Análisis | Vídeos | 06 ABR 2020

Análisis de Final Fantasy VII Remake

Tags: PS4
Redescubre la obra maestra de Square Enix 23 años después con Final Fantasy VII Remake, título que profundiza en los sucesos que tuvieron lugar en Midgar.
Cartel Final Fantasy VII RemakePlay

Final Fantasy VII Remake es la adaptación a la actualidad del título que se lanzó por primera vez en 1997 para la primera PlayStation. Esta nueva versión incluye un apartado audiovisual renovado, cambios en sus mecánicas y algunos añadidos en su argumento que nos permitenconocer más detalles sobre su universo, aunque conservando los momentos más importantes que pudimos disfrutar en el original. Al ser tan ambicioso, se decidió dividir el juego en diferentes partes, siendo la que nos ocupa la primera, que abarca todo lo sucedido en Midgar.

Su historia nos habla sobre Mako, la energía vital del planeta que sirve como combustible para sostener a la ciudad de Midgar. A base de explotar este recurso para alimentar sus reactores, la compañía de electricidad y energía Shinra se ha hecho con el control del mundo entero. Ahora, un grupo de idealistas conodido como Avalancha es de los pocos bastiones de resistencia que quedan. A ellos se une Cloud, un agente de élite de Soldado convertido en mercenario, que participa en una operación para destruir el reactor de Mako nº1 de la ciudad. El atentado desata el caos en la ciudad y, en medio de este infierno, a Cloud le parece ver a un enemigo que creía muerto desde hace mucho. Tras estos sucesos, conoce a una joven florista que le regala una flor amarilla, comenzando a partir de aquí una aventura que determinará el destino del mundo.

Esta trama, como hemos comentado, abarca la parte de Midgar del juego original, encontrando todos los elementos que lo hicieron grande pero con muchos añadidos y ciertos ajustes para que podamos profundizar aún más en su universo y conocer mejor a todos los personajes que forman parte de él. Cada uno de ellos tiene una personalidad única y sus propias ambiciones, con un argumento muy bien narrado y conversaciones que, al cambiar los textos por las voces, han sido modificadas pero sin perder su esencia. Hay cosas que no nos han acabado de convencer, como los ecos del destino (especialmente en el tramo final) y las “visiones” de Cloud, pero es algo que molestará más a quienes jugaron al original que a los nuevos jugadores por dejar esa sensación de misterio. Como no podía ser menos, el juego nos llega con textos en castellano, esta vez mucho mejor interpretados.

Nada más comenzar nos toca elegir su dificultad, encontrando tres disponibles: clásico, en el que los personajes atacan, se defienden y esquivan automáticamente para que nosotros sólo tengamos que centrarnos en las opciones de la barra BTC; fácil, con un estilo centrado en la acción y la barra BTC pero con combates más sencillos; y normal, que es igual que el fácil pero con una experiencia más desafiante y satisfactoria. En lo personal recomendamos jugar en normal por ofrecer una mejor experiencia a los jugadores, sobre todo porque, si no podéis superar cualquier desafío, siempre podéis cambiar la dificultad en el menú de opciones. Además, cuando completamos la aventura se desbloquea la difícil, que propone un reto aún mayor.

En cuanto al sistema de juego, ha cambiado bastante respecto a lo visto en el original, aunque no por ello se ha perdido su esencia. Aquí podemos desplazarnos por su mundo, manejar la cámara con total libertad, interactuar con determinados objetos, útiles o personajes y romper ciertas cajas para obtener extras como PM o vitalidad. También recuperaréis al grupo al completo tras ciertas escenas, usando objetos, visitando posadas o bien utilizando unos bancos repartidos por el mundo. Es al combatir donde encontraréis los mayores cambios, ya que se ha pasado de un sistema por turnos a uno de acción en tiempo real con la posibilidad de utilizar comandos con la barra BTC.

Las batallas comienzan al encontrarnos a los enemigos por los escenarios, participando hasta tres personajes que pueden atacar al instante, fijar a los rivales, variar el objetivo, defenderse, esquivar y cambiar entre ellos en cualquier momento para aprovechar sus habilidades únicas, materias u objetos. Hay que tener en cuenta que cada personaje tiene un movimiento único y un área de especialización que los hace ideales para ciertos tipos de enemigos, como por ejemplo Barret, quien ataca a distancia a los que son voladores o se encuentran en una zona inalcanzable para el resto. Además, si conseguimos repeler el ataque de un enemigo en el momento preciso, podemos lanzar un contaataque que le hará más daño.

