Análisis | Vídeos | 08 OCT 2019

Análisis de Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca Remastered

Tags: PC PS4 Switch
Descubre la magia de Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca con la versión remasterizada para PlayStation 4 y PC o con la adaptación del título original para Nintendo Switch.
Cartel Ni no Kuni - La ira de la Bruja Blanca RemasteredPlay

Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca es un JRPG en el que exploramos un gran mundo y luchamos contra poderosas criaturas en combates que mezclan los turnos con la acción en tiempo real, siempre contando con la ayuda de los únimos. Nacido de la colaboración entre Studio Ghibli y Level-5, el juego llega ahora remasterizado para PlayStation 4 y PC, mientras que el original ha sido adaptado a Nintendo Switch y nos permite disfrutar de la aventura en cualquier parte gracias a sus posibilidades portátiles. No encontraréis grandes cambios respecto a la versión lanzada en PlayStation 3, así que daremos un repaso en general y nos centraremos en los cambios incorporados.

Su historia nos pone en el papel de Oliver, un joven de 13 años que vive en la ciudad de Motorville y recientemente ha perdido a su madre, Allie, quien tras rescatar a su hijo de un accidente quedó gravemente afectada. Pasados unos días, un peluche llamado Drippy, el cual fue un regalo de su madre, cobra vida tras romperse el hechizo que lo mantenía preso y le otorga a Oliver el Vademécum del Mago. Con el fin de encontrar una manera de recuperarla, se embarca en un viaje hacia el mundo paralelo de Ni no Kuni para convertirse en mago junto a la ayuda de otros compañeros que conoce en su viaje.

Este argumento destila todo el buen hacer del equipo de Studio Ghibli, con personajes entrañables, una buena narrativa, momentos que nos hacen vibrar, mundos de ensueño y giros que hacen que nunca perdamos el interés en él. Hay algunos altibajos puntuales, pero no empañan el gran resultado obtenido. Además, todos los textos nos llegan en completo castellano para que no tengamos problemas a la hora de seguir la trama.

Las mecánicas no han cambiado nada desde el juego lanzado en 2013, donde movemos libremente por el escenario a Oliver, conversamos con otros personajes, buscamos objetos y nos enfrentamos a enemigos al entrar en contacto con ellos. De vez en cuando podréis haceros con únimos, los cuales utilizamos en los combates y pueden ir aprendiendo habilidades e incluso evolucionar llegado el momento. También hay unas piedras de guardado que, además, recuperan toda nuestra vitalidad y magia.

Los combates utiliizan una mezcla de turnos y acción en tiempo real, llevando hasta tres personajes en nuestro grupo que, a su vez, utilizan tres únimos cada uno. Podemos usar a los protagonistas, ya sea para atacar, defendernos, utilizar hechizos, objetos o incluso huir, o bien a sus únimos, dándoles órdenes como atacar, defenderse o utilizar ciertas habilidades. Estos actúan por su cuenta mientras dure su medidor y, cuando les damos una órden, no se nos permite dar otra hasta que pasa un determinado tiempo, aunque podemos desplazarnos por el escenario en busca de ciertos útiles como esferas de vitalidad, magia o una dorada que nos recupera al completo y permite hacer movimientos especiales.

Es un sistema que puede no agradar a todos los jugadores, especialmente a los que hayan jugado a la segunda entrega y disfrutado de sus combates en tiempo real, pero a nosotros nos siguen gustando a pesar de no ser demasiado profundo hasta bien avanzada la aventura. Además, siempre es un placer ir recolectando criaturas para fortalecerlas y formas un gran grupo.

Al ganar batallas conseguimos dinero, objetos e incluso experiencia con la que nuestros héroes y sus únimos van subiendo de nivel, mejorando sus características generales y aprendiendo nuevas técnicas. Llegado el momento, éstos únimos pueden incluso llegar a evolucionar para aprender devastadores movimientos y convertirse en criaturas mucho más poderosas.

Los enemigos, por otra parte, son variados y no son demasiado complicados de vencer, aunque hay algunas excepciones, como los jefes, que cuentan con patrones de movimiento más elaborados. Lo mejor es que podemos hacernos con la ayuda de algunos únimos, si bien os tocará avanzar bastante en la aventura.

Algo que nos sigue encantando como el primer día son los escenarios. A pesar de optar por temáticas conocidas como ciudades, bosques, montañas o zonas de lava entre otras, estos tienen un encanto especial y varios caminos a explorar que le aportan mucha vida al juego. Al principio son un tanto lineales, pero poco a poco ganan amplitud, en especial al recorrer el mapamundi. Un detalle curioso es que podemos manejar la cámara libremente cuando viajamos por ellos, algo que no sucede en el mundo real del juego.

La duración del juego ronda las 40 horas si nos dedicamos sólo a la historia, si bien hay multitud de tareas a realizar que hacen que supere fácilmente las 100, como coleccionar únimos o intentar descubrir todos sus secretos, entre otros. Hay incluso zonas que son inaccesibles en un primer momento, para lo que necesitamos hechizos de las hojas que conseguimos del vademécum del mago. También existen dos niveles de dificultad entre los que elegir.

En cuanto a novedades, como ya hemos comentado, la versión de Switch es una adaptación directa del juego que vimos originalmente en PlayStation 3 y cuya mayor virtud radica en la portabilidad de la nueva plataforma, siendo ideal para este tipo de género a pesar de funcionar a 30fps. La de PlayStation 4 y PC se limita al aumento de resolución y fotogramas por segundo, haciendo que todo luzca con un mayor detalle y se eliminen los dientes de sierra. En PlayStation 4 funciona a 1080p y 60fps, mientras que la de PC aprovecha su potencia para darnos más libertad de elección. Por último, en PS4 Pro se nos ofrece dos opciones de visualización: uno a 4k y 30fps, y otro a 1440p y 60fps.

Del apartado gráfico poco podemos comentar que no se haya dicho ya, con unos increíbles diseños para los personajes y escenarios, los cuales están cargados de detalles, y multitud de localizaciones diferentes a explorar. Los efectos están muy cuidados y normalmente funciona con mucha fluidez. Además cuenta con escenas animadas de gran calidad que nos recuerdan a los trabajos de Studio Ghibli.

En el sonoro seguimos disfrutando de la banda sonora compuesta por Joe Hisaishi, con temas variados e inolvidables que difícilmente podréis quitaros de la cabeza. Las voces nos llegan tanto en inglés como en japonés y, aunque preferimos éstas últimas, ambas gozan de una gran calidad. Por otra parte, todos los textos del juego nos llegan en completo castellano, siendo la interpretación de los mismos muy buena.

Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca Remastered es, en definitiva, tan bueno como lo fue el original, con una historia y personajes encantadores, muchas tareas a realizar y momentos que quedarán grabados en vuestra memoria. No esperéis ningún cambio más allá del aumento de resolución, por lo que, si lo jugasteis en su momento, no tendréis grandes motivos para hacerlo de nuevo. Además es un título muy conservador en cuanto a desarrollo, algo que no tiene porqué ser necesariamente malo. La versión de Switch, por su parte, es exactamente igual que la que vimos en PS3 pero con el añadido de la portabilidad.

Si el género y las películas de Ghibli os atraen, estáis ante una aventura que no deberíais perderos sin importar la plataforma, mostrándose en todas ellas a un gran nivel.

 

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