Análisis | Vídeos | 22 OCT 2019

Análisis de GRID

Tags: PC Xbox One PS4
Elige tu propio camino y prepárate para disfrutar de carreras inigualables con GRID, el reinicio de la saga de automovilismo de Codemasters.
Cartel GRiDPlay

GRID es un juego arcade de conducción a medio camino de la simulación y, a su vez, el reinicio de una de las sagas más queridas de Codemasters, la cual llevaba desde 2014 sin ver el lanzamiento de una nueva entrega. Ahora el juego nos propone participar en la GRID World Series para crear nuestra propia historia, compitiendo en emocionantes carreras a través de las calles y circuitos más famosos del mundo con icónicos vehículos actuales y otros clásicos, donde los accidentes tienen lugar uno tras otro.

Sus mecánicas funcionan realmente bien al contar con un manejo de los coches muy preciso, utilizando mucho los derrapes para tomar las curvas y el freno cuando vemos que nos iremos algo largos. Lo mejor es que, a pesar de ser un título arcade, cada vehículo está bien diferenciado y se dividen en varias categorías que dejan diferentes sensaciones al volante. Podréis incluso darle algunas indicaciones a vuestros compañeros de equipo, los cuales a veces cometen errores como el resto de pilotos. Hay muchos puntos de vista entre los que elegir, entre ellos desde el interior del vehículo, pudiendo incluso configurar el campo visual y si queremos ver o no las manos del piloto para adaptarlo a nuestas preferencias.

Es una experiencia que está pensada para todo tipo de públicos, contando con varias ayudas en la conducción que podemos activar o desactivar según lo deseemos o el nivel de habilidad del jugador, como, por ejemplo, la posibilidad de volver un poco atrás en el tiempo para enmendar algún error, que los daños sean sólo visuales o quitar las flechas guía entre muchas otras. También hay varios niveles de dificultad entre los que elegir que activan o desactivan ayudas según el nivel elegido para ahorrarnos tener que ir por cada sección.

Uno de los aspectos que más nos ha gustado durante las carreras son las físicas, las cuales recrean perfectamente el movimiento de los vehículos y cada choque que tiene lugar. Es muy normal ver accidentes mientras competimos, con coches que poco a poco se destrozan y cuyos efectos se notan en el rendimiento y el control de los mismos. Quizás hemos echado en falta que las condiciones climatológicas afectaran algo más a la conducción, ya que la lluvia, por ejemplo, apenas hace que cambie nuestro estilo de juego.

Además, si golpeamos con fuerza a un rival o actuamos de forma antideportiva, éste se quedará con nuestra imagen grabada a fuego e intentará ir a por nosotros si nos ve de nuevo a su lado, tanto que se volverá nuestro némesis, haciendo que intentemos evitar este tipo de comportamiento agresivo.  A esto ayuda una inteligencia artificial que está muy conseguida, cada una con sus propias fortalezas y debilidades, y nos obliga a aprovechar cada centímetro de la pista si queremos ganarles la posición o a cerrarles huecos cuando intentan pasarnos.

La interfaz también es muy clara, mostrándonos un minimapa para saber donde posicionarnos para tomar mejor la siguiente curva, nuestra posición en carrera, los tiempos o la proximidad al siguiente vehículo entre muchas otras opciones. Como no podía ser menos, para aquellos que prefieran tener una pantalla limpia, siempre se puede desactivar todo lo que queramos desde el menú del juego.

En total tenemos unos 70 vehículos entre los que elegir que se dividen a su vez en varias categorías: Turismo (TC-2, Superturismos, TC-1 Specials), Stock Cars (Muscle, Pro trucks, Oval stocks), Tuning (Modified, Super modified, World Time Attack), GT (GT Group 2, GT Group 1, Prototype) y Exhibición histórica (Classic Mini Cup, Turismos clásicos, GT Clásicos, Classic Ferrari Cup, Ferrari Cup, F1000, Superturismos Heritage, GT Históricos, Group 7 Specials, Renault R26). No es un número especialmente alto, encontrando además algunas carencias importantes, pero lo compensan con algunas opciones de personalización tales como diseños o pinturas.

