Análisis | Vídeos | 18 MAR 2019

Análisis de Left Alive

Tags: PC PS4
Descubre una historia de supervivencia desde tres puntos de vista diferentes con Left Alive, el nuevo spin-off de Front Mission.
Cartel Left AlivePlay

Left Alive es un título de acción, sigilo y supervivencia en tercera persona con un amplio mundo abierto que ofrece varias posibilidades a la hora de afrontar las misiones, siendo a su vez un spin-off de la saga Front Mission. Cuenta con grandes genios de la industria entre sus filas, tales como Toshifumi Nabeshima (director de la saga Armored Core), Takayuki Tanase (diseñador de mechas reconocido por Ghost in the Shell o Xenoblade Chronicles X entre otros) o Yoji Shinkawa (diseñador de personajes de la saga Metal Gear), así que todos esperábamos un producto de bastante calidad. Por desgracia falla en muchos aspectos jugables, notándose aquí la poca experiencia del equipo de desarrollo en este tipo de género.

Su historia nos lleva hasta el año 2127, donde la ciudad de Novo Slava (una ciudad europea ficticia) está siendo devastada por la guerra con un país vecino. Aquí nuestro objetivo es el de sobrevivir, estando todo contado desde el punto de vista de tres personajes diferentes: Leonid, un antiguo miembro de élite del Movimiento de Liberación de Novo Slava, Mikhail, sargento del ejército de Rutenia, y Olga, agente del cuerpo de policía de Novo Slava, que acaban involucrados en la guerra pero siendo llevados por diferentes rutas. Aquí no contamos con la ayuda de otros personajes, así que debemos sobrevivir utilizando el sigilo y nuestro ingenio, ya que la acción muchas veces os dejará en desventaja. Eso sí, de vez en cuando tendréis la posibilidad de manejar los Wanzer, unos mechas con un poder devastador.

Esta trama es interesante, con un mundo lleno de detalles que descubrimos a través de conversaciones, cinemáticas y documentos ocultos por los escenarios, así como personajes que, a pesar de arrastrar unos cuantos clichés, saben como atraer nuestra atención, ya sean principales o secundarios. Además, a lo largo de la aventura tendréis que tomar montones de decisiones que pueden hacer que cambie por completo, pudiendo incluso llevar hasta la muerte de otros personajes.

Todo esto pinta muy bien hasta que llegamos a la parte negativa, sus mecánicas. Los controles resultan algo toscos, más propios de juegos de varias generaciones pasadas, con unos tiroteos poco satisfactorios que nos llevarán siempre a optar por el sigilo. Eso sí, tampoco hay un movimiento que nos permita acabar con los rivales al instante si los sorprendemos, así que siempre estaremos intentando evitar los enfrentamientos para no llamar la atención de sus compañeros. Hay muchos elementos para recoger de los escenarios que podemos utilizar a nuestro favor, como latas o botellas a lanzar para distraer a los guardias (aunque no tardan demasiado en reaccionar a nuestros pasos) o que también podemos utilizar para elaborar otros útiles, tales como explosivos, trampas o curas.

Podemos usar coberturas para evitar que los enemigos nos detecten, si bien tienen comportamientos de lo más dispares que a veces hacen que no funcionen tan bien como nos gustaría. Algunos pasarán por vuestro lado sin que sorprendentemente os vean, mientras que otros os detectarán desde grandes distancias con movimientos mínimos, haciendo que la IA deje mucho que desear. Y cuidado, ya que son muy resistentes a las balas sin importar la zona a la que les disparemos, complicándose más la tarea si tenemos en cuenta la escasez de munición. Moriréis varias veces a lo largo de la aventura, es algo que no podréis evitar, a veces de maneras un tanto injustas que os llevarán a repetir zonas extensas.

A lo largo del viaje también podréis controlar a los Wanzer, unos mechas muy poderosos que os permitirán acabar con grandes grupos de enemigos con facilidad, cosa que no ocurre cuando se enfrentan a otros Wanzer o vehículos blindados. Son muy vistosos, pero su control deja mucho que desear, con movimientos lentos y una perspectiva mal elegida que muchas veces no nos deja ver lo que sucede a nuestro alrededor con facilidad. No son muy numerosas, así que tampoco debéis preocuparos demasiado, aportándole algo de variedad al desarrollo de la aventura.

Aunque contamos con amplias zonas a recorrer, siempre hay un camino que resulta mejor para avanzar con menos problemas y sin tener que recurrir a la acción. Para ello tenemos un asistente en forma de inteligencia artificial, Kosha, que nos da información sobre el lugar o la situación de los enemigos, así como la posibilidad de consultar un mapa en el que hay zonas de calor que nos indican donde han muerto otros jugadores para buscar otras alternativas. Puede parecer poco útil, pero os aseguramos que es una información muy a tener en cuenta para evitar muertes innecesarias.

Estamos ante un juego cuya dificultad es bastante elevada incluso en la que viene recomendada, así que os conviene empezar por ella. Esto se debe a los ya comentados controles toscos, unos enemigos imprevisibles, su resistencia, puntos de control demasiado distanciados o la escasez de munición, lo que os llevará a optar por el sigilo casi siempre. Hay momentos que tendréis que repetir varias veces y puede llegar a frustrar, pero superar dichos tramos al final nos deja una buena sensación de satisfacción.

En cuanto a duración, tenemos un total de 14 capítulos que nos llevarán a controlar a uno de los tres personajes disponibles. A lo largo del juego podemos hablar con otros supervivientes y, dependiendo de nuestra respuesta, tener acceso a nuevas misiones o alguna que otra recompensa, haciendo que sea algo rejugable. Lo mismo pasa con los coleccionables en forma de documentos, los cuales son muy interesantes y nos invitan a buscarlos por todos los rincones, así como pequeñas misiones secundarias en las que tenemos que rescatar a civiles. Como extras tenemos una base de datos desde la que consultar un diagrama de personajes, detalles de los supervivientes, archivos, una enciclopedia o incluso ver de nuevo los tutoriales.

El apartado gráfico no es ninguna maravilla, pero cumple sobradamente para no tratarse de un juego de gran presupuesto. Los personajes están bien modelados, pero sus animaciones y expresiones dejan que desear. Eso sí, sus diseños son excelentes, tal y como nos tiene acostumbrados Yoji Shinkawa. Por su parte, los escenarios no están nada mal, destacando sobre todo los exteriores, que resultan menos genéricos. Al menos funciona con fluidez, pero con unos tiempos de carga que a veces pueden hacerse pesados.

La banda sonora nos ha gustado durante los momentos de acción, no siendo tan buena en el resto de situaciones. Los efectos cumplen, pero nos hubiera gustado que fueran de más utilidad a la hora de detectar enemigos y que se hubiera prescindido de la pesadez que resulta escuchar constantemente el aviso de la IA aliada. Las voces nos llegan en inglés con un buen trabajo por parte de los actores de doblaje, mientras que los textos están traducidos en perfecto castellano.

Como conclusión, Left Alive es un título que se antojaba muy ambicioso, quizás demasiado para un proyecto de bajo presupuesto. Y es una pena, ya que la premisa prometía mucho, con una buena historia, excelentes diseños de personajes, un mundo abierto que ofrecía la posibilidad de afrontar las misiones de varias formas diferentes u opciones de acción y sigilo. Pero por cada cosa buena que encontramos, hay varias negativas en la jugabilidad que hacen que resulte un tanto frustrante.

Un juego que puede llegar a gustar a algunos aficionados del género si se toleran sus defectos, pero cuyas mecánicas se sienten como si estuvieran desfasadas.

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