Análisis | Vídeos | 19 FEB 2018

Vídeo análisis de Lost Sphear

Tags: PC PS4 Switch
Los creadores de I am Setsuna, Tokyo Factory, nos presentan Lost Sphear, un RPG que a pesar de contar con ciertas similitudes con el anterior juego cuenta con nuevas características que os detallamos en nuestro análisis.
Cartel Lost SphearPlay

La historia del juego nos lleva hasta un lugar remoto, donde un joven llamado Kanata despierta de un sueño abrumador y descubre que su ciudad ha desaparecido. Con el fin de evitar que el mundo desaparezca para siempre, Kanata y sus compañeros viajan para reconstruir todo lo que les rodea con el poder de los recuerdos, que les permite materializar sus pensamientos.

Este argumento no está nada mal y cuenta con algunas dosis de humor, pero sí es cierto que no llega a sorprender demasiado y algunas situaciones son un tanto predecibles. Sus personajes tampoco cuentan con una excesiva originalidad en cuanto a personalidad, aunque al menos cuentan con un buen diseño y en el tramo final empiezan a destacar un poco más. Lo peor de todo es que los textos del juego nos vuelven a llegar en completo inglés, lo que alejará a un gran número de jugadores.

Lost Sphear es un RPG con batallas por turnos que se desarrolla desde una perspectiva isométrica, con una gran variedad de localizaciones y mucha interactividad con los escenarios. Nuestro objetivo es conseguir memorias a través de ciertos objetos y diálogos para intentar reestablecer su mundo, desbloqueando así nuevas localizaciones  que nos permiten avanzar en la trama.

Las memorias también tienen otros usos interesantes, como la posibilidad de crear artefactos en determinados lugares. Gracias a ello podemos obtener extras en dicha localización o en todo el mundo, tales como una mayor tasa de aparición de objetos o ayudas durante las batallas. En general son muy útiles, aunque para crearlos necesitamos unas específicas que obtenemos de los enemigos o explorando a fondo los escenarios.

En cuanto a localizaciones encontramos mucha más variedad que en el anterior juego, que sólo se centraba en paisajes nevados. Esto incluye bosques, mazmorras o incluso ciudades mecanizadas, siendo bastante bueno en este sentido. En ocasiones os sentiréis un poco perdidos, pero preguntando a los compañeros os darán pistas sobre el próximo destino. Además los enemigos son visibles en todo momento por los escenarios, decidiendo nosotros si queremos luchar entrando en contacto con ellos o bien huir.

Los combates conservan el sistema ATB visto en I am Setsuna, pero con ciertas mejoras que lo vuelven mucho más estratégico y divertido. En primer lugar, al seleccionar un comando podemos cambiar nuestra posición pasa sacar provecho de la situación, ya sea para atacar a varios rivales o para intentar esquivar a los enemigos. Aquí también entra en juego el tipo de arma y habilidad que elegimos en ese momento, debido sobre todo a que cambia la zona de acción de las mismas.

Otro elemento muy importante en las batallas son las Spritnites, que son similares a las habilidades de los personajes. Podemos asignarles hasta diez efectos distintos, teniendo antes que dominar el Momentum para ello. A todo ello hay que sumarle el Momentum, unos indicadores que se rellenan poco a poco al atacar o recibir daños. Gracias a este indicador podemos realizar algunos golpes más si pulsamos un botón en el momento preciso y aumentar así el daño.

La mayor novedad viene dada por los Vulcosuits, unos mechas muy poderosos que cada miembro del grupo posee. Gracias a ellos obtienen nuevas habilidades que varían según el personaje en cuestión, sirviendo tanto para los combates como para la exploración. Mientras nos movemos por los escenarios vemos algunos elementos que en principio bloquean rutas, pero usando los Vulcosuits podemos destrozarlos para avanzar.

A medida que avanzamos en el juego nuestros personajes van ganando experiencia y subiendo de nivel, mejorando así sus características generales. A ello hay que sumarle dinero para comprar nuevo equipamiento o útiles para la aventura. Este equipo se puede mejorar, aunque al encontrar constantemente nuevos elementos en las tiendas con mejores estadísticas no gana importancia hasta el final de la aventura.

Lo que no nos ha gustado demasiado es que no ofrece una gran dificultad para aquellos que estén habituados al género. Hay algunos jefes que son un poco más desafiantes, pero en general resulta sencillo jugando en normal. El poder guardar en cualquier momento y que al subir de nivel los personajes se recuperen al completo son factores que influyen bastante. Por suerte incluye también un modo díficil algo más complicado.

El apartado gráfico no es lo más destacado del juego, pero gracias a unos buenos diseños se hace más llevadero. Los personajes son alargados y cabezones, mientras que los escenarios no están nada mal a pesar de las texturas planas. Eso sí, no son tan originales como los del primer juego, por lo que en ocasiones veremos escenarios un tanto genéricos. Un pequeño detalle que nos ha gustado mucho es que la pantalla de inicio cambia según donde nos encontremos, los personajes que llevamos en el grupo en ese momento y los artefactos, por lo que cambia constantemente a lo largo de la aventura.

Mucho mejor es el sonoro, con melodías creadas por Tomoki Miyoshi y que ambientan a la perfección su nostálgico mundo. Los personajes cuentan con voces en japonés sólo durante los combates, mientras que los textos nos llegan en inglés, francés, alemán o japonés, por lo que si no manejáis bien alguno de estos idiomas os costará más avanzar.

Lost Sphear sigue las pautas marcadas por I am Setsuna pero mejorando algunos aspectos, como la variedad de localizaciones o las nuevas opciones para los combates que lo vuelven mucho más estratégico. Su duración tampoco está nada mal, rondando las 35 horas si queremos conseguirlo todo. Quizás echamos en falta un guión mejor trabajado o un mayor riesgo a la hora de innovar, así como la traducción al castellano.

Si os gustó el anterior juego de Tokyo Factory, Lost Sphear no os decepcionará, ya que conserva toda su esencia y añade nuevos elementos que hacen que resulte más apetecible a pesar de la falta de innovación.

 
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