Hay 12 localizaciones diferentes entre las que elegir, cada una de ellas con varios trazados diiferentes que nos dan un total de más de 80 circuitos a nuestra disposición. Los hay tanto reales, como el circuito de Sepang o Silverstone, como ficticias, que nos llevan a las calles de Barcelona o la Habana, siendo estos últimos nuestros preferidos al llevarnos por recorridos mejor ambientados. Una curiosidad es que pueden jugarse por la mañana, tarde o noche, así como con diferentes estados climatológicos, pero no hay transición en tiempo real entre unos y otros.

En cuanto a modos de juego no hay mucha variedad, pecando de poco ambicioso en este sentido. En primer lugar tenemos la Carrera Profesional, que se divide en varias disciplinas diferentes, desbloqueándose nuevas pruebas a medida que finalizamos otras. Cada prueba cuenta con una o varias fases a completar, ganando al final el que mejor resultado general haya obtenido en las carreras o contrarrelojes. Aquí tenemos que comprar un vehículo que nos permita participar en las mismas, pudiendo jugar las carreras directamente o participar en una clasificación que nos permita avanzar posiciones.

Al completarlas obtenemos dinero según la posición obtenida, la de nuestro compañero, los daños del vehículo o por haber realizado ciertas hazañas entre otros, siendo éste muy importante para poder hacernos con coches de otras categorías o mejores que el nuestro. Como curiosidad, aquí ganamos experiencia con la que poco a poco subimos de nivel y vamos desbloqueando nuevos diseños para los vehículos y otros extras.

Nos ha parecido demasiado simple en cuanto a presentación, donde sólo se limitan a mostrarnos las pruebas disponibles, con un sistema de progresión que apenas notamos al no tener nuestro nivel un peso real en el juego. A todo ello hay que sumarle las pocas ganancias que nos dan las carreras y el precio de los vehículos, que a veces nos obliga a repetir algunas carreras o a jugar online si queremos comprarnos coches de ciertas categorías para poder participar en ellas.

Algo similar le ocurre al Multijugador, lugar en el que sólo podemos jugar partidas rápidas o privadas donde pueden participar hasta 16 jugadores. En las rápidas participamos en eventos que aparecen aleatoriamente, algo que puede llegar a molestar ya que, si no disponéis del vehículo requerido, os obligarán a pagar un 10% de su coste para alquilar uno y poder participar. Por otro lado, en las privadas tenemos multitud de opciones para configurar la partida si somos el anfitrión, aunque sólo participan nuestros invitados.

Ya para finalizar tenemos el Juego Libre. En este modo podemos elegir el evento, la disciplina (ya sea una normal o una contrarreloj), la categoría del vehículo, su clase, el tamaño de la parrilla o el número de rondas. Es ideal para echar unas partidas rápidas o practicar con nuestros vehículos, pero no ofrece nada más allá que nos invite a jugarlo.

Su apartado gráfico nos ha gustado bastante, con geniales modelados de vehículos (especialmente en los interiores), físicas de daños muy conseguidas, circuitos variados cargados de detalles, en los que destacan los ficticios por ser más ambiciosos, y buenos efectos, como la iluminación o el humo, que le aportan más vida en general. Es cierto que hay pequeños defectos, pero no empañan el gran resultado final. Además funciona con bastante fluidez en todas las plataformas, haciendo que las carreras sean una delicia.

En el sonoro tenemos buenas melodías y, sobre todo, efectos de gran calidad que han sabido captar los sonidos de cada motor o incluso los ruidos de los choques y cuando llevamos ciertas partes del vehículo deterioradas. Las voces, que no son muy abundantes y pueden llegar a cansar, nos llegan en completo castellano, al igual que sucede con todos los textos del juego.

GRID es, como conclusión, un gran juego de conducción arcade en el que cada vehículo se comporta de forma diferente, con muchas opciones para adaptar la dificultad a nuestro estilo de juego, una IA muy conseguida, montones de pruebas a superar y cirtuitos bien diseñados, haciendo que cada carrera sea impredecible y muy vistosa. El mayor problema viene dado por la escasez de modos de juego, donde no encontraréis nada que innove frente a otros juegos del género, y que no se refleja una progresión.

Aún así, una vez nos ponemos al volante olvidamos todas sus carencias, ya que la sensación de velocidad es muy buena y la disputa por alcanzar los primeros está muy reñida en cada partida, donde nunca sabes como puede acabar todo.

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