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Análisis de Haven

Dos amantes lo dejan todo atrás para iniciar su vida juntos en un planeta remoto con Haven, la nueva y original creación de The Game Bakers para múltiples plataformas.

Cartel Haven
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Haven es un RPG de ciencia ficción con combates por turnos que se centra en la relación de los dos protagonistas, encontrando ciertas opciones en los diálogos que afectan directamente a la misma y un gran planeta extraterrestre a explorar en busca de recursos. Desarrollado por The Game Bakers, conocidos por su trabajo en el excelente hack`n’slash Fury, este viaje de supervivencia puede jugarse tanto en solitario como en cooperativo local, alternando el jugador entre los dos personajes si decide hacerlo solo. Comentar que ya se encuentra disponible para PC (Steam, GOG y Windows), PlayStation 5, Xbox Series X|S y Xbox One (incluido en GamePass), llegando la versión de PlayStation 4 y Nintendo Switch a comienzos de 2021.

Su historia nos habla de Yu y Kay, una pareja que, tras una serie de sucesos que preferimos que descubráis vosotros mismos, acaba en un planeta conocido como Origen con su nave espacial (el Nido) dañada. Ahora, para poder llevar una vida tranquila juntos, tendrán que arreglar esta nave, que se convertirá en su nuevo hogar, para lo que deberán explorar el misterioso y desconocido planeta en busca de materiales y recursos que los ayuden a sobrevivir. Pero no será una tarea sencilla, ya que diversas criaturas infectadas intentarán darles caza.

Esta trama es uno de los principales atractivos del juego al contar los tejemanejes de una relación adulta, estando muy bien narrada y con dos protagonistas con los que es fácil empatizar y que se sienten muy vivos. A lo largo de la aventura tienen lugar diversas conversaciones entre ambos y, de vez en cuando, os tocará elegir una respuesta. Dependiendo de vuestras elecciones cambiarán unos u otros parámetros, lo que nos llevará hasta distintos momentos en el desarrollo de la aventura que además le añaden rejugabilidad, aunque no esperéis grandes cambios. Y no os preocupéis por el idioma, ya que sus textos nos llegan en castellano para que no tengáis problemas a la hora de seguirla.

Las mecánicas jugables son bastante sencillas, pudiendo ir en cualquier dirección caminando, deslizarnos a toda velocidad, derrapar, hacer cambios bruscos de dirección, recoger ciertos útiles y recursos, interactuar con partes del escenarios y criaturas o, en el caso de que juguemos solos, cambiar entre los dos protagonistas. Un recurso que tendréis que recoger constantemente es el Hilo de onda, el cual sirve como energía para los combates y sobre todo poder limpiar ciertas zonas de óxido, lo que puede llevarnos desbloquear secretos, así como para otros usos. También podéis viajar por unos caminos llamados puentes de onda que interconectan las diferentes islas flotantes. Comentar que el control es un tanto torpe a la hora de deslizarse y que os costará un poco acostumbraros.

Llegado el momento llegaréis a zonas cubiertas con óxido que afectan a las criaturas que se encuentran allí, haciendo que tengamos que enfrentarlas si entramos en contacto con ellas con un sistema de combate que se desarrolla con una mezcla de tiempo real y turnos para realizar nuestros movimientos. Aquí nos toca darles órdenes a Yu y Kay de manera individual, pudiendo utilizar impactos, llamaradas, defendernos o apaciguar a dichas criaturas cuando quedan aturdidas para liberarlas. Ambos pueden sincronizar ciertos movimientos para potenciarlos, teniendo cada enemigo un punto débil a explotar. Además, si el combate se alarga demasiado accedemos al comando cargar para curarnos con ciertos objetos.

Al terminar estos combates aumentamos el vínculo entre personajes para subir de nivel, mejorar sus estadísticas generales y sus habilidades a la hora de explorar y combatir. Pero hay otras formas de mejorar este vínculo, como a través de las conversaciones, la alimentación, crear útiles o hacer ciertos descubrimientos. También podemos obtener diferente equipamiento para nuestros protagonistas, aunque debemos comentar que el espacio en el inventario es limitado para no poder abusar de los recursos que recogemos.

Los escenarios se dividen por zonas con pequeñas cargas entre ellas, aunque son lo suficientemente amplios para que tengamos que explorar. Aquí encontraréis montones de recursos, óxido con el que acabar y criaturas a las que apaciguar, así como algunas rutas ocultas a encontrar. Al principio puede que os sintáis un poco perdidos, si bien cuando avancéis un poco en la aventura conseguiréis un radar que os ayudará a guiaros. Eso sí, nos hubiera gustado que la variedad de localizaciones fuera más amplia, ya que a veces da la sensación de estar pasando por zonas muy parecidas entre sí en las que sólo varían ciertas tonalidades en su ambientación y la colocación de objetos, pero no es lo más común.

Dentro del Nido nos desplazamos desde una perspectiva en primera persona para visualizar todas las estancias como si de un menú se tratara, ya sea para consultar el mapa de las islas flotantes, curarnos, hablar, mejorar herramientas con los materiales obtenidos o simplemente dormir, entre otros. Aquí también os tocará cocinar para alimentar a los personajes con los recursos que hayáis encontrado por los escenarios, descubriendo nuevos platos a partir de las diferentes mezclas.

Su apartado gráfico resulta muy vistoso por la gran dirección artística y por la paleta de colores utilizada. No es uno de los referentes técnicos de la generación, ni mucho menos, pero sabe jugar sus cartas para ofrecernos un título visualmente atractivo, ya sea cuando exploramos sus escenarios a las diferentes horas del día o durante las conversaciones al más puro estilo de las novelas visuales. Lo único que no nos ha convencido tanto es la reutilización de ciertos recursos que pueden dar la sensación de repetición. Por lo demás, el juego funciona con fluidez y los tiempos de carga son mínimos, al menos en la nueva generación de consolas.

El sonoro, por otra parte, también está a un gran nivel, con melodías de corte electrónico creadas por DANGER que le aportan un toque futurista y a la vez relajante. Los efectos están cuidados y las interpretaciones de las voces en inglés son bastante buenas, estando siempre acompañadas de textos en castellano para no perdernos ningún detalle.

En definitiva, Haven es una aventura que se centra principalmente en una relación de pareja que se siente muy real, estando cuidada tanto a nivel argumental como a la hora de llevar a cabo las diferentes tareas. Las peleas son sencillas pero entretenidas, mientras que la exploración puede hacerse algo pesada con el paso de las horas por la repetición de algunos cometidos como buscar recursos para la supervivencia o limpiar el óxido. Es un título pausado, pensado para relajarnos dando paseos por sus preciosos paisajes, lo que puede hacer que no todo el mundo quede satisfecho.

Aún con todos sus defectos, Haven intenta ofrecer algo diferente a lo visto con anterioridad con un producto que, dentro de sus limitaciones, os hará empatizar con la simpática pareja de Yu y Kay.



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