Análisis | Vídeos | 28 AGO 2017

Vídeo análisis de Sonic Mania

El famoso erizo azul regresa a sus orígenes con Sonic Mania, todo un homenaje a las primeras entregas de la saga que aprovecha a la perfección sus principales cualidades y las mejora con ciertas novedades de las que os hablamos en nuestro análisis.
Cartel Sonic ManiaPlay

Su historia tiene lugar justo después de los hechos acaecidos en Sonic The Hedgehog 3 & Knucles, donde Sonic y Tails estaban descansando tranquilamente hasta que el pequeño zorro de dos colas detecta una extraña señal de gran poder en la lejanía. Tras coger el Tornado, el avión que ya hemos visto en otras entregas de la saga, se dirigen hasta la fuente de dicha señal, aunque el Dr Robotnik y sus secuaces se les habían adelantado. Es entonces cuando comienza nuestra aventura, siendo teletransportados hasta un lugar lejano por el poder del nuevo artefacto.

Dicho argumento es bastante simple y no deja de ser una simple curiosidad, pero se nos presentan a nuevos enemigos, otros clásicos de la franquicia y encontramos montones de referencias a toda la saga y a juegos de Sega, por lo que nunca se hace pesado.

Sonic Mania es un juego de plataformas bidimensional de estilo retro que recupera la esencia de los títulos originales de la franquicia, con fases que se desarrollan a una velocidad vertiginosa cargados de loopings, saltos, trampas, enemigos, secretos y jefes. En esta ocasión contamos con tres personajes a controlar: Sonic, Tales y Knuckles, siendo su manejo bastante satisfactorio en todos los casos pero estando bien diferenciados.

Sonic es el más veloz de todos, y puede rodar, coger impulso desde el suelo y, como principal novedad, utilizar el Drop Dash, un movimiento que permite a Sonic girar con rapidez cuando da un salto y al caer propulsarse por el suelor rodando. Tails, por su parte, se muestra más conservador, y al igual que Sonic puede rodar en movimiento o coger impulso desde el suelo, siendo su principal característica el vuelo con sus colas, aunque abusar de él puede llegar a agotarlo. Knuckles es el más fuerte del grupo y, junto con los movimientos normales del que hacen uso los otros personajes, puede planear cuando salta o trepar paredes clavando sus puntiagudos nudillos. Además de poder seleccionar a estos personajes en solitario, existe la posibilidad de elegir una combinación de Sonic y Tails que facilita un poco la tarea al atacar individualmente.

En total tenemos doce mundos a visitar, estando compuestos cada uno de dos fases. Ocho de estos mundos los hemos visto anteriormente en otros juegos de la saga (con zonas fácilmente identificables) pero han sido rediseñados para la ocasión, siendo bastante más extensos y con multitud de rutas diferentes a explorar. Los cuatro nuevos están perfectamente integrados, siendo su diseño muy bueno, enrevesado y con una estética que no desencuadra con los clásicos de la franquicia. Al tener tantas rutas diferentes son muy rejugables, ofreciendo muchas de horas de juego si se quieren descubrir todos sus secretos.

Los enemigos también recuperan a algunos clásicos, a la vez que incorporan otros nuevos. Todos funcionan bastante bien y tendréis que descubrir cómo acabar con ellos. Lo mejor de todo son los jefes, encontrando uno al final de cada nivel pero siendo más poderosos los de final de mundo. La mayoría son viejos conocidos rediseñados para la ocasión, encontrando algunas sorpresas que agradarán a los fans más acérrimos de Sega.

Cada nivel esconde una serie de coleccionables, como las esmeraldas o medallas para desbloquear extras en el menú principal. A las esmeraldas tenemos acceso desde una anilla gigante oculta por los diferentes mundos, comenzando entonces un minijuego muy similar a lo visto en Sonic CD. Aquí tenemos que alcanzar a un ovni que la lleva consigo, obligándonos a recoger bolas azules para hacer que la velocidad del erizo aumente y anillas para incrementar el tiempo, teniendo que hacer uso de diferentes atajos para darle alcance.

A las medallas llegamos a través de los puntos de control si conseguimos al menos 25 anillas. Hay que recoger todas las bolas azules y esquivar las rojas, ya que nos sacan de la fase. Hay multitud de niveles de este tipo, consiguiendo una medalla de plata si cogemos todas las bolas azules y la de oro si además nos hacemos con las anillas.

La dificultad de los niveles está muy bien ajustada, siendo algo sencillo de completar para los más experimentados pero más complejo si queremos descubrir todos sus secretos, destacando sobre todo el conseguir las medallas de oro en el minijuego de los puntos de control. Lo que nos ha decepcionado un poco son los jefes, cuyas mecánicas son un tanto simples para el reto que deberían ofrecer.

Al avanzar un poco en el juego desbloqueamos dos nuevos modos de juego en el menú principal: el Modo Contrarreloj, donde nos invitan a mejorar nuestro tiempo a la hora de completar los niveles, y el Modo Competitivo, que nos pone a correr contra un amigo de forma local por intentar llegar a la meta antes que nuestro rival. Como es lógico, sólo podréis participar en los mundos que hayáis completado y, aunque no aportan demasiado, se agradece su incursión.

El apartado gráfico también nos ha gustado mucho a pesar de su estética retro. Hay multitud de elementos fácilmente reconocibles por los fans y nuevos añadidos que hacen que se sienta actual, con efectos cuidados que no desentonan con lo que vimos en las primeras entregas de la franquicia. El trabajo realizado por Christian Whitehead es tan bueno que podría haber pasado perfectamente por un veterano desarrollador de Sega. Además funciona con muchísima fluidez para que la jugabilidad no se resienta.

La banda sonora tampoco se queda atrás, con temas clásicos recreados para la ocasión y otros completamente nuevos que concuerdan a la perfección con su estilo. Pero lo mejor de todo son los típicos efectos de sonido que, aunque parezca un detalle menor, os transportarán hasta la mejor época del erizo azul. No hay que olvidar que sus textos nos llegan en completo castellano a pesar de su poca presencia.

Sonic Mania es lo que todos los fans de los clásicos de la franquicia esperaban. Un juego que recupera las sensaciones de la época, con una jugabilidad vertiginosa, escenarios genialmente diseñados y conservando su esencia pero añadiendo elementos más actuales que no desentonan en absoluto. Un continuo homenaje que los seguidores más acérrimos agradecerán. Además hay multitud de secretos a descubrir y diferentes extras que aseguran muchas horas de juegos.

Es un juego hecho por fans para fans, notándose el mimo puesto en cada uno de los pequeños detalles.

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