Análisis | Vídeos | 18 ABR 2018

Vídeo análisis de The Witch and the Hundred Knight 2

Tags: PS4
Las brujas regresan junto al caballero centenario en The Witch and the Hundred Knight 2, un juego cargado de acción y aventuras del que os hablamos en nuestro análisis.
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The Witch and the Hundred Knight 2 es un RPG de acción tridimensional cuyos combates se desarrollan en tiempo real y desde una perspectiva cenital. Su primera entrega, desarrollada también por Nippon Ichi Software, se estrenó en PlayStation 3 para posteriormente lanzarse una versión remasterizada en PlayStation 4, con un título divertido y cuyas mecánicas funcionaban bastante bien a pesar de tener algunas carencias, siendo el título que nos ocupa muy conservador,para lo bueno y para lo malo.

Su historia nos habla sobre una enfermedad incurable que contraen las jóvenes, la Enfermedad de la Bruja. Para identificarlos sólo hay que mirarles la frente, lugar en el que aparece un tercer ojo que, cuando se abre, hace que las chicas desaparezcan y se conviertan en una bruja que traje muerte y destrucción. La gente de Kavala, asediada por una terrible plaga de brujas, vive con constante temor a ellas. Aquí entran en juego nuestras protagonistas, una joven campesina llamada Amalie, que perdió a sus padres por culpa de una bruja, y la única superviviente de su familia, Milm, llevando ambas una vida modesta.

Un fatídico día, Milm desaparece de repente. Amalie la busca desesperadamente por todas partes y, cuando toda esperanza parecía perdida, Milm regresa al pueblo cubierta de polvo, con una Flor de Mana como regalo para su hermana que había salido a buscar y una marca en su frente que, sin duda, resulta ser la Enfermedad de la Bruja. Cuando Milm se convierte en una bruja que se hace llamar Chelka comienzan los problemas, sobre todo porque su hermana Amalie, se dedica a darles caza.

La trama es interesante, si bien el poco carisma de algunos personajes y los abundantes diálogos pueden hacer que se haga pesada y rompa con el dinamismo del juego. Un juego que rompe con la tónica humoristica de otros títulos de la compañía para aportarle un toque drámatico a la situación de tener que enfrentarse a su propia familia, con el inconveniente de que no siempre consigue su objetivo. Comentar también que esta entrega no guarda relación directa con el anterior juego más allá del protagonismo del Caballero Centenario, por lo que se puede seguir perfectamente el argumento sin necesidad de haber probado la saga.

En las mecánicas jugables no encontramos cambios destacables, desarrollándose todo desde una vista cenital con la posibilidad de girar la cámara, desplazarnos libremente por sus escenarios, atacar y esquivar acometidas. Como en el anterior juego, podemos equiparnos hasta cinco armas que representan cada uno de los ataques que realizamos en el combo, encontrando hasta cinco tipos diferentes con especificaciones únicas que son más o menos eficaces dependiendo del rival: Espadas, Martillos, Bastones, Lanzas y Arpones. Lo mismo ocurre con las Facetas, unas armaduras que cambian la apariencia y habilidades del Caballero Centenario según lo requiera la situación, con un total de seis a conseguir a lo largo de la aventura.

Cabe recordar que nuestro personaje utiliza GigaCalorías, una fuente de energía que, si se agota, lo deja debilitado a merced de sus rivales. Por ello, siempre tenemos que estar pendientes de recargarlas utilizando objetos o, como novedad, devorando enemigos tras realizar un combo de cinco ataques que a su vez recarga Puntos de Adrenalina para usar habilidades.

Uno de los elementos más importantes en las batallas vuelve a ser la Esquiva Mágica, que ralentiza el tiempo cuando realizamos una esquiva en el momento oportuno. Gracias a ella, podemos atacar sin recibir daño a unos enemigos que se mueven a cámara lenta durante unos segundos. Además volvemos a contar con la ayuda de los Tochkas, unas criaturas que podemos invocar a cambio de cuerpos para que nos echen una  mano en combate. Se dividen en siete tipos diferentes, siendo dos de ellas completamente nuevas.