Pero lo más interesante viene dado por la barra BTC, la cual se rellena poco a poco al atacar o recibir daños. Gracias a ella podemos utilizar una habilidad, lanzar un hechizo o usar un objeto, consumiendo estas acciones al menos una fragmento de la misma y ralentizándose la acción para que podamos pensar detenidamente lo que queremos hacer. Además, las magias siguen consumiendo PM para que no abusemos de ellas. Al no poder usar magias, objetos y habilidades constantemente tenemos que pensar bien cual será nuestro próximo movimiento, ya que podría dejarnos vendidos contra los enemigos si tenemos poca vitalidad y ningún fragmento para curarnos. También es de agradecer que haya un menú de acceso rápido a las acciones que más usemos y que podamos dar órdenes a nuestros compañeros sin necesidad de controlarlos.

Por otro lado, no podían faltar los clásicos límites, cuya barra se rellena poco a poco durante los combates y podemos utilizarlos cuando queramos una vez esté al completo, y las invocaciones. Estas últimas, las cuales hay que llevar equipadas, podemos invocarlas una vez se rellene un medidor que aparece en los momentos más complicados de los combates. Después aparecerán junto a nosotros para luchar y, si queremos, podemos darles órdenes a cambio de fragmentos de la barra BTC, haciendo su movimientos más poderosos cuando se acaba su medidor. Eso sí, hay que tener en cuenta que las grandes sólo aparecerán en los combates más peligrosos, aunque hay otros como el Chocobito que nos prestan su ayuda en batallas menores si nos vemos en dificultades. Cada personaje tiene una ranura en su arma para estas materias.

Nos ha gustado mucho la importancia que han ganado las debilidades de cada enemigo. Al explotarlas, podemos hacer que estos entren en estado de fatiga y, si conseguimos rellenar su barra de vulnerabilidad, podemos causarle un daño mayor durante un tiempo limitado. Es un aspecto fundamental si queremos conseguir la victoria, y no solo con los jefes, también con enemigos que en principio parecen más sencillos de derrotar.

Al ganar combates, como suele ser habitual, ganamos dinero, objetos y experiencia con la que subir de nivel y mejorar las estadísticas generales de cada personaje. Pero hay otros elementos que también van consiguiendo su propia experiencia con el uso, tales como las materias, que poco a poco desbloquean más opciones o mejoran algunos de sus apartados (aunque no se duplican como en el orginal al subirlas al máximo), y las armas, las cuales nos proporcionan PA cada vez que suben de nivel para invertirlas en una especie de tablero de esferas que van desbloqueando nuevos apartados según avanzamos. No es necesario llevarlas equipadas para que suban de nivel, haciéndolo todas las de un personaje a la vez para que no haya una gran diferencia entre ellas más allá de sus características especiales. Además, cada arma tiene una habilidad única que podemos dominar con su uso y que, al llegar al 100% de pericia, podemos usar llevando equipada otra diferente.

No queremos olvidar que, aparte de las armas, cada personaje puede llevar un dos partes más de equipamiento, ya sea en forma de pulsera en la que encontrar más ranuras para materias y ciertas bonificaciones extra o de un complemento que proporciona ciertas ventajas o ayudas para el combate.

Como en el original, encontraréis cinco tipos de materias a coleccionar: mágicas (verdes), que nos permiten realizar hechizos tanto ofensivos como defensivos; de habilidad (amarillas), con las que ejecutar habilidades únicas en combate; de apoyo (azules grisaceas), las cuales vinculamos a una mágica para potenciar sus efectos; especiales (fucsias), con habilidades pasivas que se activan automáticamente en las batallas; y las de invocación (rojas), que sirven para llamar al combate a poderosos aliados. En su mayoría se pueden equipar varias, pero de las de invocación sólo llevamos una por personaje.

