Análisis | Vídeos | 18 JUN 2020

Análisis de Disintegration

Tags: PC Xbox One PS4
De la mano de V1 Interactive, estudio formado por el cocreador de Halo, Marcus Lehto, nos llega una interesante propuesta en el mundo de los shooters en primera persona, Disintegration.
Cartel DisintegrationPlay

Disintegration es un shooter en primera persona con elementos estratégicos en el que, subidos en un vehículo volador conocido como graviciclo, tenemos que dirigir a un equipo de unidades terrestres, cada uno con su propias habilidades únicas que, dependiendo de cómo las usemos y nuestro manejo con los controles, pueden suponer la diferencia entre la victoria o la derrota. Se trata del nuevo juego del cocreador de Halo, Marcus Lehto, quien comenzó este proyecto junto a otras dos personas y ha ido creciendo hasta convertirse en el gran equipo que da hoy vida a este proyecto, V1 Interactive.

Su historia nos lleva hasta un futuro no demasiado distante donde el planeta es dominado por las grandes corporaciones y las consciencias de los humanos han sido trasladadas a cuerpos robóticos. Aquí nos ponemos en el papel de Romer Shoal, antiguo piloto de graviciclos al mando de un pequeño grupo de resistencia que aún se aferra a los vagos recuerdos de su personalidad humana. En su contra están los Rayonne, fuerzas dominantes lideradas por Black Shuck que buscan eliminar los últimos vestigios de la sociedad humana, así que depende de Romer y su grupo prepararse para contraatacar e intentar recuperar a la humanidad.

Este argumento nos ha parecido entretenido sin más, aunque cae en algunos tópicos del género y la narrativa podría estar bastante más cuidada. Aún así, por momentos nos ha gustado al tener una ambientación futurista, escenas llamativas y algunos elementos que tienen su lógica dentro de nuestra realidad si en un futuro se diera la situación. Le falta algo más de profundidad para ententer mejor la historia, pero suponemos que es un intento de convertir el juego en una saga. Eso sí, todos los textos nos llegan en completo castellano para que no tengamos demasiados problemas a la hora de seguir la trama.

Las mecánicas son accesibles y sencillas de entender, sobre todo para aquellos que estén acostumbrados a títulos como Destiny, aunque incorporando ciertas partes estratégicas que nos han parecido interesantes. Aquí, subidos siempre en el graviciclo, podemos movernos en cualquier dirección, elevarnos hasta cierta altura, impulsarnos, disparar nuestra arma principal, la secundaria, recargarlas (con munición infinita) y utilizar algunos objetos. También contamos con un escáner con el que localizar a los enemigos y ver los elementos interactivos del escenario, aunque mientras lo usamos quedamos indefensos.

Pero lo mejor de todo es que a nuestro cargo llevamos a un grupo de varios personajes al que podemos darle órdenes, tales como que nos sigan para atacar a objetivos en cuanto sean visibles, desplazarlos hasta cierta posición u ordenar que ataquen a un enemigo en concreto. Cada uno, además, tiene una habilidad única que podemos activar cuando lo creamos necesario, aunque toca esperar un tiempo hasta que se puedan utilizar de nuevo. La IA en general se comporta de manera correcta, así que no tenemos ninguna queja en este sentido, cambiando también el grupo de una misión a otra para aportarle variedad al desarrollo. Al igual que la historia, al sistema le algo más para destacar por tener pocas acciones diferentes, aunque suponemos que es para dar más protagonismo a los tiroteos.

Algo que debemos comentar es que, si matan a nuestro protagonista, la misión que estemos realizando se acabará al instante, mientras que si derriban a uno de nuestros aliados, tenemos treinta segundos para resucitarlos, de lo contrario también acabará la partida. Esto hace que no solo tengamos que preocuparnos de nosotros, sino del grupo en general, buscando siempre una buena cobertura para ellos con la que protegerlos vigilando desde las alturas. Como véis, le aporta un toque estratégico interesante y que, generalmente, funciona bien, teniendo que hacer que los enemigos se tambaleen para que queden vulnerables temporalmente.

Y hablando de misiones, estas consisten siempre en ir acabando con todo lo que sale a nuestro paso mientras avanzamos y evitamos que nos maten a nosotros, con alguna salvedad donde toca activar algún tipo de dispositivo o resolver sencillos puzles. Esto puede hacer que a la larga se vuelva un tanto repetitivo, pero intentan aportarle algo más de variedad incorporando armas exclusivas para cada misión, nuevos tipos de enemigos y cambiando a los reclutas que llevamos junto al protagonista, llegando incluso a estar solos en alguna tarea. También cabe decir que solo hay tareas opcionales a realizar durante las mismas, no encontrando misiones secundarias. Completarlas puede llevar bastante tiempo y no se permite guardar el progreso durante una misión, recomendando aprovechar las sesiones largas para jugarlo.

Al completarlas poco a poco se acumula la experiencia conseguida, lo que hace que subamos de nivel. Además hay ciertos objetos, como chatarra, a invertir en mejorar a nuestro grupo, ya sea para que se recuperen antes, aumentar el daño que realizan o mejorar su habilidad especial.

La duración de la campaña supera fácilmente las diez horas, siendo bastante rejugable por los niveles de dificultad disponibles al suponer un gran reto en los niveles más altos. Pero esto no es todo, ya que, además de la campaña, tenemos un multijugador para hasta diez jugadores que se divide en tres modalidades: Control de Zonas, donde controlar y defender ciertas áreas con nuestro grupo terrestre, Recolección, en el que obtener el mayor número de cerebros enlatados acabando con enemigos o recogiéndolos, y Extracción, que divide a los jugadores en dos grupos en los que atacantes tienen que extraer núcleos para llevarlos hasta su base y los defensores impedírselo.

No son demasiado originales, pero podréis encontrar nueve equipos entre los que elegir que cuentan con habilidades bien diferenciadas y que le aportan algo de diversión. Estas partidas en general funcionan con fluidez, con la única pega de unos escenarios que no siempre son igual de buenos al tener zonas demasiado estrechas donde es difícil plantear estrategias con varios jugadores.

En lo técnico tenemos un juego que, aunque llamativo en ocasiones por las batallas futuristas que tienen lugar contra algunos enemigos de gran tamaño, cumple sin más, con buenos modelados para naves, escenarios y personajes, pero que podrían estar más trabajados. Además, no todas las localizaciones están igual de bien diseñadas para su jugabilidad. Los efectos hacen que entre un poco más por los ojos con sus explosiones y proyectiles. Algo que hemos notado son algunas ralentizaciones puntuales, pero nada demasiado preocupante.

Las melodías son simples y normalmente quedan en un segundo plano para dar paso a su ambientación y los efectos, que están bastante mejor. Las voces, en inglés, cuentan con un buen trabajo de interpretación, mientras que los textos, como hemos comentado, nos llegan en castellano.

En defintiiva, Disintegration es un título con ideas interesantes, como la mezcla de shooter en primera persona con dosis de estrategia, pero que no siempre están bien ejecutadas por tener unos escenarios que a veces limitan nuestras opciones. Las misiones, aunque entretenidas, se hacen algo pesadas por su extensa duración, si bien lo compensa con los cambios en nuestro grupo y armamento. A esto tampoco ayuda una historia a la que claramente le falta una narrativa más cuidada y que nos ponga en contexto de lo sucedido. El multijugador no es demasiado original pero, junto a los niveles de dificultad, le dan más vida al juego.

Si buscáis algo diferente, Disintegration es un título desafiante que pondrá a prueba vuestro liderazgo, si bien le hubieran sentado genial algunos ajustes para que fuera más redondo.

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