Análisis | Vídeos | 12 DIC 2019

Análisis de Ancestors: The Humankind Odyssey

Tags: PC Xbox One PS4
Vive también en consolas la gran aventura de la humanidad en África durante el periodo Neógeno con Ancestors: The Humankind Odyssey, el nuevo juego de Patrice Désilets, director creativo del Assassin´s Creed original.
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Ancestors: The Humankind Odyssey es un juego de supervivencia de mundo abierto en tercera persona en el que nos toca explorar, expandir y evolucionar para llevar a nuestro clan hasta la siguiente generación en una nueva y emocionante aventura. Desarrollada por Panache Digital Games y publicada por Private Division, esta aventura evolutiva se lanzó en PC en el pasado mes de Agosto, debutando ahora por primera vez en consolas con varias mejoras que hacen que la experiencia sea algo más satisfactoria.

Su historia nos lleva hasta la maravillosa y despiadada tierra de África en el Neógeno, en un periodo comprendido entre hace 10 millones de años y 2 millones de años. En el papel de los hominidos, nos toca explorar el lugar, ampliar nuestro territorio y evolucionar para que nuesto clan avance hasta la siguiente generación, intentando además sobrevivir a todos los peligros que nos acechan. Aquí atravesamos diversos escenarios, descubrimos a diferentes depredadores y aprendemos nuevas habilidades que se transmiten de generación en generación.

No esperéis ningún tipo de arco narrativo, ya que todo lo que vaya ocurriendo en esta aventura se debe a las acciones que nosotros realizamos. Esto queda patente incluso al comenzar una nueva partida, donde se nos indica que empezaremos un nuevo linaje y, en consecuencia, podemos hacer cosas distintas a las que vivimos en otras partidas. Esto le aporta mucha rejugabilidad, si bien cabe destacar que es un juego bastante duro. Al menos, para que no tengáis tantos problemas a la hora de saber como funciona todo, contamos con textos en castellano.

Al principio nos toca elegir cómo queremos que sea nuestra partida,  con modos de juego que miden nuestro nivel de experiencia y la cantidad de ayuda que se le da al jugador: total, que añade HUD y un tutorial; útil, con HUD completo y sin tutorial; inmersivo, con HUD mínimo y con tutorial; y fascinante, que propone el reto más complicado de todo el juego al eliminar las ayudas. Después nos toca elegir el sexo de nuestro personaje, algo que no tiene demasiada influencia al ir cambiando de monos cuando mueren.

Las mecánicas son muy variadas, encontrando elementos de sigilo, acción, exploración o plataformeo entre otros, pudiendo utilizar la inteligencia para identificar refugios, animales y objetos útiles que después memorizamos para dejarlos marcados. Aquí nos desplazamos libremente por los escenarios, corremos, saltamos, nos comunicamos e incluso intentamos intimidar a otras criaturas. Contamos con una especie de indicador de peligro, otro de energía que nos marca cuando debemos descansar, el de resistencia que recuperamos cubriendo ciertas necesidades básicas y el de esperanza de vida, el cual se reduce poco a poco cuando nuestras criaturas sufren daños y no se puede curar, así como la posiblidad de ver en todo momento la fecha y hora en la que nos encontramos y un radar con los monos que hay por el mundo, ya sean de nuestro clan o exterrnos a él.

Al principio puede parecer muy confuso, pero todo trata de aprender sobre lo que nos rodea para poco a poco ir evolucionando. Como novedades de la versión de consolas, contamos con tutoriales que nos explican el funcionamiento de todo y, aunque ayuda notablemente, acaba un poco con la satisfactoria sensación de autodescubrimiento y a veces se vuelven demasiado intrusivos. También podemos saltar algunas escenas que llegado el momento pueden volverse repetitivas (algo que es muy de agradecer), contamos con un sistema de misiones que nos guía según la experiencia que tengamos, uno de priorización muy útil, mejoras en el gestión de los clanes, estadísticas sobre el linaje al completo o una interfaz que ofrece más ayudas, entre otros.

