Análisis | Vídeos | 10 NOV 2020

Análisis de DIRT 5 (PS4, Xbox One y PC)

Compite en desenfadadas carreras todoterreno por todo el mundo y en diferentes disciplinas con DiRT 5, la renovada experiencia de la saga de Codemasters.
Cartel DiRT 5Play

DiRT 5 es un título de conducción de estilo arcade en el que podréis participar en carreras de todo tipo, con vehículos de diferentes categorías y pruebas de lo más disparatadas que hacen que su desarrollo nunca caiga en la monotonía, visitando localizaciones de todo el mundo con varios circuitos a recorrer. Desarrollado por Codemasters Cheshire, con antiguos integrantes del equipo de Evolution Studios, podéis esperar carreras alocadas en las que el ganador se puede decidir por un mínimo error, con un sistema de niveles que permite desbloquear nuevos elementos de decoración, varias modalidades y la posibilidad de crear nuestras propias pistas, aunque profundizaremos en estos detalles más adelante.

Lo primero que queremos comentar es su sistema de conducción, que se basa principalmente en acelerar, frenar y derrapar con un estilo muy arcade para hacer que sea sencillo adaptarse a los controles pero cuyos vehículos se sienten completamente diferentes a los mandos. Es decir, contamos con 13 categorías en las que clasificar los vehículos: 80’s Rally, 90’s Rally, Classic Rally, Cross Raid, Formula Off Road, Modern Rally, Pre Runners, Rally Cross, Rally GT, Rock Bouncer, Sprint, Super Lite y Unlimited. Cada una de estas clases se utiliza para competir en determinadas pruebas, siendo su manejo completamente diferente, con un total de 63 vehículos que distinguen su potencial por rendimiento, conducción, tren motriz, potencia, peso y torque. Comentar que hay varios ajustes a configurar de la jugabilidad y en las ayudas en la conducción, haciendo que la experiencia se adapte a las necesidades de cada jugador.

Hay varios desafíos disponibles en los que competir: Landrush, con circuitos cuyos terrenos accidentados ponen a prueba nuestra precisión compitiendo contra otros pilotos;  Rally Road, en el que competir con todoterrenos  por pistas con bifurcaciones;  Ice Breaker, que como su nombre indica nos enfrenta a la conducción sobre pistas de hielo; Stampede, que enfrenta a poderosas máquinas contra un terreno implacable; Path Finder, una especie de contrarreloj en la que tenemos que encontrar las mejores rutas para superar el terreno controlando mucho la velocidad; Sprint, donde corren máquinas de 900cv y grandes alerones difíciles de controlar; y Ultra Cross, que es el clásico rallycross pero con terrenos variados y circuitos impredecibles. Por otro lado, en pistas cerradas, tenemos el Gate Crasher, donde pasar por puntos de control en el menor tiempo posible; la Gmkhana, en la que ganar puntos haciendo acrobacias en un tiempo limitado; y el Smash Attack, que nos invita a golpear objetos y conseguir una determinada puntuación en el menor tiempo posible.

Todas estas pruebas las encontraréis a lo largo de más 70 rutas diferentes de 10 localizaciones: Brasil, China, Grecia, Italia, Marruecos, Noruega, Nepal, Sudáfrica, EE.UU. Arizona y EE.UU. Roosvelt Island. Nos ha gustado mucho lo bien diferenciadas que están, con diferentes ambientaciones, tipos de terreno o incluso con condiciones climatológicas cambiantes que hacen que las carreras sean imprevisibles.

Pasando a los modos de juego, tenemos en primer lugar el que creemos que es el más destacado para jugar en solitario y aprender a manejar cada vehículo, la Trayectoria. Aquí participaréis en distintas pruebas que se encuentran en un árbol ramificado para conseguir medallas (hasta un total de tres por prueba) a lo largo de las diferentes carreras y así desbloquear otras nuevas, contando además con otros tres desafíos opcionales que permiten ganar experiencia para subir de nivel o reputación y así desbloquear nuevos elementos de decoración para nuestros vehículos y perfil, patrocinadores o más dinero (aunque esto también se consigue participando en otros modos de juego). Hay que comentar que este modo se divide en capítulos y, al final de cada uno, nos esperan eventos principales que son los más desafiantes. Tampoco queremos olvidar que para participar en ciertas pruebas necesitaréis sus respectivos vehículos y os tocará adquirirlos con el dinero que consigáis jugando.

