Análisis | Vídeos | 17 FEB 2017

Vídeo análisis de Nioh

Tags: PS4
Nioh, el esperado juego de Koei Tecmo y el Team Ninja, llega a PlayStation 4 para trasladarnos hasta el Japón feudal combinando profundos combates estratégicos con elementos de rol, pero a su vez conservando su propia identidad. Acción y samuráis os esperan en este título del que os hablamos en nuestro análisis.
Cartel NiohPlay

Su historia nos lleva hasta un Japón destrozado por la guerra en el año 1600, el período de los Reinos Combatientes. En el papel de William, un pirata convertido a samurái cuyo historial como guerrero y conocimientos sobre el filo de su hoja le permiten sobrevivir en una tierra de samuraisplagada de demonios, nos enfrentamos a multitud de espadachines y Yokais. Estos demonios viven en una serie de lugares peligrosos y se encuentran al acecho en las sombras para emboscar a las inocentes víctimas. Nuestro objetivo es simple, acabar con estos enemigos siguiendo la senda del Bushido - manteniendo siempre la calma para no cometer errores que nos lleven hasta la muerte - y descubrir todos sus secretos.

Este argumento cuenta con una mezcla muy interesante de hechos históricos y mitología japonesa que atraerá sobre todo a los que tengan conocimientos sobre la misma, apareciendo continuamente localizaciones y personajes reales adaptados al juego. Contamos con un lugar repleto de información sobre los personajes y los yokais que ayuda a entenderla mejor, ya que a veces el juego da por hecho que conocemos dichos contextos históricos. Quizás su guión no despierte demasiado interés en determinados jugadores y la manera de narrarlo no sea la más adecuada, pero en general cumple y cuenta con algunos giros inesperados.

Nioh es un RPG de acción estratégica cuya mayor virtud reside en su jugabilidad, un título exigente cuyos parajes hacen que en ocasiones sea fácil descuidarnos y la muerte llegue de forma prematura. Aquí tenemos que ir derrotando a rivales explorando caminos con multitud de bifurcaciones para descubrir todos sus secretos y llegar hasta un poderoso jefe final, siendo esta la tónica habitual a lo largo de todos los niveles del juego.

Sus controles son bastante sencillos, pero llegar a dominarlos os llevará algo de tiempo. Aquí existen dos tipos de ataque: los rápidos, que consumen menos ki pero causan menos daño, y los fuertes, cuyo daño es mayor al consumir más ki y deja nuestra defensa abierta. Ambos se pueden combinar según lo requiera la situación. Junto a estos tipos de ataque tenemos tres posturas diferentes a adoptar además del arma envainada: alta, que aumenta la potencia de ataque y con la que emplear técnicas más potentes; media, buena en defensa, con un amplio abanico de técnicas y fácil de utilizar; y baja, ideal para esquivar, no consumir mucho Ki y nos mantiene en guardia mientras nos movemos. Tampoco hay que olvidad la defensa y la evasión, que en más de una ocasión os librarán de una muerte segura.

Para realizar todas las acciones contamos con una barra de resistencia que límita nuestros movimientos (llamada Ki) haciendo que meditemos todas nuestras acciones antes de actuar. Este Ki juega una parte fundamental en la aventura, ya que hay un movimiento llamado Pulso de Ki que nos permite recargar la porción de barra que se queda en blanco si pulsamos el botón adecuado cuando las luces azules nos rodean tras un ataque. En el Reino de los Yokai nuestra velocidad de recuperación de Ki se ve considerablemente reducida - aumentando a su vez el poder de los Yokai -, por lo que debemos ejecutar una purificación para recuperar la máxima cantidad de Ki de un pulso de Ki y limpiar la corrupción.

Cuando un personaje se queda sin Ki, ya sea William o cualquier enemigo, queda aturdido momentaneamente, momento que podemos aprovechar para realizar una ejecución instantanea.

