Análisis | Vídeos | 07 NOV 2019

Análisis de Monkey King: Hero is Back

Tags: PC PS4
Basado en la exitosa película de animación nos llega Monkey King: Hero is Back, la adaptación a videojuego del film que batió todos los récords de taquilla en China.
Cartel Monkey King Hero is BackPlay

Monkey King: Hero is Back es un juego de acción y aventuras en tercera persona pensado para ser disfrutado en familia, con controles simples, momentos llenos de humor y un ritmo pausado. Creado por la colaboración entre Oasis Games y Hexa Drive, y distribuido en nuestra región porTHQ Nordic, el argumento se basa en la mitología china y en el arte oriental, donde disfrutaréis de algunos de los momentos destacados de la película y otros episodios creados específicamente para la ocasión con el fin de alargar un poco la aventura.

Su historia comienza hace mucho, mucho tiempo, donde en la cima del monte Huaguo de Aolai, en Purvavideha, había una roca mágica. Imbuida con la esencia tanto del cielo como la tierra, dio lugar a un único mono de piedra. Este valeroso mono fue proclamado rey por todos los pájaros y bestias de la montaña, pero él no quedó satisfecho con eso. Intentó escapar del ciclo de la reencanación y se convirtió en el aprendiz de un sabio en Aparagodaniya. Al no tener nombre, el sabio le dio uno budista: Sun Wukong. Tras un intenso entrenamiento, Sun Wukong dominó los secretos de los cinco elementos y las 72 transformaciones.

Obtuvo su bastón, Ruyi Jingu Band, del palacio del Rey Dragón y robó equipo de combate a los cuatro Reyes Dragones, logrando incluso borrar su nombre del Libro eterno de la vida y la muerte del infierno. Los dioses celestiales temían a Sun Wukong y lo invitaron al Cielo para aplacarlo, pero Sun Wukong se rebeló contra ellos, se nombró a sí mismo el Gran Sabio, igual a los dioses, y declaró una gran guerra santa. Hasta los dioses más poderosos y reverenciados fueron incapaces de resistir la rugiente furia de Wukong. Sin embargo, a pesar de que Dasheng era casi del todo imparable, a ojos del poderoso Buda no era más que un simple mono. Dashen, derrotado, pasó los siguientes 500 años encerrado en un frío cristal en el monte Huaguo.

Ahora, un joven monje que viaja con un bebé se ve rodeado por unas bestias peligrosas y, al tocar la mano cristalizada, le devuelve la vida a Dashen. Esto no implica que haya sido liberado, ya que las cadenas que limitan su poder siguen en su brazo, así que a partir de este momento le toca hacer el bien para intentar deshacerse de ellas. Con dicho fin en mente, investigará junto al pequeño monje la desaparición de los niños de una aldea y trabajará por el bien del mundo para así liberarse del Jungu Quan, comenzando a partir de aquí nuestro viaje.

La premisa es muy interesante, pero no deja de ser un argumento bien conocido por la cultura asiática al estar basado en Viaje al Oeste, una obra de culto en China y en la que se han inspirado montones de obras desde entonces. El desarrollo de la aventura no está nada mal, con personajes bastante carismáticos y muchas dosis de humor, pero la trama es algo predecible en determinados momentos. Lo que sí es de agradecer es que tanto el doblaje como los textos nos lleguen en completo castellano, haciendo que sea muy sencillo seguir la historia.

Sus mecánicas, como hemos comentado, son muy accesibles al ser un juego pensado para la familia. Tenemos ataques ligeros que nos permiten realizar combos rápidos pero débiles, ataques pesados con un amplio radio de acción que nos dejan vulnerables mientras se preparan, un salto y la posibilidad de esquivar rodando. Estos ataques, combinados entre sí y con el salto, dan lugar a otros movimientos diferentes. Pero eso no es todo, también podemos utilizar el sigilo para sorprender a los enemigos por la espalda (aunque los escenarios no están pensados para ello), coger ciertos objetos para usarlos a nuestro favor en los combates y lanzar poderosos hechizos (a cambio de una porción de la barra de magia) con diversas ventajas tanto para el combate como para la exploración.

