Análisis | Vídeos | 05 DIC 2015

Vídeo análisis de Just Cause 3

Tags: PC Xbox One PS4
La esperada secuela del título de acción de Avalanche Studios, Just Cause 3, ya se encuentra entre nosotros gracias a Koch Media.
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Su historia nos lleva hasta la soleada isla mediterránea de la República de Médici, una tierra en ruinas bajo el mandato del general Di Ravello. Aquí nos ponemos en el papel de Rico Rodríguez, un hombre intrépido con la misión de liberar Médici, la tierra que él ama, de las manos del malvado dictador. Con más de mil kilómetros cuadrado de total libertad desde el fondo del mar hasta el cielo, y un vasto arsenal de armas, artefactos y vehículos, nos toca desatar el caos de la manera más explosiva y original posible.

Jugablemente estamos ante un título de acción con un enorme mundo abierto a explorar que está cargado de misiones, pudiendo viajar por el aire, la tierra o incluso bajo el agua, teniendo Rico una determinada capacidad para aguantar la respiración. El control del personaje es muy fácil de entender y dominar, con una gran agilidad a la hora de desplazarlo gracias a los tres utensilios principales de la aventura: el gancho, el paracaídas y el traje aéreo.

El gancho, del cual disfrutamos en anteriores entregas de la saga, nos permite desplazarnos por el mundo a gran velocidad enganchándose a cualquier superficie, interceptar vehículos en movimiento o catapultarnos mientras usamos el paracaídas o el traje aéreo. También contamos con otros tipos de ganchos que nos permiten atar cualquier cosa entre sí, lo que hace que podamos desatar destrucciones en cadena, siendo en esta ocasión mucho más potente. Con el paracaídas podemos planear por el cielo mientras atacamos a nuestros enemigos con gran precisión, ya sea por medio de las armas o usando el gancho para desatar el caos desde los aires. Por último tenemos una de las grandes novedades, el traje aéreo, con el que planear utilizando el viento a nuestro favor y atacar al ejército rival a una velocidad trepidante.

Podemos llevar equipadas hasta tres armas a nuestra elección, pudiendo acceder a dicho arsenal en cualquier lugar y momento. Junto a ellas llevamos un suministro ilimitado de explosivos adhesivos y un montón de granadas que hacen de la destrucción una gran diversión.

Los vehículos son numerosos y muy variados, ya sean acuáticos, terrestres o aéreos, pudiendo manejar cualquiera que se encuentre a nuestro alcance. Su control es bastante arcade y no tardamos demasiado en hacernos con él. Hay una gran selección de todos ellos  que podemos desbloquear realizando misiones y encontrándolos escondidos por los escenarios para llevarlos posteriormente hasta el garaje, consiguiendo entonces su plano.

Gracias a unas cápsulas que podemos obtener en varios lugares, cualquier arma o vehículo que necesitemos será enviado al lugar que deseemos, siempre y cuando lo hayamos desbloqueado con anterioridad. Para ello tenemos que acceder al apartado de suministros rebeldes y seleccionar lo que necesitemos, mandando entonces los rebeldes un contenedor al lugar que marcamos. Una vez activados hay un tiempo de espera para volver a utilizarlos.

Nuestro objetivo en el juego es muy simple, liberar asentamientos, provincias y regiones que se encuentran bajo el control de Di Ravello. Para ello tenemos que realizar los objetivos que se nos indican en cada zona, desbloqueando nuevas misiones y desafíos tras completarlas. Estos desafíos nos ayudan a mejorar nuestro manejo del personaje, su armamento y los vehículos, consiguiendo diferentes puntuaciones, representadas por engranajes, dependiendo de cómo lo hayamos hecho. Al conseguir estos engranajes poco a poco desbloqueamos nuevas mejoras dependiendo del desafío realizado, haciendo que a medida que avanzamos nos sea más sencillo obtener mejores puntuaciones en pruebas que al principio se nos resistían. Estas mejoras también son muy útiles para el resto de misiones, por lo que recomendamos ir realizándolas con frecuencia.

La duración del juego, que ya es bastante extensa de por sí, aumenta gracias a los mencionados desafíos y a una serie de coleccionables muy amplia escondidos en cada rincón de los escenarios. A los ya comentados planos de vehículos hay que sumar muchos otros, como encender altares rebeldes, realizar saltos arriesgados o encontrar cintas de Di Ravello, tumbas antiguas y partes clásicas que sirven para crear nuevos vehículos al conseguir cierta cantidad de ellas. Hay que tener en cuenta que pueden estar escondidos tanto en las alturas como bajo tierra, pudiendo incluso viajar por debajo del agua.

Aunque en general se hace muy divertido por las grandes posibilidades que ofrecen el gancho y el resto de utensilios a la hora de afrontar las misiones, es cierto que liberar zonas se puede hacer algo repetitivo según avanzamos, no encontrando mucha variedad de objetivos. Al menos la historia principal ofrece más diversidad.

Algo que no nos ha gustado es tener que estar permanentemente conectados online si queremos jugar sin repetidos cortes por intentar conectarse, aunque la única utilidad que tiene en el juego es para comparar puntuaciones con el resto de jugadores. Tampoco son agradables algunos tiempos de carga, siendo especialmente molestos cuando fracasamos ciertas misiones y tenemos que volver a iniciarlas.

Gráficamente nos ha parecido bastante bueno, con personajes bien modelados y animados junto con unos escenarios enormes y detallados que en ocasiones sorprenden. Hay bastante popping cuando surcamos los cielos, pero es comprensible debido a la densidad de su mundo. La iluminación es muy buena, al igual que el agua y los fondos marinos. Pero donde de verdad sorprende el juego es en su sistema de físicas y las explosiones, estando realmente bien recreadas y no dejando de asombrarnos a lo largo del juego. Además funciona de manera muy fluida, a excepción de los momentos con grandes explosiones, donde se nota que baja el rendimiento.

La banda sonora también nos ha gustado bastante, con temas muy acordes al lugar donde se desarrolla la aventura. Cuenta con un doblaje en castellano de buena calidad, aunque pierde parte del acento del que si hace gala el original en inglés. Los efectos de sonido destacan sobre todo lo demás, haciendo que la experiencia sea aún más llamativa.

En conclusión, Just Cause 3 es un título muy divertido, donde prima la destrucción y nuestro personaje es realmente resistente para no tenernos que esconder en ningún momento. Las misiones pueden ser algo repetitivas, pero gracias a las posibilidades que ofrece nuestro armamento encontramos muchas de maneras diferentes de afrontarlas. También contamos con montones de misiones secundarias y coleccionables en un gran mundo abierto que hacen que su duración sea muy extensa. Lo peor viene dado por algunos tiempos de carga y la necesidad de estar casi siempre conectados online.

Su apartado gráfico es bastante bueno a pesar de contar con pequeños fallos, destacando sobre todo el motor de físicas. El sonoro también cumple con creces.

Si os gusta la destrucción, Just Cause 3 es vuestro juego, ofreciendo el gancho infinidad de posibilidades y diversión.

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