Análisis | Vídeos | 07 SEP 2016

Vídeo análisis de God Eater Resurrection

Tags: PC PS Vita PS4
Junto con God Eater 2: Rage Burst nos llega digitalmente God Eater: Resurrection, la versión mejorada y ampliada de Burst que conecta los hechos del primer juego con su segunda entrega, del que os hablamos en profundidad en nuestro análisis.
Cartel God Eater ResurrectionPlay

Su historia nos lleva hasta comienzos de la década de 2050, donde formas de vida desconocidas llamadas “Células Oráculo” comenzaron a consumir incontroladamente la vida en la Tierra. Su naturaleza violenta y adaptabilidad divina les hicieron ganarse el nombre de Aragami. Enfrentándose a un enemigo completamente inmune a armas convencionales, la sociedad moderna colapsa y la humanidad es conducida al borde de la extinción.

Queda una última esperanza. Siguiendo el desarrollo de la organización Fenrir de los “God Arcs”, armas vivientes basadas en las células oráculo, sus poseedores son organizados en una fuerza de élite de “God Eaters”. Nuestra misión es derrotar a los Aragami y recolectar material de ellos para investigación, pero descubriremos que estamos siendo llevados a una gigantesca conspiración que cambiará irreversiblemente el destino de la humanidad.

Nada más comenzar nos toca crear a nuestro héroe eligiendo su nombre, nombre en clave y su sexo. Posteriormente pasamos a personalizar su apariencia seleccionando entre varios tipos de peinado, accesorios, estilo, color de pelo, ojos y piel, su cara y la voz, que tan solo escuchamos durante las batallas, ya que no habla con otros personajes.

Estamos ante un RPG de acción que, en cuanto a mecánicas jugables, no oculta en ningún momento su procedencia de la portátil PSP, con un sistema basado en misiones de creciente dificultad que poco a poco vamos desbloqueando. Hay dos tipos de misiones estándar, las del modo historia, que desvelan la trama, y las misiones libres. En ambas podemos conseguir materiales para crear nuevo equipamiento, dinero para comprar objetos, PH para que aprender nuevas habilidades y PHG para aprender otras para el grupo. También hay otras urgentes, disponibles por tiempo limitado, y las extras, que añaden más duración al juego.

Sus controles son bastante simples y ofrecen muchas posibilidades tácticas. Contamos con un botón de ataque fuerte y otro débil, el salto, la esquiva y el de correr – aunque éste gasta una barra de resistencia que se recupera poco a poco -, así como la posibilidad de fijar a nuestro objetivo, que por desgracia no funciona demasiado bien. Nuestro God Arc tiene tres transformaciones diferentes: una para el ataque cuerpo a cuerpo, otra para las distancias largas – cuyos disparos consumen PO y tenemos que recargar golpeando cuerpo a cuerpo - y una última para la defensa. Junto a ellas hay un movimiento llamado Devorar con el que conseguimos partes de los enemigos, pudiendo incluso hacernos con algunos de sus atributos para usarlos a nuestro favor y activar un modo ira con el que incrementar nuestras estadísticas. También existe la posibilidad de utilizar objetos, aunque quizás el método escogido para seleccionarlos durante los combates no es el más cómodo. Todos estos comandos son explicados mediante completos tutoriales que encontraréis entre las misiones, por lo que no tardaréis en haceros a ellos.

Cada enemigo cuenta con su propio patrón de movimientos y comportamiento que debemos aprender para evitar recibir daños. Los hay desde pequeños, que apenas suponen ningún reto, hasta otros enormes que tenemos que derrotar aprovechando los puntos débiles de su cuerpo, siendo el color que aparece a la hora de impactar contra la criatura un indicativo del mismo. Los jefes intentan huir cuando están débiles para intentar recuperarse, por lo que recomendamos atacar a distancia para intentar cortar su avance.

Desde la base, además de aceptar los diferentes tipos de misiones, nos preparamos para el combate comprando armas que también podemos mejorar, útiles para la batalla o diferentes materiales para mejorar nuestro equipamiento.

El nivel de personalización es muy alto, no sólo al nivel de prestaciones, sino también estético. Podemos equiparle a nuestro personaje diferentes accesorios y trajes divididos en parte superior e inferior, encontrando multitud de ropa a comprar y crear, aunque nos hubiera gustado que además afectara a sus estadísticas.

Existe un Terminal desde donde podemos sacar o almacenar objetos, cambiar nuestro equipamiento y el de los aliados, así como sus habilidades, mejorar y fabricar nuevas armas y objetos, consultar la base de datos, guardar la partida o incluso iniciar una nueva partida multijugador.

El multijugador funciona de manera bastante similar al modo en solitario, pudiendo participar hasta cuatro jugadores online para afrontar todo tipo de misiones cooperando entre sí. Aquí nos toca buscar una sala o crearla y, una vez que todos entren en la partida, estaremos en el cuartel, eligiendo el líder la misión que afrontaremos. Mientras tanto, el resto de jugadores puede gestionar su inventario para prepararse para la batalla. Todas las misiones de la historia pueden ser jugadas aquí, encontrando incluso sus eventos.

En cuanto a lo técnico encontramos varios problemas, con escenarios amplios pero carentes de vida, texturas planas y dientes de sierra. La cámara tampoco ayuda, fallando sobre todo en los lugares cerrados y no funcionando demasiado bien el sistema de fijado. Al menos los personajes y enemigos están mejor modelados y animados, con buenos efectos para los ataques.

Su banda sonora, salvo por la estupenda canción del vídeo de apertura del juego, no es nada especial, aunque acompaña bien la exploración y las batallas. El doblaje sólo nos llega en inglés, con una interpretación bastante buena por parte de los actores. Los textos nos llegan en completo castellano, por lo que podréis seguir perfectamente su argumento y comprender sus mecánicas jugables.

God Eater: Resurrection, como conclusión, nos ha resultado muy divertido, sobre todo por su genial sistema de control y las posibilidades tácticas que ofrecen los God Arc. Es un título tremendamente extenso, tanto por la cantidad de misiones que posee como por la rejugabilidad que ofrece, aunque a la larga puede hacerse repetitivo por la poca variedad de tareas. También nos hubiera gustado un mejor funcionamiento de la cámara.

Técnicamente se nota su procedencia de PSP, aunque los modelados mejorados y la nueva iluminación hacen que resulte más llevadero. La música acompaña bien la aventura, destacando sobre todo el tema principal.

Si lo vuestro es cazar monstruos este título no os decepcionará, más teniendo en cuenta que viene de regalo con la segunda entrega de la franquicia.

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