Análisis | Vídeos | 31 AGO 2018

Análisis de Shenmue I & II

Tags: PC Xbox One PS4
Conoce una de las historias más épicas con Shenmue I & II, una recopilación que incluye la remasterización de las dos primeras entregas como anticipo de la tercera parte.
Cartel Shenmue I & IIPlay

Shenmue I & II es la remasterización de esta querida saga que debutó en Dreamcast en el año 2000, una aventura de acción con un gran mundo a explorar dividido en zonas, momentos de investigación, elementos de los juegos de rol y minijuegos que harán las delicias de losaficionados. No esperéis grandes cambios respecto a la versión original, ya que es más un homenaje a una franquicia que marcó un antes y un después en el mundo de los videojuegos, presentando por primera vez el mundo abierto o los Quick Time Events para hacer que las escenas fueran más interactivas entre otras muchas sorpresas, todo nacido de la conocida mente creativa de Yu Suzuki.

Su historia nos traslada hasta 1986, donde nuestro protagonista Ryo Hazuki, un joven especialista en Jujitsu, regresa al dojo de su padre, Iwao Hazuki, para ser testigo de su asesinato a manos de Lan Di, un hombre de nacionalidad china que roba un misterioso artefacto conocido como el Espejo del Dragón. Para intentar descubrir lo sucedido y obtener su venganza, Ryo sigue los pasos de Lan Di a lo largo de Yokosuka (Japón), enfrentándose a todos los enemigos que salen a su paso e investigando lo que pudo llevar a esa situación.

La secuela sigue dichos sucesos, llevándonos esta vez hasta los bajos fondos de Hong Kong, conociendo a expertos en artes marciales que le enseñan nuevos movimientos para seguir avanzando, descubrir más detalles sobre la muerte de su padre y revelar los misterios sobre el Espejo del Dragón.

Este argumento es muy interesante, si bien no queda cerrado, motivo por el cual los aficionados reclamaban con tanta pasión una tercera entrega. Sus personajes son muy carismáticos y cada uno cuenta con su propia motivación, aunque a la larga todo el peso recaerá sobre Ryu y sus parientes más cercanos, con una historia líneal que hace que nunca os sintáis perdidos.

En sus mecánicas, como hemos contado, fue una revolución para la época añadiendo un mundo abierto persistente, con horarios reales para establecimientos y personajes, ciclos de día y noche o cambios metereológicos entre otros. Si queréis ver a algún personaje en concreto tenéis que conocer su rutina, ya que dependiendo de la hora puede que no se encuentre en su hogar. Todo esto inspiró a una gran legión de juegos que podemos disfrutar hoy en día y, a pesar de no haber envejecido demasiado bien, sigue siendo disfrutable.

Los controles se sienten bastante toscos y en ocasiones os costará desplazaros por su mundo con comodidad, algo que también se traslada a las batallas. La cámara se sitúa tras el personaje y no podréis girarla con total libertad, sólo mirar levemente hacia los lados. En los combates se coloca de forma diferente para hacer que se asemeje a los títulos de lucha tridimensionales de la época, realizando combos y técnicas para acabar con los rivales. Tampoco es demasiado cómodo, siendo complicado cambiar de objetivo cuando nos enfrentamos a grandes grupos o intentar reaccionar con rapidez cuando nos sorprenden por la espalda.

Tendréis que conversar con otros personajes, investigar a fondo los escenarios, pelear e incluso buscar trabajo para obtener dinero. Y aquí está uno de los puntos que puede no ser del gusto de todos los jugadores, la gestión del tiempo. Todo se desarrolla en tiempo real, lo que implica un ritmo pausado para la aventura que en ocasiones puede llegar a desesperar pero que a su vez os sumerge más en su mundo. Esto hace que ciertos eventos tengan lugar a una determinada hora, así que si os los saltáis tendréis que hacer tiempo hasta llegar de nuevo. Aquí no contaréis con señales que os guien para avanzar, sino que tendréis que ir siguiendo las pistas que recopileis en vuestro cuaderno de notas.

La segunda entrega seguía la pauta marcada por el primer juego, pero mejorando todo los visto, estando sus personajes secundarios mejor trabajados, su ciudad ampliada y el ritmo mejor medido para hacer que no se hiciera tan pesado. En general es más y mejor, motivo por el cual los seguidores siguen esperando una tercera entrega adaptada a los tiempos que corren.

Su duración es muy extensa, sobre todo si tenemos en cuenta los montones de tareas principales, secundarias y minijuegos a completar, así como el añadido de los trofeos/logros que la alargan aún más. Además son dos juegos, no teniendo quejas en este sentido.

En cuanto a novedades de estas versiones, tenemos un aumento de resolución, pequeñas mejoras en las texturas, una interfaz de usuario actualizada que tampoco destaca demasiado y la posibilidad de utilizar los controles clásicos o los modernos (donde no encontraréis grandes cambios). También podréis elegir si jugar en 4:3 o en 16:9, aunque las escenas se siguen mostrando en formato 4:3 (con bandas negras en los laterales), así como aplicar un filtro Bloom para hacer que ciertas superficies iluminadas destaquen. Se han mantenido los 30 fotogramas por segundo, ya que duplicar esta cifra podría haber traido algunos problemas.

Uno de los aspectos más destacados es que podréis elegir entre las voces en inglés o en japonés, siendo mucho mejores estas últimas. Eso sí, no han sido remasterizadas, por lo que su calidad deja bastante que desear. Pero lo peor de todo es que no se ha aprovechado la ocasión para añadir subtítulos en castellano, a pesar de que el nivel de inglés que requiere no es demasiado alto para seguir la trama.

En definitiva, Shenmue I & II es una gran forma de descubrir una de las sagas que marcó un antes y un después en la industria, además de permitir conocer la historia de Ryu como anticipo a la llegada de la tercera entrega. Es cierto que ciertas mecánicas no han envejecido demasiado bien y que no hay grandes cambios respecto al original, por lo que aquellos que los jugaron en su momento quizás no tengan demasiados motivos para hacerse con él.

A pesar de la ausencia de mejoras y de conservar los textos en inglés, sigue siendo un gran título que requiere paciencia, dedicación y que engancha cuantas más horas le dediquéis.

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