Análisis | Vídeos | 25 OCT 2016

Vídeo análisis de Paper Mario Color Splash

Tags: Wii U
Devuélvele el color a un mundo creado con papel con Paper Mario Color Splash, el nuevo RPG de la afamada franquicia de Nintendo. Analizamos esta fantástica aventura y os detallamos sus principales características.
Cartel Paper Mario Color SplashPlay

Su historia comienza cuando Mario recibe una visita en mitad de una noche oscura y tormentosa. Era la princesa Peach, que traía consigo una nota doblada que en realidad es un Toad sin color. Su matasellos apunta a la Isla Prisma, por lo que Mario y sus amigos zarpan para intentar localizar al remitente. Al llegar allí descubren que la Isla Prisma se está quedando sin color e incluso la fuente Prisma se ha secado, por lo que salen en busca de respuestas. Poco despuésse encuentran con Baldo, un cubo de pintura que les informa de la situación. Los Pajitaguys han usado pajitas para absorber todo el color de la isla, y las estrellas iris que antes adornaban la fuente Prisma han sido robadas. Nuestra misión es la de usar el nuevo martillo pintor para devolver el color a la isla y salvar a todos los Toads con la ayuda de Baldo.

Como siempre, esta aventura está cargada de humor, con un excelente trabajo realizado a la hora de traducir todos sus textos al castellano, utilizando incluso refranes y dichos muy propios de nuestro idioma.

Paper Mario: Color Splash es un RPG en el que debemos resolver puzles de papel, luchar contra los malos y recoger estrellas iris para recuperar el color de la isla, encontrando versiones mini y maxi de las mismas. Al ver una zona incolora o un Toad descolorido tenemos que golpearlo con nuestro martillo pintor para repintarlos, lo que a su vez puede reportarnos monedas o algún objeto útil que nos ayude a avanzar en la aventura.

Para realizar esta tarea tenemos que tener en cuenta el marcador de nuestro martillo, que indica la cantidad de pintura que nos queda en la reserva y que a su vez se divide en los tres colores primarios: rojo, amarillo y azul. La pintura se extrae de los objetos que pueblan los escenarios, teniendo que golpearlos con el martillo para conseguirla, o al acabar con enemigos.

Los enemigos son visibles por los escenarios y, si ven que andamos cerca, intentan pelearse con nosotros. Para evitar el enfrentamiento podemos esquivarlos o, en caso contrario, golpearlos primero para causarles daño extra al comenzar. Estas batallas se desarrollan por turnos, y la estrategia y ser precisos en el momento oportuno es esencial para conseguir la victoria. Lo primero que tenemos que hacer es elegir un movimiento entre nuestras cartas de combate en la pantalla táctil y, aunque al principio son algo débiles, poco a poco podemos reforzarlas con pintura, por lo que nuestro suministro cobra una gran importancia. Cuando estemos listos, nos toca lanzar la carta desde la pantalla táctil hacia la pantalla del televisor para realizar dicho movimiento. Si pulsamos los botones en el momento adecuado, nuestros movimientos se hacen más potentes y reciben menos daños de los ataques enemigos. Para hacernos con sus controles siempre podemos visitar el local de Puerto Prisma para entrenar.

Las cartas se consiguen al golpear bloques con una interrogación, ganando combates, pintando zonas incoloras y de otras muchas maneras, pudiendo formar así un mazo que se adapte a nuestro estilo de juego y necesidades. También podemos usar las monedas conseguidas para comprar cartas en Puerto Prisma. Hay cartas normales, con las que realizar todo tipo de movimientos básicos, y cartas de enemigos, que pueden hacer que estos se unan a Mario en combate. Además, en ocasiones encontramos objetos fuera de lugar que podemos usar para crear cartas de cosas, que sirven para desencadenar ataques potentes y muy vistosos. Algunas de ellas incluso pueden utilizarse en puzles fuera de los combates.

Al tener un mundo tridimensional de papel y cartón, de vez en cuando nos toca resolver puzles usando la técnica recorte para doblarlo. Para ello tenemos que usar la pantalla del GamePad de Wii U, cortando por la línea de puntos para eliminar obstáculos y así poder alcanzar zonas que antes parecían inaccesibles. Además, al recortar estas zonas, vemos nuevos espacios en los que podemos colocar una carta de cosa para descubrir más secretos. En ocasiones encontramos senderos plegados que nos impiden avanzar, por lo que nos toca buscar un bloque de desdoble cercano para desplegarlo. Debido a que los escenarios son tridimensionales y que los adornos son bidimensionales, es posible que al deslizarnos entre las sombras encontremos objetos ocultos a simple vista.

En Puerto Prisma, que nos sirve como base, podemos comprar y vender objetos en forma de cartas, entrenar, echar una mano para construir un museo, consultar el correo, descansar o hablar con los Toads. Desde ahí podemos partir a los lugares que vamos desbloqueando, teniendo para ello un mapamundi que hace homenaje al de otros títulos de la franquicia. Gracias a la multitud de tareas a realizar, determinadas situaciones puntuales y los diversos minijuegos su desarrollo nunca cae en la monotonía. En total contamos con 25 niveles a superar, siendo además todos muy variados entre sí.

Lo peor de todo es que resulta ser un juego demasiado sencillo que sólo supone un pequeño reto al enfrentarnos a ciertos jefes, aunque es comprensible debido al público al que va dirigido.

Como siempre, el apartado gráfico resulta espectacular, con personajes bidimensionales muy bien modelados y animados. Las localizaciones son tridimensionales, pero cargadas de elementos de papel y cartón que le dan ese toque único. Los efectos, como recortar ciertas partes de los escenarios y desplegar otras, son muy vistososos, haciendo que en conjunto resulte tremendamente original.

La banda sonora no está nada mal, pero no está al nivel del técnico. Encontramos tanto temas nuevos como reinterpretaciones de temas clásicos, siendo mejores estos últimos. No cuenta con doblaje para los personajes y solo emitien pequeños sonidos acompañados de textos en castellano. Los efectos, por su parte, son muy buenos.

Paper Mario: Color Splash sigue con la tónica de la franquicia, con un título tremendamente divertido, cargado de sorpresas y que ofrece multitud de horas de entretenimiento. No innova demasiado respecto a anteriores entregas, pero dada la variedad de situaciones que ofrece su desarrollo nunca se hace repetitivo. Además tiene montones de secretos ocultos que aseguran mucha rejugabilidad.

El apartado técnico nos gusta mucho, ya sea por los diseños de personajes y escenarios como por su llamativo colorido. En el sonoro destacan las melodías clásicas reinterpretadas.

Un título que, pese a no superar a otras entregas de la saga, ofrece una calidad más que notable.

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