Los enemigos nos han gustado bastante, encontrando mucha variedad de especies y subespecies de los mismos con otro tipo de debilidades, lo que hace que cada combate sea único y tengamos que ir adaptando nuestras estrategias y seleccionar al mejor personaje. Son los mismos que encontrasteis en el original, pero adaptados a esta entrega con una mayor variedad de movimientos. Pero los más divertidos vuelven a ser los jefes, que, además de ser bastante desafiantes, cuentan con varias fases y transformaciones inesperadas que nos hacen volver a replantear dichas batallas.

Los escenarios nos han gustado mucho, aunque es cierto que hay tramos que se sienten alargados, ya sea por encontrar menos carga entre zonas o, simplemente, por ampliar las opciones a la hora de explorar. Estan todos los lugares más icónicos que pudimos visitar en la zona de Midgar del juego original, perfectamente representados y con pequeños detalles en cada rincón que los aficionados sabrán apreciar. También están las ciudades, donde podréis encontrar tiendas de todo tipo, calles laberínticas en las que es fácil guiarse con el mapa o misiones secundarias que no suelen dar demasiadas complicaciones más allá de los combates contra ciertos enemigos. Quizás lo que menos nos ha gustado es que los secundarios nos han resultado un tanto genéricos, aunque nada demasiado preocupante.

Las misiones principales están bien planteadas y, gracias a la gran cantidad de situaciones diferentes que afrontamos, nunca nos han llegado a cansar. Por su parte, las secundarias son algo más simples, pero siempre ofrecen alguna recompensa interesante que nos invita a completarlas todas. No son muy numerosas, así que, en general, no tendréis que dedicarle mucho tiempo a completarlas entre episodios. Las más interesantes vienen dadas por minijuegos bastante entretenidos y los desafíos que nos ofrece Chadley para obtener nuevas materias.

En cuanto a duración, la campaña puede irse fácilmente por encima de las 30 horas, tiempo al que hay que sumarle las misiones secundarias, los diversos minijuegos, los combates opcionales o ciertos extras que se desbloquean tras completar la historia, haciendo que en este sentido sea bastante completo. También hay una serie de coleccionables, tales como unas medallas o las canciones para la gramola.

Su apartado gráfico es un tanto irregular. No nos malinterpretéis, tiene unos diseños alucinantes, con personajes muy expresivos perfectamente modelados y animados, escenas sobrecogedoras creadas con el motor gráfico del juego, algunas localizaciones preciosas que nos transportan hasta las del juego original, con toda clase de detalles, y efectos alucinantes, tales como la iluminación o las partículas al combatir. Pero es cierto que el nivel de las texturas en los escenarios es muy mejorable y que, cuando corremos, a veces vemos algo de popping en ciertos elementos y personajes, haciendo que muchas veces tengamos que esperar a que carguen incluso las conversaciones. Eso sí, siempre funciona con mucha fluidez.

El sonoro nos ha encantado, con canciones clásicas remezcladas para la ocasión y temas nuevos bastante buenos que van adaptando su ritmo a todo lo que sucede en pantalla, encontrando incluso otra clase de versiones a conseguir para las gramolas de algunos de los más icónicos. Las voces nos llegan tanto en inglés como en japonés, siendo ambos doblajes de una gran calidad, con efectos muy cuidados y, como no podía ser menos, textos en perfecto castellano.

Como conclusión, creemos que Final Fantasy VII Remake gustará especialmente a aquellos que disfrutaron en su día del juego original, con escenarios perfectamente reinterpretados que amplían las posibilidades a la hora de explorar (pero sin perder parte de su linealidad), un sistema de combate muy bien planteado y del que nunca nos cansamos, personajes con personalidades bien diferenciadas y una duración que está bastante bien. La historia cuenta con ciertos añadidos y cambios, especialmente en el último tramo del juego, pero en general nos ha gustado lo bien narrada que está. Lo que menos nos ha convencido ha sido el tema de las texturas y, claro está, tener que esperar para poder disfrutar de las siguientes partes de la aventura.

Aún con todo esto, nosotros nos hemos divertido de principio a fin y nos ha costado mucho soltar el mando, por lo que sólo podemos recomendarlo tanto a los aficionados como para los nuevos jugadores que quieran descubrir cómo comenzó la épica partida de Midgar de Cloud y sus compañeros.

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