos escenarios.

Las mecánicas jugables han cambiado mucho, y sólo hacemos uso del stick analógico izquierdo, la cruceta o los botones (opción para zurdos) para mover a Olimar y la pantalla táctil de la consola para dar diferentes órdenes o lanzar a los Pikmin hacia un determinado lugar. Entre los comandos disponibles tenemos un silbato que hará salir a los Pikmins de su escondite, siempre y cuando estén dentro de nuestro radio de acción, o un propulsor que permite a Olimar volar durante un tiempo limitado a cierta altura, ya que nuestro personaje no puede saltar. Todo funciona realmente bien y resulta muy intuitivo, con pequeños tutoriales que os ayudarán a comprenderlo un poco mejor.

No hay que olvidar que el juego hace uso de las dos pantallas y, aunque sólo interactuamos con la inferior, podemos ver lo que sucede también en la de arriba y mandar allí a nuestras criaturas. Esto hace que nuestro campo de visión se amplíe y nos tengamos que centrar en lo que ocurre en ambas si no queremos pasar por alto algún detalle.

Como pasaba en pasadas entregas de la saga, cada Pikmin tiene una serie de características únicas que nos ayudan de diferentes formas encontrando un total de seis: los rojos son resistentes al fuego, los azules al agua, los amarillos son ligeros y adoran la electricidad, los rosas pueden volar y los de tipo piedra son muy duros. El número que podemos llevar de ellos es bastante menor que en el resto de la saga, aunque sí tenemos que saber cuando utilizarlos para sacarles provecho.

A los enemigos les falta algo de variedad, además de ser tremendamente sencillos de vencer. No tardaréis en dar con sus puntos débiles y aprender sus patrones de movimientos, por lo que no supondrán un obstáculo para vuestro avance. Lo mejor de todo es que en el último nivel de cada mundo encontramos jefes que rompen un poco con la monotonía del juego, aunque, como pasa con el resto de rivales, resulta muy fácil acabar con ellos.

Los puzles que nos proponen son, junto con la exploración, uno de los aspectos más destacados del juego. Estos no suponen un gran obstáculo para avanzar, pero si queremos conseguir todos los secretos ocultos en un nivel os tocará pensar un poco más. Es cierto que a la larga repiten un poco sus mecánicas, pero de vez en cuando salen a la luz algunos interesantes.

Lo que más nos ha gustado es que los escenarios son más complejos según avanzamos, con diferentes rutas a seguir que harán que repitamos estos niveles. Éstas pueden llevarnos hasta la siguiente fase o incluso a otros niveles ocultos, con pequeños puzles algo más complejos que nos ayudarán a reclutar más Pikmin. Las fases principales, además, incluyen tres objetos ocultos a conseguir que os obligarán a recordar las bifurcaciones del escenario, sirviendo para conseguir una mayor cantidad de lustronio. Pero no os preocupéis, ya que todos los objetos que hayáis obtenido se quedarán guardados y no os tocará buscarlos de nuevo para lograr el 100%.

Tras completar un nivel, los pikmins que han llegado hasta el final son trasladados al Parque junto con los que hemos conseguido en las fases ocultas. A este lugar tenemos acceso entre niveles, y podemos mandar a nuestros Pikmin a ciertas zonas del mismo para que busquen brotes de lustronio y otros tesoros ocultos. Cuantas más criaturas tenemos, más lugares pueden visitar, pero al actuar por si mismos nos tocará esperar completando misiones a que terminen su búsqueda.

Las figuras amiibo son compatibles con este juego. El de Olimar nos permite llamar a cuatro Pikmin más en cada nivel, mientras que el de los Pikmin nos permite llamar hasta 20 para que nos echen una mano en el Parque, pudiendo incluso subirlo de nivel. También son compatibles los de la Super Mario, Splatoon o Animal Crossing Collection, que desbloquean estatuas coleccionables en los niveles de bonificación con 200 brotes de lustronio. Recordad que sólo los modelos New de Nintendo 3DS incluyen el lector incorporado de serie, teniendo que comprar en el resto un lector que se vende por separado.

En cuanto a duración, la aventura principal puede completarse en unas 8 horas, pero si queréis conseguir el cien por cien se amplía considerablemente. No es un juego complicado, aunque en ocasiones sus secretos están tan bien escondidos que os tocará volver a jugar niveles para localizarlos todos.

El apartado gráfico no está nada mal, destacando sobre todo el diseño de los personajes, sus animaciones y la gran expresividad de la que hacen gala. Por otro lado tenemos escenarios poco inspirados, con fondos que se repiten en exceso y poco cuidados, aunque al menos sus rutas están muy bien pensadas. Como es lógico, al desarrollarse el juego en dos pantallas, se ha prescindido del efecto 3D, ya que quedaría un tanto extraño y sería bastante molesto.

Las melodías acompañan bien las diferentes situaciones del juego, aunque la falta de variedad le acaba pasando factura tras varias horas de juego, haciendo que llegue a cansar. Lo que sí nos ha gustado son los efectos, que serán fácilmente reconocibles por los aficionados a la franquicia. Recordar también que sus textos nos llegan en completo castellano.

Hey! PIKMIN es un juego que amenizará la espera hasta el lanzamiento de la cuarta entrega principal de la saga, con unas mecánicas originales que quizás no han sido demasiado bien aprovechadas. Sus controles resultan muy intuitivos, a lo que hay que sumarle lo entretenido que resulta explorar a fondo los escenarios y descubrir todos sus secretos. Lo malo es que sus niveles tienden a repetirse en exceso, los enemigos están prácticamente de adorno y no supone un desafío para los jugadores veteranos.

Si os mostráis abiertos no os decepcionará, siendo un verdadero placer registrar cada rincón de su mundo y resolver los puzles que nos proponen.

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