Análisis | Vídeos | 23 NOV 2018

Análisis de Chicken Range

Tags: PS4 Switch
Haz frente a multitud de gallinas con Chicken Range, el nuevo título de Nyx Digital y Funbox Media del que os contamos todos sus detalles.
Cartel Chicken RangePlay

Chicken Range es un shooter en el que, desde una perspectiva en primera persona, tenemos que acabar con todas las gallinas que podamos antes de que la pantalla sea tapada por los huevos que nos lanzan. Nuestro objetivo es intentar superar la puntuación mínima marcada para iravanzando de nivel y, a la vez, desbloqueando acada vez más armas con las que hacer frente a nuevos tipos de gallina que nos pondrán el objetivo cada vez más difícil.

Las mecánicas son muy sencillas de entender y no tardaréis demasiado en acostumbraros a ellas. Al principio de cada nivel tenemos tres tipos de armas diferentes a elegir, estando ellas diferenciadas por la cantidad de balas que tienen, el daño que producen y su velocidad. Como veréis, sólo hay cuatro al comienzo del juego, pero poco a poco iréis desbloqueando otras nuevas. Una vez elegidas pasamos a la acción, simplemente nos dedicamos a apuntar y disparar a todas las gallinas que vayan apareciendo, moviendo el cursor hacia los lados para poder ver más allá de los límites de la pantalla. Al ser la munición limitada de vez en cuando caen cajas que nos permiten recargarla, además de poder utilizar un producto llamado Shino con el que podréis limpiar un poco el visor.

Al ser tan simple y repetirse a lo largo de todos los niveles, es posible que en poco tiempo os acabe aburriendo por sus limitadas posibilidades. Lo único que irá cambiando es el fondo, el equipamiento de las gallinas y las armas, siendo en este sentido muy escaso. Al menos, eso sí, es ideal para partidas rápidas.

Hay tres tipos de sistemas de control: utilizando el stick analógico izquierdo para mover el puntero y los botones para disparar, con el control por movimiento (del DualShock 4 o el Joy-Con) o, por último, pulsando la pantalla de Nintendo Switch en el modo portátil. No están demasiado conseguidos, pero si tenemos que optar por uno quizás elegiriamos los controles tradicionales por ser algo más precisos.

En total, en el modo para un jugador, encontraréis 15 niveles diferentes que se van desbloqueando al cumplir los objetivos marcados, apareciendo cada vez más tipos de enemigos y armas. Lo mejor de todo es ver los tipos de gallinas, entre los que encontraréis ninjas, antidisturbios o incluso algunas montadas en vehículos como helicópteros y tanques. Para poder hacerles frente, también conseguiréis algunos extras como protecciones que minimizarán los daños.

La puntuación que obtenemos es determinada por los puntos que hemos obtenido acabando con gallinas, la precisión a la hora de disparar y el tiempo que hemos durado. No es nada sencillo completar los niveles, así que tened todos estos factores en cuenta para ir mejorándo con cada partida. Al final, cada nivel esconde tres huevos a conseguir de dificultad creciente, lo que nos permite ir desbloqueando a su vez nuevos niveles.

Junto esta modalidad tenemos el multijugador, que nos propone jugar de manera cooperativa con un amigo de manera local a pantalla partida, intentando acabar con el mayor número de enemigos posible y con la mejor precisión para ir aumentando la puntuación. El único fin de este modo es intentar obtener más puntuación que nuestro compañero, no ofreciendo ningún tipo de incentivo que nos invite a rejugarlo.

Por último tenemos el juego de bonificación, un  minijuego donde, manejando a una gallina, tenemos que intentar controlar su vuelo para evitar obstáculos y así llegar lo más lejos posible. Es quizás incluso más entretenido que la temática original, aunque no esperéis nada espectacular.

La duración que ofrece la aventura no es demasiado extensa, a lo que hay que sumarle la falta total de incentivos que nos inviten a darle al menos una segunda pasada más allá de intentar conseguir los tres huevos. Si tenemos en cuenta que además se trata de un título tremendamente sencillo, puede que os canséis incluso antes de completar todas las fases principales.

El apartado gráfico nos ha decepcionado enormemente, con personajes cuyos diseños y animaciones son muy simples, escenarios minimalistas y efectos que brillan casi por su total ausencia. La mayor gracia recae en ver a las gallinas con todos sus disfraces y utensilios, pero en general es muy mejorable. Lo mismo ocurre con el sonoro, donde no encontraréis melodías, sólo efectos de las gallinas, sus gritos y las armas, dejando estos bastante que desear. Lo bueno es que incluye textos en español para sus escasos textos.

Como conclusión, Chicken Range deja mucho como desear, ya sea por sus deficientes controles, la escasez de contenidos o, sobre todo, por su apartado gráfico minimalista, más propio de los videojuegos free-to-play para dispositivos móviles. La sencillez y repetición de sus mecánicas hacen que en poco tiempo se vuelva aburrido, aunque al menos lo vuelven muy accesible para cualquier tipo de jugador.

Un título pensado para echar partidas rápidas en solitario o en compañía, pero que pensamos que podría  haber dado mucho más de sí.

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