Como véis, es muy sencillo y a su vez ofrece muchas posibilidades jugables, como poder acabar con los enemigos de un golpe cuando están aturdidos o contraatacar si pulsamos el botón de ataque pesado en el momento adecuado para activar un quick time event. Es una pena que el control se sienta algo pesado, haciendo que a veces los combates y determinados saltos se compliquen más de lo que deberían. Tampoco nos ha gustado que haya muchas transiciones entre zonas o escenas como, por ejemplo, para subir unas escaleras, haciendo que se rompa un poco el ritmo de la aventura.

Los enemigos no son demasiado variados, aunque cuentan con diferentes tonalidades que nos permiten diferenciar bien su tipo de ataque. Y es que a pesar de ser un juego accesible, no es muy sencillo, especialmente cuando nos rodean muchos enemigos o al enfrentarnos a los poderosos jefes finales, los cuales pueden quitarnos una gran porción de la barra de vitalidad si nos alcanzan. Pero tranquilos, siempre podemos recuperarnos con ciertos objetos para hacer que la dificultad caiga de forma notable.

Al derrotar enemigos obtenemos esferas de vitalidad, magia y almas rojas que nos permiten mejorar o romper el sello que nos impide utilizar ciertos hechizos. Para ello tenemos que visitar las estatuas del bodhisattva Guanyin repartidas por el mundo, con las que además podemos guardar la partida y, llegado el momento, volver a los lugares ya visitados.

Un aspecto que también nos ha gustado es la exploración de escenarios. Aunque es un juego lineal, ofrece muchos caminos alternativos que nos invitan a explorar para intentar conseguir ingredientes. Estos se pueden llevar a la tienda de la señora Liebre, la cual nos da objetos útiles a cambio de los materiales que encontramos a lo largo de la aventura y aumenta su catálogo según avanzamos. También nos toca buscar a los dioses de la tierra, unos seres que dan jugosas recompensas en forma de más salud, magia o golpes a realizar cuando encontramos un determinado número.

La duración de la aventura da para unas diez horas que se dividen a lo largo de sus diez niveles. Al menos hay una serie de coleccionables que alargan un poco su duración, como pergaminos con datos interesantes o los dioses de la tierra.

Su apartado gráfico nos ha sorprendido muy gratamente. No esperéis una superproducción, pero sí personajes bien modelados, detallados, expresivos y genialmente animados. Los escenarios son muy vistosos, gracias también a unos estupendos efectos, pero pecan de poca variedad, estar divididos en zonas con cargas y contar con muy poca interactividad. Todo está creado con un estilo de dibujos animados, dando la sensación de estar metidos en la película. Además funciona siempre con mucha fluidez.

En el sonoro tenemos melodías de corte oriental que le sientan genial a su temática, buenos efectos para ambientar su mundo y, sobre todo, un doblaje al castellano de gran calidad que nos mete de lleno en la aventura, con la opción de activar los subtítulos si así lo deseamos.

Monkey King: Hero is Back es, en definitiva, un juego entretenido por tener una historia interesante, siempre llevada con mucho humor, un apartado audiovisual a la altura y estar pensado para todos los públicos al tener unos controles simples y accesibles. Sus combates no están nada mal, pero al usar unos controles un poco rígidos a veces no es tan preciso como nos gustaría. La duración no es muy extensa y la poca variedad de enemigos a veces da la sensación de repetición. Aún así, sigue siendo un título muy recomendable y con un mensaje que merece la pena enseñar a los más pequeños de la casa.

Si os gustan las películas de animación y disfrutar de los juegos en familia, estáis ante una buena opción, siendo la ocasión ideal para conocer parte de la famosa historia de Viaje al Oeste.

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