Las armas que llevamos equipadas influyen mucho a la hora de combatir, es por ello que elegir la que se adecúe al enemigo al que nos enfrentemos puede suponer una gran ventaja o desventaja en combate. Tenemos Katanas, Katanas Dobles, Lanzas, Hachas y Kusarigamas, estando todas muy bien diferenciadas. Llevamos equipadas hasta dos armas de corto alcance y otras dos de largo alcance entre las que podemos cambiar en cualquier momento para adaptarnos a la situación. Cuanto más utilizamos un arma más afinidad ganamos hacia ese tipo, obteniendo puntos de Samurái con los que desbloquear nuevas técnicas de combate y otras mejoras en un completo árbol de habilidades.

Cada pieza de equipamiento tiene un peso, estando limitada la podemos llevar en ese momento por nuestro nivel. Cuanto más peso llevemos, más lento serán nuestros movimientos, siendo  muy importante tener todos los parámetros en cuenta.

En la esquina superior izquierda - junto con la vitalidad y el Ki - aparece el medidor Armita de Espíritu,  que al rellenarse nos permite activar el Arma Viva. En este modo somos inmunes a los daños y nuestros ataques cercanos hacen más daño, disminuyendo el indicador con el paso del tiempo y cuando recibimos ataques. Mientras está activado podemos realizar la habilidad única del Espíritu Guardián, que ocasiona un gran daño a los rivales.

A lo largo del juego también aprendemos diferentes ninjistus y magias que hacen que la jugabilidad sea una delicia junto con el resto de mecánicas, siendo la cantidad de opciones a mejorar realmente abrumadora.

Todas estas mecánicas son explicadas mediante un completo tutorial tras avanzar un poco en el juego, por lo que no tendréis demasiados problemas para adaptaros a él.

A través del menú de equipo podemos asignar atajos para objetos y así acceder rápidamente a ellos mientras luchamos. En total podemos crear dos grupos de atajos con cuatro objetos cada uno. Los objetos, como es lógico, también se pueden usar desde el inventario, aunque para ello deberéis estar en un lugar seguro.

Cuando acabamos con los enemigos obtenemos amrita para mejorar los atributos de nuestro personaje. Al gastarlo en una determinada estadística subimos de nivel, incrementando a su vez el coste de amrita. Con esto se consigue que no lo gastemos a lo loco, pensando detenidamente lo que nos conviene más según nuestro estilo de juego. Al morir perdemos la amrita que llevamos encima, aunque la podemos recuperar si llegamos hasta el lugar donde caímos siempre y cuando no nos derroten de nuevo.

Los enemigos son muy variados y cuentan con patrones de ataque bien diferenciados que deberéis aprender. De vez en cuando encontraréis zonas rojas con armas clavadas en ellas que al activarlas hacen aparecer a poderosos rivales y, si conseguís derrotarlos, jugosas recompensas. Son totalmente opcionales y el nivel de los mismos está indicado antes de pelear, un indicativo de si podréis enfrentarlos. No podían faltar los complicados jefes finales, con complejos movimientos y un amplio rango de ataque, que resultan tremendamente espectaculares y vistosos.

El sistema de botines nos ha gustado mucho, recogiendo diferente equipamiento y objetos de los enemigos caidos y de los cofres, siendo sus atributos completamente aleatorios y su valor determinado por el color del mismo. Gracias a ello estamos constantemente cambiando nuestro equipo – que además se refleja en el personaje – y tenemos la sensación de progreso, indicándose cuando la recogemos si es mejor que el que llevamos encima para ahorrarnos incómodos viajes a través de los menús. Junto a ellos encontraréis ocultos por los escenarios kodamas, unos pequeños seres que amplían el límite de elixires que podemos llevar equipados entre otras mejoras y añadidos.

Los santuarios tienen una gran importancia, ya que recuperan nuestra vitalidad, sirven como punto de control y recargan la reserva de elixires. Al rezar también reaparecerán todos los enemigos de la zona, algo ideal para mejorar poco a poco a William.