Nuestro objetivo no es otro que explorar los entornos y aprender de todo lo que nos rodea, ya sea conociendo a más animales, descubriendo nuevos útiles o probando nuevos alimentos que poco a poco mejoran los sentidos del personaje, metabolismo e inteligencia. Lo que aprenda después puede pasarse a una nueva generación y así ir evolucionando lentamente como especie. Se trata de un proceso tan complejo como satisfactorio, con un juego duro que os pondrá a prueba a cada paso que déis. Pronto veréis que los números hacen la fuerza, por lo que tendréis que reclutar a otros miembros del clan, manejarlos, formar vínculos, tener crías y trabajar en equipo para hacer que crezca e ir expandiendo el territorio conquistado. Hay que tener en cuenta que nuestro clan funciona como vidas, pasando el control de uno a otro mono cuando fallecen.

Para descubrir nuevos elementos con los que interactuar, los cuales aparecen representados con una interrogación, podemos usar la vista de inteligencia, el sonido o el olfato, apareciendo como conocidos una vez los hayamos examinado. Son fácilmente distinguibles al tener una silueta oscura, lo que nos ahorra largos viajes.

Al descansar en nuestra base tenemos acceso a la rama de evolución, en la cual podemos desarrollar los atributos y habilidades de nuestro mono a cambio del aumento de capacidad de su red neuronal al analizar los alrededores, interactuar con objetos y criaturas, comunicarnos con nuestro clan y ejecutar acciones físicas. Existe la posibilidad de desarrollar sus capacidades motrices o mejorar sus habilidades para hacerlo más resistente, decidiendo cada jugador la forma en la que quiere progresar. Como es normal, no tenemos acceso a ciertas habilidades hasta que hayamos desbloqueado otras o al hacer evolucionar a nuestro clan, haciendo que el progreso sea muy satisfactorio cuando se consigue.

Los escenarios son amplios y cuentan con diferentes ecosistemas a explorar, aunque a la larga puede dar la sensación de repetición. Eso sí, están bien diseñados para que el plataformeo sea esencial en la aventura, teniendo que escalar por árboles, lianas o muros entre otros para evitar a los depredadores que se encuentran en el suelo. Esto no quiere decir que sea sencillo, al contrario, ya que si caemos desde una gran altura podemos lesionarnos o incluso alcanzar la muerte directamente. Llegado el momento alcanzaréis nuevas zonas en las que los árboles no abundan, teniendo que viajar por el suelo utilizando el sigilo o luchar, un sistema que no está del todo bien ejecutado.

En cuanto a duración, tenemos un título que os dará multitud de horas de juego al tener una dificultad bastante alta y ofrecer mucha rejugabilidad. Además hay varios modos de juego y diferentes niveles de dificultad que los más exigentes sabrán agradecer. Quizás el repetir ciertas tareas pueda llegar a agotar a los jugadores, pero en general siempre es muy satisfactorio ir descubriendo nuevos elementos.

El apartado gráfico está bastante logrado, con muchas criaturas a descubrir, escenarios amplios con diversos ecosistemas y montones de elementos interactivos. Es una pena que ciertos aspectos no estén a la altura, como determinadas texturas de los animales o unas animaciones mejorables, pero en general funciona de manera fluida y a veces deja estampas de gran belleza, con unos efectos bien conseguidos. Por otra parte, la cámara en ocasiones nos ha dado ciertos problemas que han acabado muerte, además de encontrar algunos bugs molestos.

En el sonoro tenemos una estupenda, aunque algo escasa, banda sonora que, junto a los geniales efectos de sonido, ambientan a la perfección su mundo. Comentar también que estos sonidos tienen una gran influencia jugable, ya que nos indican la posición de algunos depredadores o, por ejemplo, los ríos. Los textos nos llegan en varios idiomas, encontrando entre ellos el castellano.

Ancestors: The Humankind Odyssey es, en definitiva, un título original y único que se centra en el descubrimiento y la evolución, siendo tan exigente como satisfactorio ver progresar a nuestro clan a lo largo de los años. Al igual que en la versión de PC, es un tanto irregular al tener unas mecánicas que a veces se vuelven tediosas por la repetición, una cámara que da problemas y el poder perder de repente todo nuestro progreso, quitando también parte de la sensación de descubrimiento al añadir más tutoriales.

Aún así nos ha parecido una propuesta muy arriesgada y que sabrá llegar a los jugadores más exigentes, requiriendo mucho ensayo y error hasta conseguir ver evolucionar a la especie.

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