Análisis | Vídeos | 11 JUN 2019

Análisis de Home Sweet Home

Una escalofriante aventura de terror os espera en Home Sweet Home, el juego de Yggdrasil y Mastiff que aterriza en Europa tras pasar por otras regiones.
Cartel Home Sweet HomePlay

Home Sweet Home es el primero de una serie de juegos de terror, sigilo y puzles que se desarrolla desde una perspectiva en primera persona y se ambienta en el folklore tailandés, lugar de donde procede el estudio de desarrollo. Lanzado originalmente en 2017 para PC y posteriormente en consolas en Estados Unidos, ahora llega a Europa la versión de PlayStation 4, la cual además es compatible con PlayStation VR.

Su historia está protagonizada por Tim, un hombre al cual le ha cambiado la vida drásticamente por la misteriosa desaparición de su esposa. Tras una noche llena de luto y pena por el suceso, Tim se despierta en un extraño y deteriorado edificio en lugar de su confortable hogar. Confundido, debe evitar a los mortales espíritus, resolver desconcertantes puzles y descubrir siniestros secretos mientras busca desesperadamente a su esposa y una vía de escape. Ahora trata de escapar de este lugar en el que un espíritu femenino rencoroso está al acecho, intentando averiguar si todo el suceso está relacionado con la desaparición de su mujer.

Toda esta trama tiene lugar en Tailandia para aprovechar el conocimiento del estudio sobre los mitos y el folklore del país. Como véis, la premisa es interesante y, aunque al principio todo es un tanto confuso, poco a poco vamos desvelándola. Es cierto que no nos ha acabado de convencer, siendo incluso más interesantes los documentos que encontramos sobre otros personajes secundarios.

Los controles son muy simples y accesibles, no encontrando demasiadas acciones a realizar. Aquí podemos utilizar la linterna para alumbrar el camino, correr, agacharnos, interactuar con ciertos objetos, abrir puertas o escondernos para evitar a los espectros. Generalmente el juego se basa en resolver puzles, algunos muy sencillos y otros realmente desesperantes, y escondernos de los fantasmas, ya que si nos alcanzan pueden acaban con nuestro personaje de un solo ataque. Es de agradecer que estas secciones estén bien compaginadas y nunca se estorben entre sí.

No podréis utilizar ningún tipo de arma, basándose simplemente en esquivar a los espectros, cuya inteligencia artificial deja mucho que desear, y ocultarnos en el interior de vasijas o taquillas hasta que pase el peligro. Los enemigos normalmente se desplazan con lentitud para hacer que sea más sencillo evitarlos. No siempre moriréis, pero es aconsejable no acercarse demasiado a ellos. Un detalle importante es que antes de encontrarnoslos siempre salta el icono de guardado, así que no os sorprenderán demasiado.

Los escenarios, por otra parte, están bien construidos y cuentan con muchas rutas y secretos escondidos en ellos. Hay varios caminos a recorrer y, si desatamos un evento, es posible que algunos elementos cambien para hacer que se vuelva más confuso y siniestro. No suelen tener demasiados lugares en los que ocultarnos, así que os recomendamos ir recordando dónde están situados.

En cuanto a puzles, su variedad deja mucho que desear, basándose casi siempre en ir a por un objeto que nos permita abrir un nuevo camino. Encontraréis alguno más complejo y que puede sacaros de quicio, pero al menos sirven para aportarle algo más de variedad a su desarrollo.

La duración de la aventura ronda las tres horas, algo que se nos antoja escaso. Hay un poco de rejugabilidad por intentar descubrir todos los documentos, pero no esperéis demasiado. Eso sí, recordad que es el primer episodio, así que la aventura continuará en un futuro. No nos ha gustado nada el final, que es muy abrupto, simplón y no despierta nuestro interés por saber que ocurrirá en posteriores episodios.

Comentar que el juego es compatible con PlayStation VR y, aunque no cambia demasiado, sí que gana en inmersión. El movimiento de nuestro personaje es contínuo, sin teletransportes, haciendo preferible que aquellos que son propensos a los mareos quizás quieran jugarlo sin el dispositivo.

El mayor problema de este juego se encuentra en el apartado gráfico, cuya ambientación no está demasiado lograda, con animaciones y modelados algo pobres para los personajes, escenarios amplios pero no demasiado elaborados, efectos simplones y, sobre todo, una iluminación no demasiado trabajada que puede sacarnos de la aventura. A todo ello hay que sumarle algunos problemas con el rendimiento, pero no es nada grave. El sonoro está algo mejor, donde encontraréis sonidos estridentes y algún que otro grito para alertarnos. Los efectos son bastante mejorables, al igual que las voces en inglés, siendo lo mejor que todos los menús y textos del juego nos llegan en completo castellano.

Como conclusión, Home Sweet Home es un título que intenta dar miedo con pequeños sustos puntuales, pero que no acaba de saber cómo mantenernos en tensión debido sobretodo a un apartado audiovisual muy mejorable. Hay algún retazo interesante sobre los mitos tailandeses, pero su historia tampoco acaba de arrancar. Si a ello le sumamos unas mecánicas de juego simplonas, poco originales y una IA deficiente de los espectros, encontraréis un juego que no puede competir con otros del género, especialmente sabiendo que no acaba.

Un producto pensado para incondicionales de este tipo de aventuras de terror, sigilo y puzles, aunque hay varias propuestas más interesantes dentro del género que harán que no queráis pisar este no tan dulce hogar.

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