Análisis | Vídeos | 28 AGO 2020

Análisis de Immortal Realms: Vampire Wars

Viaja hasta un oscuro mundo donde los vampiros entran en conflicto con Immortal Realms: Vampire Wars, lo nuevo de Palindrome Interactivey Kalypso Media para PC y consolas.
Cartel Immortal Realms Vampire WarsPlay

Immortal Realms: Vampire Wars es un título que mezcla la gestión de un imperio con las batallas por turnos, donde viajamos por su mundo explorando las diferentes localizaciones para capturar provincias y utilizamos los edificios de esos lugares para establecer una economía. Esto ayuda a conseguir nuevas unidades, objetos o útiles, entre otros extras, que a su vez permiten hacer frente a los desafíos que nos aguardan e invitan a seguir recorriendo cada rincón de los escenarios.

Su historia nos lleva hasta un mundo dominado por clanes vampíricos, en el que la antigua estipe Dracul gobierna las misteriosas tierras de Warmont, el reino del trono de sangre. Aquí, una impía corte de vampiros se alimenta de la sangre de sus súbditos humanos y, mientras la entreguen voluntariamente, se mantiene viva una violenta paz entre mortales e inmortales. En las desoladas llanuras de Mourterra, la tierra de los muertos, no habita ningún humano, pero moran los Nosfemus, una antigua y corrupta estirpe que espera su oportunidad para volver a azotar las tierras de los vivos. Por otro lado están los Moroia, que viven aislados de mundo en Esain y utilizan la sangre como fuente de magia. Todo ello augura una nueva guerra vampírica de manera inminente, y tú formarás parte de ella.

Dicho argumento está bien narrado y cuenta con personajes y clanes bien diferenciados, teniendo cada uno sus propias ambiciones. Viviréis la aventura desde la pespectiva de cuatro señores vampíricos a lo largo de doce misiones y cuatro entornos únicos para obtener una visión general del conflicto y llegar a comprender lo que los llevó hasta esta situación. Además, todos los textos nos llegan en castellano para que sea más sencillo seguir la trama y comprender su funcionamiento, aunque los textos son algo pequeños y algunos se superponen sobre otros.

Sus mecánicas son explicadas mediante un tutorial, pudiendo desplazar la cámara, rotarla y hacer algo de zoom, seleccionar edificios, unidades que podemos desplazar por casillas o realizar ciertas acciones, las cuales consumen puntos de acción. Todo se desarrolla por turnos y, una vez que se gasten los puntos de acción o el jugador lo desee, hay que pasar para volver a recuperar algunos puntos. Por otro lado, tenemos cartas de acción con las que interactuar con su mundo, consiguiendo algunas tras cuatro turnos o a través de las acciones únicas de cada clan. El objetivo final es ir conquistando localizaciones. Un aspecto fundamental de este juego es la Sangre, recurso que se obtiene principalmente al reclamar pueblos y ciudades, y nos permite reclutar unidades, mejorar edificios o jugar cartas, obteniendo más según hacemos crecer nuestros dominios.

Por otro lado, tenemos un menú radial que nos permite consultar el mapa, una enciclopedia con conceptos básicos, la economía para ver los ingresos de sangre, la manutención y las estadísticas de nuestros personajes, la velocidad a la que todo se desarrolla, el guión con detalles del clan y los objetivos, y, los más importante, el legado. Este legado es una especie de árbol de habilidades donde invertimos los puntos conseguidos para desbloquear habilidades, mejorarlas o aumentar ciertas estadísticas de los personajes.

Hay zonas en las que nos esperan enemigos, empezando los combates cuando accedemos a ellas o nos atrapan. Al comienzo se muestran las aspiraciones de los señores, apareciendo éstas de manera aleatoria y permitiendo desbloquear ciertas bonificaciones al alcanzar un nivel. Después pasamos a posicionar a nuestras tropas en un escenario dividido en casillas, indicándose en la parte superior de la pantalla el orden de actuación, para finalmente pasar a la acción y desplazarse un determinado número de casillas según sus estadísticas.  Tenemos ataques cuerpo a cuerpo, a distancia o hechizos que ignoran las armaduras, por lo que hay que estudiar bien a los rivales para conseguir ventaja. Si además hay una unidad cercana a la hora de realizar el ataque se consigue un daño extra que en ocasiones vendrá muy bien.

Otros aspectos avanzados incluyen palabras clave para otorgar diferentes funciones a nuestras unidades e  incluso habilidades, santuarios que mejoran la potencia de la unidad que se situe sobre ellos o cartas que pueden usar los señores para conseguir ventajas, aunque estos tienen un coste de maná, así que toca gestionarlas con cabeza. También encontraréis algunas casillas especiales con las que podréis haceros con nuevas tropas.

La interfaz es bastante clara, aunque con textos diminutos para los que tienen pequeñas televisiones o monitores, funcionando bien tanto en PC como en consolas. Es lógico que en PC sea todo más ágil al mover con el ratón el puntero, pero se accede bien a todos los menús con el mando y acabas acostumbrándote tras unas partidas. Lo que no se ha cuidado lo suficiente son los textos, que a veces se superponen sobre otros y hacen que las descripciones sean ininteligibles.

En cuanto a modos de juego, tenemos un tutorial que nos enseña los conceptos y mecánicas del juego, y la campaña para descubrir su historia a medida que desbloqueamos nuevos actos, aunque de estos os hemos hablado con anterioridad. Por otro lado hay un modo libre en el que elegir uno de los tres clanes, un mapa donde jugar, unas condiciones de victoria y realizar ciertos ajustes para que la partida sea más personalizada. Para acabar está la escaramuza, donde se enfrentan dos ejércitos que el jugador personaliza eligiendo un clan, su señor, los conjuros, los objetos, las unidades y el mapa. Como véis, no hay mucha variedad y pecan de ser poco originales, pero se agradece ver algo más aparte de la campaña.

Su apartado grafico cumple sin más, con personajes bien modelados y animados, escenarios con diferentes biomas que poco a poco iréis descubriendo al explorar, efectos conseguidos y algunas escenas que nos van contando la historia. Al menos la dirección artística es llamativa y hace que todo resulte más vistoso. Lo que menos nos ha gustado es lo poco cuidado de los textos y las cargas, que en ocasiones se hacen un tanto pesadas en las versiones de consolas.

El sonoro está bastante mejor, con melodías variadas y efectos cuidados para ambientar su mundo, doblaje en inglés con buenas interpretaciones y textos en castellano para no perdernos ningún detalle.

En definitiva, Immortal Realms: Vampire Wars es un juego que gustará a los que disfruten con los títulos de gestión y estrategia, donde la parte más divertida es saber movernos por el mapa y utilizar cartas para ir conquistando territorios, con combates que resultan bastante entretenidos y algunos elementos originales. La historia no está mal y nos permite conocer el punto de vista de cada facción, aunque no esperéis nada demasiado profundo. Quizás hemos echado en falta algún modo más que se diferencie de otros juegos del género.

A pesar de tener algunos fallos, si os atrae su propuesta estamos seguros de que os enganchará al ofrecer profundas opciones de gestión y estrategia.

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