Análisis | Vídeos | 15 SEP 2015

Vídeo análisis de Metal Gear Solid V The Phantom Pain

Tras una larga espera, llega por fin Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, la culminación de la saga creada por Hideo Kojima y Konami.
Metal Gear Solid V The Phantom PainPlay

Su historia nos lleva hasta la invasión Soviética de Afganistán, que ha traído una nueva sombra de la Guerra Fría y, en 1984, un hombre con un solo ojo y con un brazo protésico ha aparecido en el país. Los que le conocen le llaman Snake; el  legendario mercenario que una vez fue borrado de la historia y quedó en coma por culpa de la red de inteligencia privada Americana Cipher. Snake está acompañado por Ocelot, un viejo amigo que lo salvó de un ataque cuando finalmente despertó. Ahora, el ex socio de Snake Kazuhira Miller se encuentra detenido por las fuerzas soviéticas en Afganistán. Snake debe llevar a cabo una misión en solitario para rescatar a Miller y demostrar al mundo que el legendario mercenario no está muerto y enterrado. Ese primer paso lo conducirá hasta un camino de venganza contra el Cipher, que mató a tantos de los hombres de Snake, y una batalla que involucrará al mundo… lo que empezó en Ground Zeroes debe terminar con V.

Para comprender mejor la historia, de la que no desvelaremos más para no soltar spoilers, recomendamos haber jugado a Ground Zeroes, que sirve como prólogo e introducción a esta aventura.

Jugablemente estamos ante un título de sigilo y acción que se desarrolla en un mundo abierto, todo muy bien estructurado y donde, a diferencia de su anterior entrega, nosotros somos los protagonistas en todo momento, no abusando de las cinemáticas y las conversaciones. En esta ocasión se ha optado por ofrecer la libertad de profundizar más o menos en su trama, encontrando montones de detalles durante las misiones secundarias y a través de casetes, siendo las más importantes las marcadas en amarillo, entre otras opciones.

Todas las misiones, tanto principales como secundarias, están muy bien pensadas, no notando a veces la diferencia entre ellas y siendo necesario completar algunas complementarias para tener acceso a herramientas que abren nuevos abanicos de posibilidades.

El radar, con el que localizábamos a los enemigos, ya no está presente, teniendo ahora que usar los binoculares para localizar la posición de los guardias y marcarlos para seguir sus pasos, con un patrón de movimientos que los hace impredecibles. Hay montones de herramientas, armas y objetos para llevar a cabo nuestro objetivo, siendo a veces incluso abrumador. A partir de aquí nos toca crear una estrategia, encontrando mucha libertad a la hora de afrontar una misión y haciendo que sea muy rejugable.

Algo que nos ha sorprendido bastante es el modo Reflejo, que hace que la acción se ponga a cámara lenta momentáneamente cuando somos detectados para que reaccionemos y evitemos que den la voz de alarma. Puede crear algo de polémica por simplificar las cosas, pero tranquilos, ya que se puede desactivar desde el menú y jugar con normalidad. Lo que no nos ha gustado tanto es que la vitalidad de nuestro personaje se regenere, siendo bastante resistente en ocasiones.

En  esta aventura no estamos solos, encontrando nuevos aliados en la batalla a medida que avanzamos, como el caballo, el perro D-Dog, el robot D-Walker o la francotiradora Quiet. Esto le da una gran variedad a la aventura, pudiendo ganar afinidad para abrir nuevas opciones a la hora de dar órdenes o equiparles nuevas armas y herramientas para mejorar sus habilidades.

Una de las mayores novedades de esta entrega es la Mother Base, que funciona como nuestra base de operaciones y evoluciona poco a poco ofreciéndonos nuevas armas, objetos, herramientas y otras ayudas para completar misiones. Aquí existen varios departamentos, cada uno con sus propias tareas, pero no se hace pesado gracias a que puede ser automatizado. Todo es muy sencillo de gestionar y nos invita a conseguir más recursos y personal para que continúe evolucionando. Eso sí, siempre hay que estar pendientes del dinero y no gastar todos los recursos, ya que son necesarios para viajar hasta nuestra siguiente misión y para enviar a otros a que consigan más. Además, los soldados tienen su propia personalidad, haciendo que se generen situaciones de lo más variopintas.

La curva de dificultad está muy bien ajustada, siendo mayor al principio, cuando no tenemos apenas ayudas, y disminuyendo a medida que evoluciona la base, dándonos la sensación de poder. Pero como no podía ser menos, los enemigos también van mejorando, por lo que no hay que preocuparse por este aspecto.

Su historia es bastante larga, rondando las 40 horas si sólo nos dedicamos a ella, pero su duración aumenta enormemente si nos dedicamos a completar misiones secundarias y encontrar sus numerosos secretos, estando todo muy bien pensado y nunca cayendo en la monotonía.

Gráficamente nos ha parecido muy bueno, con personajes detallados al máximo y con animaciones espectaculares, escenarios enormes cargados de elementos y efectos de gran calidad como la lluvia o las tormentas de arena. Es cierto que hay algo de popping y texturas de baja calidad en determinadas zonas, pero no empañan el gran trabajo conseguido, funcionando a una resolución de 1080p y 60 fotogramas por segundo en PS4, que es donde hemos jugado. Las cinemáticas son increíbles, y siempre nos dejan con ganas de más.

La banda sonora también es espectacular, con temas emotivos y épicos junto con una música adaptativa que nos avisa de los peligros inminentes. Como curiosidad, existen casetes con canciones de los 80 como coleccionables que podemos robar. El doblaje, en inglés, sigue gozando de una tremenda calidad a pesar de haber sustituido a David Hayter por Kiefer Sutherland, más que nada porque ya estábamos acostumbrados a su papel.

En conclusión, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain nos ha parecido increíble, con una jugabilidad exquisita, nuevos elementos que le dan más profundidad y montones de mecánicas que nos llevarían horas de explicaciones. La historia está muy bien llevada en todo momento, ofreciendo diferentes opciones para todo tipo de público, siendo un excelente cierre para la saga. A todo esto hay que sumarle Metal Gear Online, del que os hablaremos más adelante por no estar todavía operativo.

Tanto su apartado gráfico como el sonoro nos han parecido increíbles, con tantos elementos a destacar que no podríamos decantarnos por alguno.

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain es, en pocas palabras, un imprescindible, la obra maestra de Hideo Kojima.

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