Análisis | Vídeos | 23 MAR 2020

Análisis de Exit the Gungeon

Tags: PC Switch
El Gungeonverso sigue en expansión con Exit the Gungeon, un spin-off donde seguimos buscando la absolución personal que comenzó con Enter the Gungeon.
Cartel Exit the GungeonPlay

Exit the Gungeon es, a diferencia de su predecesor, un juego de acción y plataformas de desplazamiento lateral y estilo roguelike, aunque tan desafiante y divertido como nos tienen acostumbrados. Desarrollado por Dodge Roll y Singlecore, con la colaboración de Devolver Digital, este spin-off mantiene la esencia del original, con mucho sentido del humor, armas disparatadas y la sensación de progreso a pesar de morir en continuas ocasiones.

Su historia nos lleva hasta un planeta lejano, donde se alzaba una lóbrega fortaleza, la Armazmorra. Se decía que contenía un artefacto de un poder imposible, un arma que podía matar el pasado. La mayoría de los que lo buscaron perecieron en el intento, mientras que otros quedaron atrapados para la eternidad. Pero unos pocos alcanzaron su objetivo y consiguieron dispararla, hiriendo así al propio tiempo. Cuando la Amazmorra se torna paradójica y comienza a venirse abajo, hasta el último Armazmorrista debe escapar del lugar.

Como siempre, dentro de su simpleza, este argumento resulta entretenido y muy divertido, ya sea por las conversaciones que tienen lugar o por los disparatados personajes. Poco más hay que comentar del mismo, aunque sí nos alegra decir que todos los textos del juego se encuentran en perfecto castellano.

Para comprender sus mecánicas, contamos con un completo tutorial al comienzo del juego en las Salas del Conocimiento. Podemos desplazarnos lateralmente, interactuar con ciertos personajes y objetos, saltar, realizar volteretas para evitar proyectiles o pasar por ciertos lugares y, como no podía ser menos, utilizar todo tipo de armas para acabar con los enemigos apuntando con el stick analógico derecho y disparando, teniendo que esperar un tiempo a que se recarguen. También hay balas de fogueo muy limitadas para deshacernos de todas los proyectiles que se muestran en pantalla.

Dependiendo de cómo esquivemos y nuestra habilidad con los tiroteos, la misteriosa deidad Kalibre puede recompensarnos aumentando nuestra potencia de fuego, haciendo que cuanto mayor sea el combo, nuestra arma tenga una forma más poderosa. Es algo que podréis comprobar constantemente al tener tantos tipos de arma en tan poco tiempo, tales como una rana lanzaburbujas, un láser, el chillador, una pistola que dispara las letras de bullet o una guitarra eléctrica con su subwoofer, entre muchas otras. Y cuidado, conocer bien el funcionamiento de todas ellas es esencial para poder avanzar, ya que no es lo mismo una  ametralladora de disparo contínuo que un lanzagranadas o un trabuco al necesitar un tiempo de espera para que se disparen o recarguen.

El objetivo es escapar de la mazmorra, para lo cual nos toca ir ascendiendo acabando con todo tipo enemigos y, cuando vaciamos la pantalla, pasamos a la siguiente zona o nos enfrentamos a un poderoso jefe final. Una vez acabado con ellos, podréis encontrar unas zonas libres de enemigos donde acceder a tiendas y comprar útiles para la aventura, tales como curas, protecciones o mejoras. Además, cada partida es diferente a la anterior, ya que dichas mazmorras se generan aleatoriamente para darle algo de variedad.

Algo que caracteriza a este juego es su gran dificultad, pensada para aquellos que estén acostumbrados al género. Hay montones de enemigos diferentes en pantalla, cada uno con unas particularidades que los hace únicos, y a veces es muy complicado esquivarlos a ellos y a sus proyectiles. Esto hace que morir sea una constante en la aventura, pero lo compensa con un sistema de progresión satisfactorio que poco a poco mejora a nuestro personaje y nos permite acceder cada vez a más salas en la brecha (que viene a ser la sala principal a la que volvemos tras morir).

Un detalle que nos ha gustado mucho es la cantidad de criaturas que hay. Pequeñas gelatinas que se dividen, balas voladoras que dejan un rastro tras de sí de proyectiles, caballeros fornidos muy poderosos… Hay muchos de ellos y comprender el funcionamiento de cada uno puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte. Esto destaca aún más con los jefes, con patrones mucho más elaborados y montones de proyectiles a esquivar, los cuales también aparecen sin un orden en concreto. Su vitalidad se puede ver en el lado derecho de la pantalla, aunque entre tantos disparos a veces cuesta fijarse en ella.

Pero no son los únicos peligros del juego. Los escenarios a veces están cargados de trampas como caídas, explosivos o incluso plataformas que debemos desplazar de un lado a otro para evitar ciertos obstáculos. No son demasiado variados entre sí en lo que se refiere a su aspecto y sus diseños suelen ser bastante cerrados, pero aún así cumplen su cometido, teniendo que coger ascensores para ir subiendo.

Quizás el punto más negativo se lo lleva la duración, ya que es un juego que se puede completar en pocas horas si se tiene un buen nivel de habilidad. Eso sí, al tratarse de un título arcade es muy rejugable, teniendo además fases que se generan aleatoriamente. Comentar que hay varios personajes controlables, aunque el único cambio que encontraréis de uno a otro es su estética.

En cuanto al apartado gráfico, volvemos a encontrarnos con un título que cuenta con diseños simpáticos para los personajes y jefes, unas animaciones trabajadas y montones de efectos en pantalla que lo vuelven muy llamativo y, en ocasiones, incluso un poco confuso. Los escenarios, por otra parte, aunque cumplen sobradamente no están al mismo nivel. Lo mejor es que siempre funciona con mucha fluidez para que la jugabilidad no se resienta.

El sonoro está también a un buen nivel gracias a unas melodías trabajadas pero a veces quedan en un segundo plano por la gran cantidad de efectos de sonido que producen cada una de las criaturas y proyectiles. Los textos, como ya hemos comentado, han sido perfectamente interpretados al castellano.

En definitiva, Exit the Gungeon conserva toda la diversión de la entrega original a pesar de cambiar un poco su estilo, con unos controles que responden a la perfección, montones de enemigos en pantalla bien diferenciados, jefes desafiantes, disparatadas armas, dosis de humor y mucho frenetismo para hacer que el ritmo nunca decaiga. No sorprende tanto como Enter the Gungeon y su duración es algo más corta, pero sigue siendo tremendamente entretenido.

Si os gusta enfrentaros a un infierno de balas y poco a poco ir mejorando vuestra destreza a los mandos, Exit the Gungeon ofrece todo eso y mucho más. ¿Conseguiréis salir de la Armazmorra?

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