Análisis | Vídeos | 16 SEP 2019

Análisis de FINAL FANTASY VIII Remastered

Tras varios años de espera nos llega Final Fantasy VIII Remastered, la versión remasterizada del clásico de Squaresoft que ha sido realizada por DotEmu en colaboración con Access Games y Square Enix.
Cartel Final Fantasy VIII RemasteredPlay

Final Fantasy VIII Remastered es la clásica entrega del juego de rol con batallas por turnos que llega remasterizada como celebración del vigésimo aniversario del lanzamiento del juego original, conservando toda la magia que desprendía en su momento. Esta versión se mantiene muy fiel, aunque se han añadido mejores modelados para los personajes y otros pequeños extras que hacen que su desarrollo sea más ameno.

Su historia nos lleva hasta un mundo donde una antigua energía conocida como el Poder de la Bruja se transmite de generación en generación. Ahora, la paz del reino se ve amenazada cuando la malvada Bruja Edea toma el poder como gobernante de la República de Galbadia. Squall, miembro de la fuerza mercenaria SeeD de la Academia Militar del Jardín de Balamb, otros aliados del lugar y Rinoa, miembro de la resistencia, se unen en un viaje para luchar contra Edea, que se muestra hostil hacia el Jardín.

Este argumento es muy interesante, donde toman especial protagonismo Squall y Rinoa, que mantienen un épico romance. Hay montones de giros y personajes interesantes a conocer, pero es cierto que algunos de los protagonistas quedan en un segundo plano al centrarse tanto en la pareja. Aún así nos sigue encantando, formando parte de una era en la que cada nuevo Final Fantasy que salía era considerado una joya. Por supuesto, todos los textos del juego se encuentran en castellano para que no tengáis problemas en seguir la trama.

Las mecánicas jugables son muy accesibles, con la posibilidad de desplazarnos libremente por los escenarios para conversar con otros personajes, localizar secretos y, en determinados puntos del mapa, luchar contra enemigos en batallas que aparecen de forma aleatoria. También podemos acceder a un menú donde personalizar al grupo enlazándoles magias, Guardianes de la fuerza (G.F.), ver las habilidades disponibles, las cartas conseguidas o configurar ciertos ajustes a nuestro gusto.

En los combates contamos con la típica opción de atacar, realizar magias, invocar a los G.F. o utilizar objetos, así como el comando extraer para quitarles magias o, en el caso de algunos jefes, ciertas invocaciones.  Pueden participar hasta tres personajes de forma simultánea, teniendo que esperar a que se rellene su barra de acción. Las magias en este juego están limitadas por el número que recojamos en lugar del clásico sistema de gastar puntos, mientras que las invocaciones requieren que esperemos un tiempo para que se activen. Además, cuando los personajes tienen poca vitalidad pueden utilizar sus límites, los cuales tienen poderosos efectos sobre los enemigos o nuestro grupo.

En general nos gustan mucho, pero quedan algo desequilibrados al poder realizar montones de límites si dejamos a nuestros personajes con la vitalidad en amarillo. Además, el sistema de tener que recoger magias para poder utilizarlas no era del agrado de todo el mundo, aunque no es algo que nos moleste a nosotros. Eso sí, para mejorar el equilibrio y darle emoción a las batallas se añadió un sistema por el cual los enemigos aumentan de poder según lo hacemos nosotros.

Al derrotar a los rivales, como siempre, obtenemos experiencia con la que nuestros personajes suben de nivel, mejoran sus características generales y aprenden nuevas habilidades. Pero aquí cobran mucha importancia los enlaces, ya que al juntar a los G.F. y las magias con los protagonistas mejoran muchos de sus aspectos, siendo aún más poderosos al progresar y conseguir las mejores.

Pero Final Fantasy VIII es mucho más, como la exploración de escenarios en busca de secretos, la localización de las revistas de armas para mejorar el equipamiento, viajes por el mapamundi o pequeños puzles a realizar entre muchos otros. Esto hace que su desarrollo nunca se haga aburrido, especialmente si tenemos en cuenta el minijuego de cartas coleccionables Triple Triad, que bien podría funcionar como un producto en solitario al contar con reglas muy elaboradas y contrincantes duros.

La duración del juego ronda las 40 horas, pero si se quieren descubrir todos los secretos puede irse fácilmente por encima de las 80. Además, muchos extras sólo pueden conseguirse en determinados puntos de la aventura, por lo que, si los dejamos atrás, nos toca volver a empezarlo, lo que le añade más rejugabilidad.

Como grandes novedades de esta versión, tenemos una serie de ayudas que podemos activar en cualquier momento, especialmente ideales para aquellos que quieran disfrutar de la historia sin demasiadas complicaciones. Por un lado tenemos la posiblidad de activar una ayuda para las batallas que hace que las barras de vitalidad y de ataque se llenen al máximo continuamente, estando los límites siempe disponibles. Por otro, si no os atraen los combates aleatorios, podéis activar la opción Sin encuentros para enfrentaros sólo a los jefes. Ya para finalizar, tenemos la opción de Velocidad x3, que como indica su propio nombre hace que el juego avance tres veces más rápido, ideal para subir de nivel o saltar algunas conversaciones que no llevan a nada.

La versión de Steam incluye además una serie de funciones extras, como conseguir casi todos los objetos, habilidades y cartas, o elevar al máximo el nivel de los G.F., los guiles, la magia y los límites. No son de nuestro agrado, ya que rompen la magia de tener que localizar los secretos con dedicación, pero al ser un extra siempre pueden no activarse.

En el apartado gráfico hay luces y sombras. Por un lado, ahora contamos con resolución full hd, pero con bandas negras en que hacen que no ocupe la pantalla completa y se mantenga el formato 4:3. Por otro, los personajes y criaturas tienen un modelado más actual y que nos permite distinguirlos con facilidad, siendo en este sentido bastante bueno. Lo malo viene dado por los escenarios, a los que sólo se les ha aplicado un filtro que los difumina para eliminar los píxeles y hace que en ocasiones se vean borrosos. Tampoco queremos olvidar algunos aspectos de censura, tales como el escote de Rinoa o la especie de falda que le han colocado a la invocación Sirena, y que no funciona de forma demasiado fluida en determinados momentos.

El sonoro sigue siendo igual que el original, con increíbles melodías que los aficionados recordarán a la perfección y geniales efectos de sonido, ya que en su momento no había voces para los personajes. Como ya hemos comentado, el juego cuenta con todos los textos traducidos al castellano excepto en la escena de apertura.

Final Fantasy VIII Remastered es, en defnitiva, tan bueno como el original, conservando todo lo que lo hizo grande en aquel momento. Su historia es muy buena, las peleas entretenidas y hay muchos secretos a descubrir por su mundo. Es cierto que el trabajo de la remasterización se ha limitado a cambiar el modelo de los personajes y criaturas, añadir un filtro difuminado a los escenarios, aumentar la resolución y pequeños extras para los que no disfrutan de las batallas, pero nos ha parecido bastante correcto.

Un título que, sin recibir demasiadas mejoras, sigue enganchándonos como lo hacía el original, algo que es muy meritorio para tener 20 años a sus espaldas.

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