Análisis | Vídeos | 16 NOV 2020

Análisis de Kingdom Hearts: Melody of Memory

Viaja a través del universo musical de la saga Kingdom Hearts con Melody of Memory, un spin-off que os permitirá disfrutar de sus mejores melodías y momentos.
Cartel Kingdom Hearts Melody of MemoryPlay

Kingdom Hearts: Melody of Memory es un título musical en el que nuestros tres protagonistas, Sora, Donald y Goofy, viajan a través de las diferentes localizaciones de la saga en la nave Gumi, encontrando una o varias canciones por cada zona en las que debemos llevar el ritmo para acabar con todos los enemigos que salen a nuestro paso, coger notas y esquivar ataques, todo mientras intentamos superar los tres desafíos que nos proponen en cada tema para ir desbloqueando nuevas localizaciones, subir de nivel y conseguir todo tipo de extras. Pero lo mejor, como no podía ser menos, es que podréis disfrutar de montones de melodías extraídas directamente de cada juego, lo que incluye a los diferentes spin-offs y las últimas entregas de la franquicia.

Sus mecánicas son fáciles de aprender, pero difíciles de dominar. Viajamos hasta el mundo que deseemos siempre y cuando lo hayamos desbloqueado, eligiendo entre uno de los temas disponibles y su dificultad (fácil, normal y experto), que normalmente lo que cambia es la cantidad de enemigos que aparecen en pantalla. Dependiendo del mundo en el que nos encontremos, llevaremos o no un aliado de ese mundo, aunque no esperéis que varie nada su funcionamiento más allá de ver esferas de aliados que nos dan más puntos.  A todo esto hay que sumarle que cada canción tiene tres desafíos a superar, como conseguir un determinado porcentaje de excelentes, no dejar pasar ninguna nota musical u obtener cierta puntuación mínima, por poner algunos ejemplos. Al principio son bastante sencillos, pero poco a poco se van complicando poniendo desafíos que requieren aumentar la dificultad.

Aquí hay que pulsar un botón de ataque cuando un indicador se acerca a nuestros personajes llevando el ritmo, dos si se acercan dos simultáneos o tres si se suma un enemigo más, además de utilizar comandos cuando aparezca su marca (para lanzar hechizos o desatar habilidades) y saltar para evitar ataques, alcanzar a enemigos aéreos o planear para coger notas musicales deslizándonos de izquierda a derecha y viceversa. Aunque llevamos a tres personajes, no hay un control exclusivo para cada uno, pulsando siempre los mismos botones cuando se acercan sus respectivos indicadores. Es muy sencillo de entender al estar explicado con un completo tutorial, aunque quizás tardéis un par de canciones en haceros a su manejo.

Pero esto no es todo, también están los combates contra jefes, que son enfrentamientos que funcionan de forma similar al resto del juego aunque se sustituyen los saltos por direcciones de los sticks analógicos, hay objetivos fijos en los que mantener un rato pulsado el botón de ataque y, lo más distintivo, nos toca defendernos de los ataques especiales de los rivales intentando ser preciso con las auras oscuras para evitar daños. No son muy diferentes a lo visto, si ben le aportan algo de variedad al desarrollo.

Al igual que sucede en otros títulos musicales, según nuestra precisión obtenemos mejores o peores calificaciones, pudiendo incluso encadenar combos para aumentar la puntuación, pero si fallamos perdemos vitalidad y, en el caso de que el personaje muera, toca empezar de nuevo la canción. Si completamos la fase obtenemos experiencia con la que subir de nivel para desbloquear extras de los que os hablaremos más adelante, un rango que califica cómo lo hemos hecho y diversos objetos y materiales.