Para no perdernos, en la esquina superior derecha tenemos una especie de radar que nos indica en todo momento el objetivo principal de la misión. Al ser los escenarios tan amplios, desbloquear nuevas rutas que acorten la trayectoria hasta el jefe final es fundamental para llegar lo mejor preparados posible y así derrotarlo.

Junto a las misiones principales, al completar capítulos desbloqueamos misiones secundarias que podemos seleccionar desde el mapa, indicando el nivel recomendado para finalizarlas. Estas misiones no están demasiado trabajadas, limitándose la mayoría del tiempo a cambiar a los enemigos de localizaciones ya conocidas, pero ofrecen grandes recompensas que nos ayudan en la aventura principal.

Una de las curiosidades es que el juego incluye un modo cooperativo, ya sea compartiendo equipo con un amigo o de forma aleatoria con otro usuario, cambiando por completo la experiencia. Si jugamos con un amigo tenemos un número de vidas limitadas para completar una misión, mientras que si elegimos invocar tenemos que colocar un objeto concreto en un santuario para que aparezca, siendo la interacción del invocado con el mundo bastante limitada y desapareciendo tras ser derrotado. La vitalidad de los enemigos aumenta con el modo cooperativo, por lo que no esperéis grandes ventajas.

Cuando jugamos en cooperativo recibimos honor tras cada sesión que podemos gastar en nuevo equipo, objetos, apariencias o gestos entre otros, un incentivo que animará a participar a los usuarios. Además podemos afiliarnos a un clan para que su reputación aumente y llegar lo más alto posible en una tabla de clasificación mundial para obtener grandes recompensas.

Esta modalidad cooperativa funciona realmente bien, y no hemos tenido problemas de lag ni a la hora de encontrar jugadores o de incorporarnos a partidas, algo que habrá que ver como evoluciona a lo largo de los meses con los participantes.

Su apartado gráfico nos ha gustado mucho por su gran dirección artística, con algunos detalles mejorables como ciertas texturas y otros pequeños detalles de menor importancia. Los escenarios son amplios y variados, aunque a veces se echan en falta más elementos en los mismos. El modelado de los personajes es muy bueno, pero lo que más nos ha gustado ha sido el diseño de los Yokai. Además funciona con bastante fluidez, por lo que la jugabilidad no se resiente.

Si tenéis PS4 Pro os gustará saber que tenemos tres modos de visualización diferentes: Modo de Acción - que prioriza la frecuencia de imagen con 60 fotogramas por segundo a costa de ligeros recortes gráficos-, Modo de Vídeo - que mejora la resolución con una frecuencia de imagen de 30 fps – y Modo de Vídeo (fps variable) – estabilizando la resolución con ciertas mejoras gráficas. Nosotros hemos optado por el modo de acción, ya que jugar con tanta fluidez resulta una delicia, aunque cada jugador podrá elegir  la que más se adapte a sus gustos.

Las melodías, que suenan en ciertos momentos puntuales para dar paso a una estupenda ambientación, concuerdan a la perfección con la temática del juego, aunque quizás se echa en falta algo más de variedad. Lo mejor de todo este apartado es que los personajes conservan su idioma nativo y cuando hablan en otro que no es el suyo mantienen el acento, haciendo que en general se sienta muy realista. Todo ello sin olvidar que sus textos nos llegan en completo castellano, por lo que no tendréis problemas para seguir el argumento ni aprender sus mecánicas.

Nioh es un título que, a pesar de tomar elementos de la saga de From Software, tiene la sufiente personalidad como para diferenciarse en muchos aspectos. Su jugabilidad es una delicia y no tardaréis en adaptaros a ella, con multitud de opciones para personaliizar a William. El argumento es bastante bueno, aunque para entenderlo debéis conocer aspectos de la historia japonesa y no está demasiado bien contada. En cuanto a duración, tenemos unas treinta horas si nos dedicamos sólo a la historia, pero se amplía considerablemente con las tareas secundarias y los coleccionables.

Si sois aficionados al género y la ambientación os atrae, es un título que disfrutaréis de principio a fin.

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