Análisis | Vídeos | 19 MAR 2020

Análisis de Nioh 2

Desata tu oscuridad interior para desafiar tu propia mortalidad en Nioh 2, que nos lleva hasta el Japón feudal de la era Sengoku en esta salvaje secuela.
Cartel Nioh 2Play

Nioh 2 es un juego de acción con elementos de rol en el que nos ponemos en la piel de un misterioso guerrero yokai, mitad humano y mitad ser sobrenatural, para enfrentarnos a multitud de demonios grotescos y despiadados. Continuación del título desarrollado por Team Ninja, esta entrega no incluye grandes novedades, pero mejora y expande todo lo visto en el original para ofrecernos un juego tan desafiante como satisfactorio.

Su historia nos traslada hasta el año 1555, en el período Sengoku de Japón, donde la interminable guerra ha transformado a la nación en una tierra de caos infestada por demonios yokai, espíritus malignos que se alimentan de sus víctimas. Aquí, nuestro protagonista, un mercenario cazador de demonios, esconde un terrible secreto: posee sangre humana y yokai. Esto hace que, incapaz de encontrar su lugar entre la humanidad, el cazador viaje sólo hasta que, un día, pierde el control de su propio poder yokai mientas lucha contra un feroz demonio. Sin embargo, la terrible situación es remediada por un comerciante errante llamado Toukichiro, quien vende extrañas piedras espirituales que permiten comunicarse con los yokai.

Tras recuperar el control, los dos deciden combinar sus habilidades y se unen para encontrar el resto de piedras espirituales, contando con la ayuda de un señor de la guerra para rastrear los artefactos y asegurarse de que estén para un uso adecuado. Esta misión se ve interumpida por el ataque de un ser que también busca las piedras, aunque escapan gracias a la ayuda de una cazadora de yokai llamada Mumyo, refugiándose los tres en la provincia de Owari para terminar al servicio de Oda Nobunaga. Pero estos planes se verán frustrados una vez más al tener que enfrentarse a nuevos ejércitos de demonios en busca de las piedras espirituales restantes, comenzando aquí la nueva aventura del caza yokai mestizo Toyotomi Hideyoshi.

El argumento está mejor narrado que en el anterior juego, situándonos 45 años antes de lo visto en el mismo. La verdad es que esperábamos más de él, pero siempre es un placer ver cómo se han recreado algunos de los sucesos más importantes de la época, con sus personajes históricos y ese tono oscuro y fantasioso que tanto lo caracteriza. Además, los protagonistas están bien diferenciados y cuentan con personalidades únicas a descubrir. No queremos olvidar que el juego cuenta con textos en castellano para que no tengamos problemas a la hora de seguirlo.

Nada más comenzar nos toca crear al personaje, eligiendo la base, rostro, cabello, bello facial, maquillaje, cuerpo, voz y su forma yokai, aunque, para aquellos que lo prefieran, también es posible seleccionar elementos de forma aleatoria. Es muy completo y ofrece infinidad de posibilidades, pudiendo pasar mucho tiempo hasta crear al protagonista. Además, no hay que preocuparse demasiado por los resultados, ya que podemos cambiarlo a lo largo del juego.

Sus mecánicas no difieren demasiado de lo visto en el original, moviéndonos libremente por sus escenarios manejando la cámara, pudiendo correr, realizar ataques rápidos, fuertes, defensas, evasiones, contraataques, forcejeos, habilidades yokai, cambiar entre armas o interactuar con ciertos objetos y partes del escenario, así como transformarnos en yokai para potenciar al personaje momentáneamente. Ciertas acciones consumen la barra de resistencia (ki), así que hay que utilizarlas con precaución si no queremos quedarnos vendidos ante los rivales. Por si fuera poco, contamos con tres posturas diferentes (baja, media y alta) que nos permiten afrontar los combates de diferentes maneras y que bien utilizadas hacen que ganemos ki instantáneamente.

También llevamos un espíritu guardián que, además de echarnos una mano en combate, tiene una serie de características únicas que nos benefician de una forma u otra según las preferencias de cada jugador. Estos determinan el tipo de yokai en el que nos podemos transformar: Bruto, Feral y Espectro, siendo todas ellas realmente poderosas y con unas características únicas a dominar. Una vez en estamos en la forma yokai, podemos invocar al espíritu guardián. Lo que más nos ha gustado es que podemos hacer contraataques con la forma yokai (incluso sin estar transformados) a cambio de la barra de anima, que viene a ser una especie de maná. Si lo hacemos en el momento adecuado, cuando los rivales emiten un brillo rojo, podemos quitarles una gran porción de su ki.