Esta parte es muy curiosa, ya que algunos de estos materiales pueden usarse para fabricar objetos y componer canciones, subiendo nuestro moguri de nivel cada vez que lo hacemos para ir desbloqueando nuevas recetas y extras. Lo mejor es que si nos falta algún ingrediente, podemos seleccionarlo allí mismo y ver los mundos que disponen de él. Y os preguntaréis para qué sirven los objetos en una aventura de estilo musical. Pues para conseguir ciertas ayudas muy útiles para cada canción si los equipamos, como recuperar vitalidad si cae por debajo de cierto límite, aumentar la experiencia o conseguir más objetos.

Como hemos comentado, el menú desde donde elegir los mundos de las canciones se muestra como una serie de planetas interconectados por líneas, las cuales muchas veces están bloqueadas por portales que requieren estrellas de un determinado color para desbloquearlas. Es un sistema que permite algo de libertad a la hora de seleccionar diferentes mundos, pero al final intentaréis hacer el máximo posible y completar todos los desafíos para obtener el mayor número de estrellas posible.

En cuanto a modos de juego, además de la Gira mundial (que es la campaña de la que os hemos hablado) tenemos los Duelos para enfrentarnos a otros jugadores online o contra la IA para intentar conseguir más puntos que nuestros rivales, funcionando igual que el juego principal pero con la posibilidad de lanzar obstáculos a los rivales. Comentar que para desbloquearlo antes tendréis que conseguir diez canciones en combates estándar. Por otro lado tenemos un Cooperativo local en el que dos jugadores se tienen que sincronizar para conseguir la mejor puntuación posible ocupándose cada uno de ciertas partes de la canción en cuestión.

Como extras están Selección de temas para disfrutar de cualquier canción que queramos y hayamos desbloqueado, pudiendo ordernar las canciones o reproducirlas al azar, y el Museo, lugar en el que ver los naipes, archivos de historias, escenas, canciones y records que hayáis conseguido a lo largo del juego. Ambos lugares son muy completos y seguro que atraerán a los aficionados de la franquicia, siendo un verdadero placer redescubrir algunas canciones y momentos más destacados de la saga en este lugar.

La duración del juego no está nada mal, con unas ocho horas para la Gira mundial que se ven ampliadas por niveles que ofrecen algunas alternativas jugables y todos los coleccionables disponibles, con más de 140 canciones a nuestra disposición y 345 estrellas a conseguir. Como siempre, hay alguna sorpresa, aunque preferimos no desvelar nada en este sentido.

El apartado gráfico utiliza el estilo visto en las remasterizaciones de la saga, con los modelados y animaciones de los personajes y enemigos que hemos podido disfrutar en ellos mientras nuestros protagonistas corren por una especie de pentagrama por los diferentes escenarios del lugar. Hay veces en las que vemos cosas también de la tercera entrega, pero son menos numerosas. Los efectos no están nada mal, pero no esperéis nada demasiado espectacular en este sentido. Al menos se agradece la fluidez con la que funciona.

En el sonoro, como no podía ser menos, contamos con una banda sonora muy extensa y espectacular. Sí, hay temas mejores que otros, ya que muchos se basan en los acompañamientos que teníamos por los diferentes mundos, pero en general disfrutaréis con ellos, especialmente si sois seguidores de la franquicia. Hay algunas escenas con doblaje en inglés, mientras que los textos nos llegan una vez más en perfecto castellano.

Kingdom Hearts: Melody of Memory es, en defintiiva, todo un homenaje a la franquicia que sus seguidores sabrán apreciar, con más de 140 canciones de las que disfrutar, una jugabilidad simple pero adictiva, montones de extras para el museo llenos de nostalgia y rejugabiliad al contar con tantos coleccionables. Como únicas pegas diremos que el apartado técnico podría dar más de sí y que, al tener una misma base jugable desde el comienzo, puede hacerse repetitivo con el paso de las horas, pero es algo que tienen en común la mayoría de juegos musicales.

Aún con todo ello, estamos seguros de que agradará a los aficionados de la saga al hacer un repaso general de la misma, con algunas melodías que aún a día de hoy siguen resonando en nuestros corazones.

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