Análisis | Vídeos | 07 ENE 2019

Análisis de Déraciné para PSVR

La apreciada compañía FromSoftware se estrena en la realidad virtual con Déraciné, una aventura sobrenatural para PlayStation VR.
Cartel DéracinéPlay

El conocido creador de la saga Dark Souls o títulos como Bloodborne y el próximo Sekiro: Shadows Die Twice, Hidetaka Miyazaki, cambia totalmente de estilo con Déraciné, una aventura gráfica en primera persona para la realidad virtual en la que debemos interactuar con el entorno en busca de objetos y pistas que nos ayuden a avanzar.

Su historia nos pone en el papel de un espíritu que habita un recóndito internado, donde, además de demostrar nuestra propia existencia, tenemos que entablar una conexión única con los estudiantes. Para ello nos toca viajar en el tiempo, momento en el que debemos explorar el colegio para recopilar pistas, resolver puzles y completar tareas que nos lleven a conectarnos con las personas que nos rodean y así cambiar sus destinos.

Esta trama es interesante y entretenida, con momentos que no olvidaréis fácilmente y giros inesperados que le aportan grandeza. Es cierto que le cuesta arrancar, pero cuando avancéis lo suficiente quedaréis totalmente enganchados a pesar de lo limitadas que son sus mecánicas. Lo mejor es que está cargado de guiños a los juegos de la compañía y muchos documentos que nos ayudan a profundizar en su mundo. Además todos sus textos están en completo castellano, así que no tendréis ningún problema para entenderla más allá de su propia rareza.

Los controles son muy sencillos, aunque ya os avisamos que tendréis que utilizar obligatoriamente dos PlayStation Move para poder jugarlo. Aquí, desde una perspectiva en primera persona, veréis ciertos puntos destacados en el escenario a los que nos podemos teletransportar para observar los alrededores, encontrando algunos lugares destacados en los que pasamos a explorar para encontrar determinados objetos interactivos. También tenemos un inventario donde poder guardar y sacar los objetos importantes que encontramos.

A lo largo de nuestro viaje llevaremos dos anillos, uno rojo que puede absorver vida para dársela a otros objetos y otro azul con el que manipular un poco el tiempo. Es una pena que estas mecánicas apenas sean aprovechadas en la aventura, ya que podrían haber dado mucho juego a la hora de resolver puzles y hacer que su desarrollo ganara en diversión, pero al final se quedan en pequeños matices que hacen que en el tema de jugabilidad se haga monótono.

Los puzles tampoco son demasiado complejos y al final casi todos se limitan a recoger algún objeto para llevarlo hasta otro lugar. Eso sí, siempre es un placer recorrer sus escenarios e ir descubriendo detalles sobre la trama y su universo, lo que al final ayuda a que no se haga demasiado aburrido. No esperéis nada demasiado trabajado, ya que viajaréis de un lado a otro de los escenarios con zonas limitadísimas donde los objetos con los que podemos interactuar aparecen destacados, resolver puzles simples y así avanzar la trama. Esto hace que el uso de los PlayStation Move sea casi anecdótico e innecesario, por lo que no entendemos que se obligue a utilizar este tipo de mandos.

En este juego descubriréis la vida de cinco huérfanos, donde nosotros les ayudamos en los momentos más cruciales. Esto nos da una duración de unas cinco horas de juego, dependiendo siempre de lo que se entretengan los jugadores observando los escenarios, haciendo los puzles o leyendo documentos. Al menos se agradece que haya ocho monedas a modo de coleccionables, lo que le aporta un poco de rejugabilidad.

Su apartado gráfico no está nada mal, pero al desplazarnos mediante teletransportes para evitar mareos, estar la mayoría del tiempo el mundo congelado y tener muy poca interactividad, acaba casi por convertise en un lienzo bastante llamativo pero del que apenas podemos formar parte, haciendo que nos sintamos como algo externo a la aventura. Al menos se agradece que funcione con fluidez.

Lo que sí nos ha encantado es el sonoro, con melodías preciosas que os encandilarán a cada paso, geniales efectos de sonido y, para redondearlo, un estupendo doblaje en castellano que nos ahorra leer molestos subtítulos. Además sus textos también están en el mismo idioma para poder descubrir el contenido de los documentos sin problemas.

Déraciné es, en definitiva, un título que brilla más por su narrativa, historia y universo que por el apartado jugable. No aprovecha del todo bien la realidad virtual y los controles por movimiento, algo que en principio daría mucho jugo al resolver los puzles con las mecánicas que tiene. Al menos no se nos ha hecho aburrido durante las cinco horas que nos ha durado, extendiéndose algo más si queréis conseguir todos los coleccionables.

Una aventura que disfrutar tranquilamente, aunque esperábamos mucho más de la parte jugable.

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