Análisis | Vídeos | 26 SEP 2016

Vídeo análisis de Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado

El esperado remake de la séptima entrega de la saga Dragon Quest para Nintendo 3DS ya se encuentra entre nosotros. En nuestro análisis os hablamos en profundidad sobre Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado.
Dragon Quest VII 3DSPlay

Su historia nos lleva hasta Estarda, un lugar rodeado por un vasto océano en la que  sus habitantes viven una vida tranquila sin preguntarse siquiera si hay o no otros mundos más allá del suyo. Todo comienza cuando nuestro protagonista, al que podemos ponerle el nombre que deseemos, intenta descubrir los secretos de su mundo junto con el principe Keifer. Un día el padre de nuestro héroe encuentra un fragmento de piedra que contiene un mapa, el cual encaja perfectamente en un templo que descubrieron. Al llevar la piedra al templo y completar la tablilla, el héroe y sus amigos Keifer y Mariel son transportados a un lugar misterioso que está muy, muy lejos de su casa.

No tardan en darse cuenta de que no están solo lejos de casa: también han viajado hacia el pasado, a cuando la isla en la que se encuentran era parte de su mundo. Y descubren además que muchas de las aldeas de la isla están asediadas por monstruos o son víctimas de terribles maldiciones. Para averiguar cómo se perdieron y qué pudo ocurrir nos toca viajar en el espacio y en el tiempo, devolviendo esas islas perdidas al presente y teniendo que evitar cometer los errores que las hicieron desaparecer.

Al igual que el título original, estamos ante un clásico RPG con combates por turnos en el que recorriendo mazmorras laberínticas, resolviendo intrincados puzles y luchando contra terribles enemigos nos  toca devolver las islas que formaban parte del pasado de su mundo al presente.

Una de las primeras novedades que encontramos es que ahora los combates no comienzan aleatoriamente, sino que los enemigos son visibles por los escenarios en todo momento. Esto es muy práctico y nos ahorra la pesadez de tener que combatir cada pocos pasos. Otro cambio radica en su dificultad, ya que de poco nos valdría ahorrarnos esos combates aleatorios si al final debemos realizarlos para subir de nivel, por lo que ahora resulta bastante más sencillo.

Cuando entramos en contacto con ellos comienzan las batallas. Aquí tenemos dos opciones: dar órdenes a cada miembro de nuestro equipo por separado o elegir una estrategia y asignarles comportamientos de combate llamados tácticas. Para atacar contamos con una gran variedad de armas y conjuros. Los enemigos tienen ciertas debilidades y, si sabemos aprovecharlas, podemos ir ganándoles terreno. Si en algún momento nos encontramos en un apuro también tenemos a nuestra disposición diversos objetos. Aunque al principio los combates resultan muy sencillos, limitándonos a atacar y curar cuando es necesario, al avanzar un buen tramo la cosa se complica, encontrando enemigos cada vez más poderosos.

Al ganarlos conseguimos monedas de oro y objetos, obteniendo además experiencia con la que nuestros personajes pueden subir de nivel. Gracias a ello los héroes mejoran sus estadísticas generales y aprenden nuevos hechizos y habilidades que dependen de su vocación. Estas vocaciones son las aspiraciones profesionales de nuestros héroes, cambiando sus estadísticas generales, sus trajes y dando acceso a nuevos conjuros y habilidades. Si dominamos estas vocaciones podemos cambiarlas y mantener así todo lo aprendido.

Existe también la posibilidad de obtener corazones de monstruo de los cofres o de los combates, gracias a los cuales podemos aprender las habilidades exclusivas de cada monstruo y tomar su apariencia. Si dominamos varias desbloqueamos versiones avanzadas y más poderosas con las que nuestro grupo puede seguir creciendo.

Pero para conseguir la victoria además es necesario ir bien equipado. Es por ello que nos toca registrar a fondo las mazmorras en busca de tesoros cargados de armas y otros objetos, o bien visitar las aldeas para comprar en sus tiendas. Los precios ya no son tan desorbitados como en el juego original, siendo más sencillo conseguir el dinero para comprar útiles. En estas aldeas encontramos también los típicos bancos para guardar nuestras riquezas o las iglesias, que nos permiten romper maldiciones, resucitar aliados o guardar nuestro progreso. Algunos de sus habitantes incluso nos pedirán favores, siendo estas misiones secundarias realmente interesantes y ofreciendo jugosas recompensas.

La exploración vuelve a tener un gran peso, teniendo recorrer grandes mapeados en busca de los fragmentos de tablilla. Estos permiten el acceso a nuevas zonas, lo que nos obliga a estar alerta constantemente. Al menos esta tarea resulta ahora más sencilla, ya que en todo momento aparecen en el mapa de la pantalla táctil, pudiendo incluso conseguir un detector de fragmentos que brilla cuando tenemos uno cerca.

Otra de las novedades es el Monstruológico, un lugar al que podemos mandar a los monstruos con los que trabemos amistad. Gracias a esto se nos permite conseguir las tablillas de viajero cuando los enviamos a explorar mazmorras. Estas tablillas dan acceso a mazmorras especiales en las que nos esperan poderosos enemigos y mejores recompensas, pudiendo incluso intercambiarlas con otros jugadores a través de StreetPass u online. Al cruzarnos con más jugadores es posible que sus monstruos se muden a nuestro Refugio, aumentando así su población. Cada semana se lanzarán tablillas de viajero especiales a través de la Taberna del Navegador, dando acceso a nuevas mazmorras con enemigos más difíciles y continuando algunas la historia del juego cuando la hayáis acabado.

Su duración es tremendamente extensa, con unas 50 horas si nos centramos solamente en la trama principal. A esto hay que sumarle los recados, misiones secundarias, el reclutar monstruos para el Refugio, el casino o la busqueda de las minimedallas, que como siempre proporcionan jugosas recompensas, entre muchas otras tareas.

Gráficamente cumple con creces, estando ahora todo recreado tridimensionalmente. Los personajes están bien modelados y animados, y sus diseños son muy buenos. Los escenarios también están bien, aunque cuando exploramos el mapamundi hay mucho popping. Tampoco nos gusta como se repiten en exceso algunos NPC. El efecto 3D está cuidado, aunque no destaca demasiado.

Sus melodías también nos han gustado mucho, aunque se nos antojan algo escasas para la gran duración del juego. Esto hace que con el tiempo se vuelvan repetitivas, pero es normal con la enorme cantidad de horas que dedicaréis en su mundo. Los efectos están bien, al igual que su traducción al castellano - que incluye los diferentes dialectos y acentos de cada región para ganar variedad-.

Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado conserva toda la esencia del título original, con una historia muy buena y añadiendo mejoras en su jugabilidad que lo hacen incluso más apetecible. A todo ello hay que sumarle las diversas tareas nuevas, dándole aún más duración a un juego que ya era extenso de por sí. Como pega diremos que hay tramos que se hacen algo pesados por el ritmo lento que lleva la aventura y su escasa dificultad al comienzo.

El apartado gráfico está bastante cuidado en general, destacando los geniales diseños de Akira Toriyama. Sus melodías también son muy buenas, aunque se pueden hacer algo pesadas con el tiempo.

Los amantes de los JRPGs clásicos estarán encantados con este juego, ya que cuantas más horas le echamos más adictivo se vuelve.

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