Junto a esta modalidad tenemos el Online, en el que podemos invitar hasta a tres amigos o bien participar con otros jugadores en Carreras o Partidas de grupo. Las carreras son las mismas que vivimos en el modo trayectoria pero con otros jugadores, mientras que las partidas de grupo nos traen otra serie de desafíos, como Vampire, en el que un vehículo es un vampiro que intentar convertir al resto de jugadores, King, donde intentamos mantener la corona para ganar puntos y robársela a otros jugadores, o Transporter, que nos invita a capturar un objeto y llevarlo hasta un punto objetivo, intentando mantenerlo el mayor tiempo posible sin que nos lo roben para ganar puntos. Son muy entretenidos y funcionan bien dentro de las partidas, aunque a veces nos ha costado un poco entrar en ellas.

Después está el modo Arcade, que a su vez se divide en Arcade y Contrarreloj. En el modo Arcade nos dedicamos a competir por simple diversión eligiendo una ubicación, la clase de vehículos que participan, el clima, la hora y otros ajustes, además del número de vueltas, el tamaño de la parrilla y la dificultad del evento. Pero lo más curioso es que aquí vuelve el multijugador local, pudiendo dividir la pantalla hasta para cuatro jugadores. La Contrarreloj, por otra parte, es intentar superar los mejores tiempos en los circuitos y las condiciones que elijamos.

Ya para finalizar tenemos Playgrounds, que nos permite crear pistas, compartirlas o descubrir las creaciones de otros jugadores, aunque se limitan a las pruebas Gate Crasher, Gymkhana y Smash Attack, que tienen lugar en espacios y estadios cerrados. Esta modalidad hace que el juego, que ya es largo de por sí, gane mucha rejugabilidad por sus posibilidades. Quizás algunas de sus herramientas podrían ser un poco más intuitivas, pero tras practicar un tiempo podréis dar rienda suelta a vuestra imaginación (tanto como su limitador os lo permita).

Como curiosidad hay un Garaje desde donde comprar y personalizar vuestros vehículos. Aquí podréis guardar varios de vuestros diseños para usarlos en las carreras, eligiendo aspectos como estampados, colores por capas, añadirle vinilos e incluso pegatinas de patrocionadores, aunque muchos de estos elementos se desbloquean al subir de nivel y, en algunos casos, tendréis que comprarlos. No esperéis grandes opciones de personalización, pero se agradece su añadido.

Por supuesto, también podemos modificar nuestro Perfil, personalizando nuestra tarjeta de jugador, nacionalidad/región y número de competición. Para la tarjeta tenemos que elegir un diseño, cordón, apodo, adhesivo y efecto, aunque al igual que con la personalización de vehículos, tendréis que desbloquearlos y comprarlos.

El apartado gráfico nos ha gustado mucho a pesar de tener que optimizar el juego para tantas plataformas diferentes. Tenemos escenarios variados con una genial ambientación, vehículos reales perfectamente recreados y muy detallados en cualquiera de las perspectivas que elegimos y efectos de gran calidad, como transición entre el día y la noche o efectos climáticos como la lluvia y la nieve que, además, van ensuciando nuestro vehículo. Funciona con mucha fluidez en todo momento, contando con dos modos de visualización: uno que se centra en la resolución (4K a 30fps) y otro en el rendimiento (1080p a 60fps). Hemos notado que hay algo de popping, aunque nada demasiado preocupante. Lo que no nos ha gustado es el sistema de físicas, produciéndose momentos extraños cuando hay fuertes choques, junto a unos tiempos de carga algo pesados antes de cada carrera, detalle del que seguramente nos olvidemos en las versiones next gen.

En el sonoro tenemos una banda sonora con muchos temas licenciados de gran calidad y que oiréis de fondo durante las carreras, con efectos muy logrados para los motores de los vehículos, el  contacto de los neumáticos con las diferentes superficies, los derrapes y la ambientación. También contamos con comentaristas con doblaje en castellano que van narrando todo lo que sucede en el modo trayectoria, aunque en ocasiones se nos han hecho algo pesados.

Como conclusión, DiRT 5 es una entrega que intenta ofrecer algo diferente, con un control de estilo arcade que funciona a la perfección, diferentes disciplinas que nos obligan a adaptarnos a los distintos vehículos y terrenos, modos de juego escasos pero profundos y una duración bastante extensa, con el añadido de tener además la versión de próxima generación gratuitamente para las sucesoras de PS4 y Xbox One si os hacéis con sus respectivas versiones. En el lado negativo tenemos unos tiempos de carga un tanto extensos, físicas mejorables y una dificultad que en los primeros compases es bastante sencilla, aunque no es nada demasiado preocupante.

Si buscáis diversión por encima de todo, DiRT 5 sabe jugar muy bien sus cartas para ofrecer un título arcade de controles accesibles pero que se vuelve exigente según avanzamos, participamos en sus diferentes categorías y cuando competimos en el online.

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