Como ya ocurriera en el anterior juego, el estómago del protagonista funciona como inventario y tiene un espacio limitado para objetos que aumentamos a lo largo de la aventura. Estos objetos tienen una rareza determinada que nos hará estar constantemente cambiando nuestro equipo para volvernos más fuertes, siendo una de las novedades el poder mejorar el equipamiento y añadirles nuevas habilidades mediante la elaboración en el taller. Eso sí, para poder utilizar dichos útiles, antes debemos finalizar la misión en la que estemos y decidir si quedárnoslos o venderlos.

Entre los nuevos añadidos tenemos la posibilidad de aprender habilidades, ya sean activas o pasivas, utilizando los puntos de habilidad que ganamos al subir de nivel. Las activas podemos asignarlas a un botón para utilizarlas en combate - gastando algunas Puntos de Adrenalina y GigaCalorías que nos obligan a usarlas con cabeza -, mientras que las pasivas mejoran ciertos aspectos automáticamente. Otra de las novedades es el Tercer Ojo, que al rellenar su medidor y activarlo desata todo el poder del Caballero Centenario y potencia sus habilidades.

En general los combates resultan entretenidos, pero al centrarnos solamente en atacar constantemente, esquivar acometidas y utilizar habilidades sin demasiada estrategia, puede hacer que a la larga se hagan repetitivos. Tampoco ayuda que la variedad de enemigos sea un tanto escasa, cosa que no pasa con los jefes, cuyos combates son más divertidos. Lo mejor son las opciones de personalización que ofrece para adaptarse al estilo de juego de cada uno.

Desde nuestra base, además de utilizar la elaboración, pedimos deseos al cumplir con las Peticiones de la Bruja, que viene a ser cambiar el Maná conseguido por algún extra. Son muy valiosas y a medida que progresamos en el juego van apareciendo otras nuevas, haciendo que siempre estemos pendientes de si aparece alguna nueva.

La duración no está nada mal, pudiendo completarse en unas 20 horas, a lo que hay que sumarle la rejugabilidad que ofrece por cambiar sus mapas cada vez que jugamos, aunque es cierto que para tratarse de un juego de rol se nos antoja algo escaso.

En el apartado gráfico tenemos personajes bien modelados y animados, con una cámara que no siempre ayuda a ver lo que sucede en pantalla. Los escenarios del juego siguen siendo bastante amplios, así que contamos con un mapa que se va dibujando poco a poco a medida que lo recorremos y una marca que siempre nos señala el siguiente objetivo para progresar con la historia. Estas localizaciones se generan proceduralmente para que la ubicación de los enemigos y tesoros sea distinta en cada partida y darle más rejugabilidad, aunque para ello se han utilizado escenarios que resultan más genéricos si los comparamos con los del primer juego. Los efectos, por su parte, son vistosos, a lo que hay que sumarle una gran fluidez para que la jugabilidad no se resienta.

La banda sonora no está nada mal, pero encontramos algunos temas reciclados del anterior juego y no cuenta con la epicidad de otros creados por su compositor, Tempei Sato. Los efectos nos han gustado algo más, si bien los mejor es el doblaje en japonés, no llegando al mismo nivel el inglés. Los textos del juego, además, nos llegan completamente en inglés, no requiriendo un nivel demasiado alto para entender el argumento y avanzar.

The Witch and the Hundred Knight 2 gustará a aquellos que disfrutaron con la anterior entrega, si bien vuelve a cometer los errores del mismo. La historia, a pesar de contar con una buena premisa, no llega a destacar por sus constantes e insulsos diálogos, las mecánicas de combate son algo simples y la exploración de escenarios a la larga se vuelve repetitiva. Pero no todo es malo, las luchas contra jefes son más divertidas y el nivel de personalización es muy alto para adaptarse a cada jugador.

En definitiva, es un título muy continuista que recicla varios elementos del primer juego y cuyas novedades no acaban de destacar, si bien sigue siendo perfectamente disfrutable a pesar de no llegar a ser uno de los mejores del género.

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