El equipamiento sigue siendo esencial en la aventura, y conseguiréis montones de elementos que mejoran las estadísticas del personaje e incluyen algunos beneficios. Ahora el menú es mucho más claro y escoger el mejor resulta bastante más sencillo. A los tipos de armas ya conocidos (katana, katana doble, lanza, hacha, kusaigama, odachi y tonfa) se suman otros dos, las hachuelas y la guja alternada. No son demasiadas, pero si que ofrecen muchas más opciones para los combates.

Los enemigos son variados y los hay de todo tipo, si bien varios son reciclados de la primera entrega, algo que puede decepcionar a los seguidores. Estos, al igual que nuestro protagonista, cuentan con una barra de ki que determina su aguante y, si conseguimos acabar con ella, podemos realizar más daño e incluso acabar con ellos de un golpe. Puede que en los enemigos menores no sea demasiado importante, pero al llegar a los jefes, los cuales son tremendamente poderosos y cuentan con montones de patrones de ataque, cobra especial protagonismo.

Al derrotarlos conseguiréis objetos, equipamiento y, sobre todo, la valiosa amrita, la cual sirve como experiencia que después podemos gastar en mejorar al protagonista. Eso sí, si el personaje muere antes de canjearla, perderá toda la que llevaba encima. También podréis conseguir núcleos de algunos enemigos, lo cual nos permite realizar destrezas yokai relacionadas con los movimientos de dicha criatura. Comentar que cuentan con un coste para evitar que equipemos demasiados.

Las localizaciones, que se dividen por zonas, son más amplias que en el primer juego y cuentan con caminos mejor estudiados y que ofrecen un mayor número de posibilidades de afrontar una misma misión. De vez en cuando encontraréis reinos yokai que ralentizan la recuperación de ki, aunque podréis limpiar esas zonas  con los pulsos de ki o bien acabando con la criatura que lo está generando en caso de ser más grandes. Lo malo es que, al igual que ocurre con los enemigos, cuenta con algunas zonas y elementos reciclados del anterior juego, haciendo que en ocasiones de la sensación de repetitividad a aquellos que lo completaron en su momento.

Los santuarios vuelven a ser muy importantes, ya que son los lugares donde podemos gastar la amrita acumulada para mejorar los atributos personales del protagonista (constitución, corazón, coraje, resistencia, fuerza, habilidad, destreza o magia) y aumentar su nivel, cambiar los espíritus guardianes y núcleos de alma o realizar ofrendas para recibir beneficios temporales, entre otros. Eso sí, rezar en estos santuarios, que es lo que se requiere para entrar en el menú, hace que todos los enemigos de la zona reaparezcan.

En cuanto a duración, es un título que puede irse fácilmente por encima de las 50 horas, encontrando misiones principales que desbloquean nuevas zonas a visitar cuando completamos unas cuantas y secundarias que resultan mucho más entretenidas que en el anterior juego. Además es tremendamente rejugable por la cantidad de formas diferentes que encontraréis de completar una misión y por los extras que se desbloquean tras completar la aventura. No queremos olvidar que incluye un modo multijugador en el que tres jugadores participan en misiones con un número limitado de vidas, así como la posibilidad de invocar a otro jugador aleatorio desde un santuario para que nos eche una mano cuando jugamos en solitario.

El apartado gráfico es bastante bueno, con personajes bien modelados y animados, amplios escenarios cargados de detalles, buenos efectos y, sobre todo, unos estupendos diseños para los enemigos más poderosos. No estamos ante uno de los referentes, ya que hay algunos elementos que se pueden mejorar, pero cumple sobradamente. Además hay tres opciones de visualización para PS4 Pro: el modo resolución, que mejora la calidad general y fija la tasa de fotogramas en 30fps, el modo variable, que mejora la calidad pero deja los fps variables, y el modo acción, que baja ciertos detalles para dar prioridad a los 60fps.

En el sonoro encontraréis varias melodías de gran calidad que ambientan a la perfección su mundo, así como otras recicladas de la primera parte, efectos logrados, voces bastante buenas en inglés o japonés (siendo mejores estas últimas por cuadrar mejor con su estética) y textos en castellano.

Como conclusión, Nioh 2 ofrece toda la diversión de la anterior entrega, encontrando desafiantes combates, una historia mejor narrada, escenarios con una estructura más trabajada, impresionantes jefes y montones de elementos de personalización para nuestro personaje. Lo que menos nos ha gustado es que recicla muchos elementos del primer juego, ya sean animaciones, enemigos, escenarios o incluso misiones, pero lo compensa con otros tantos nuevos que le aportan mucha variedad y duración al título.

A pesar de ser tan conservador en ciertos aspectos, nosotros lo hemos disfrutado mucho, estando especialmente recomendado para aquellos que busquen un desafío a la altura y elementos del folclore japonés.

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