Análisis | Vídeos | 01 ABR 2020

Análisis de One Piece Pirate Warriors 4

Luffy y su tripulación regresan a la aventura una vez más con One Piece Pirate Warriors 4, en la que volvemos a enfrentarnos a multitud de enemigos y poderosos jefes.
Cartel One Piece Pirate Warriors 4Play

One Piece Pirate Warriors 4 es un juego de acción de estilo musou en el que, manejando a un personaje desde una perspectiva en tercera persona, tenemos que enfrentarnos a miles de enemigos y a sus líderes en amplios escenarios con laberínticas rutas a recorrer y misiones que cumplir. Aunque en general es bastante similar a títulos anteriores de la saga, con montones de personajes entre los que elegir, controles simples y muchos rivales a abatir, se han realizado ciertos cambios en sus mecánicas, el sistema de progresión y en los escenarios, que se han ensanchado para incorporar a los gigantes y ahora cuentan con montones de elementos destructibles que afectan a la vitalidad de los enemigos, entre otras novedades de las que os hablamos más adelante.

Su historia es la misma que podemos disfrutar en el manga o el anime, donde se nos cuenta los inicios de Luffy, cómo conoce a sus compañeros y poco a poco va formando su tripulación para intentar convertirse en el rey de los piratas buscando el tesoro dejado por Gold Roger, el One Piece. A diferencia de pasadas entregas, donde nos teníamos que hacer con nuestros compañeros uno a uno en sus respectivas aventuras, en esta ocasión comenzamos desde el arco de Arabasta, con un resumen de todo lo que había ocurrido hasta el momento. Aunque en general es sencillo de entender, es cierto que muchos detalles se han perdido por el camino al acortar estos sucesos para que no se vuelva demasiado pesado. Lo mejor es que ahora contamos con dos arcos nuevos, el de la isla Whole Cake y el del país de Wano, si bien este último cuenta con ciertos elementos inventados al estar contando la historia en el manga en la actualidad.

En cuanto a mecánicas, volvemos a controlar libremente a un personaje (normalmente con varias opciones entre las que elegir) por amplios escenarios, realizando ataques normales y cargados que podemos combinar para dar lugar a diferentes movimientos, acciones aéreas cuando saltamos, un acelerón que consume resistencia con el que derribar enemigos mientras nos movemos o recorremos largas distancias si lo mantenemos pulsado y la posibilidad de utilizar movimientos especiales asignados a cuatro botones que tenemos que recargar a base de golpear enemigos, así como la capacidad de transformar a aquellos personajes que puedan hacerlo. Además, de vez en cuando nos enfrentamos a enemigos de tipo logia, a los cuales tenemos que llevar hasta un estado de ruptura si queremos hacerles daño cuando no tenemos el haki.

Pero también hay novedades interesantes, como el poder destruir edificios y ciertos elementos de los escenarios para, en consecuencia, infligir daño a los enemigos alcanzados u obtener objetos de estos lugares, barras de armadura para los enemigos más poderosos que debemos destruir para ocasionarles daños o los gigantes, a lo que sólo podemos romperles dicha armadura cuando atacan para que entren en estado de ruptura y así poder golpearles. Estos, junto a los jefes de cada arco, ofrecen los combates más interesantes al contar con patrones de movimiento más elaborados y espectaculares. También tenemos el estallido de fueza total, el cual potencia los movimientos de nuestro personaje temporalmente, y diferentes estilos de lucha que dependen del personaje seleccionado.

Por lo demás, la estructura de sus misiones sigue siendo muy similar al resto de entregas de la saga, teniendo que derrotar a montones de enemigos para que aparezca su líder y conquistar zonas, defender a un determinado personaje, evitar que muera algún miembro de nuestra tripulación y enfrentarnos a un poderoso enemigo final. Lo normal es que de vez en cuando aparezca alguna relacionada con el arco en cuestión, pero básicamente es siempre muy similar. Además encontraréis otras tareas secundarias que, si las completáis, ofrecen jugosas recompensas. Para que esta tarea sea más sencilla, contamos con un minimapa que podemos ver en todo momento en el lado derecho de la pantalla, el cual nos indica los objetivos y muestra a los aliados.

El sistema de progresión nos ha gustado un poco más que en pasadas entregas. Aquí, al ir completando niveles y cumpliendo objetivos secundarios, obtenemos experiencia con la que subir de nivel a los personajes y mejorar sus características generales,  berrys (el dinero del juego) y monedas que se dividen en categorías. Entre misiones podemos mejorarlos utilizando mapas de desarrollo, encontrando uno general para todos los personajes en el que desbloqueamos mejoras, beneficios y huecos para equiparlos utilizando las monedas y berrys obtenidos, y otros exclusivos de cada uno donde conseguir más mejoras y habilidades según vamos avanzando, encontrando un amplio árbol ramificado. Por otro lado está el nivel de tipulante, con el que conseguir monedas valiosas y más mapas de desarrollo al aumentar el vínculo entre personajes cuando luchan juntos.

Los escenarios, como siempre, son laberínticos y bastante amplios, pero para poder jugar en ellos con los gigantes se han ensanchado un poco. Su ambientación, a pesar de ser diferente entre arcos y contar con localizaciones similares a las vistas en el anime, peca de repetir ciertos elementos y se sienten poco vivos más allá de los cientos de personajes simultáneos en pantalla. Al menos nos gusta que sean interactivos, con caminos optativos a abrir, útiles que podemos utilizar a nuestro favor en las batallas o elementos destructibles que tienen influencia sobre los enemigos. No podían faltar los clásicos cofres del tesoro que ofrecen recompensas en forma de medallas, potenciadores o comida con la que recuperar vitalidad, entre otros.

En cuanto al elenco de personajes, vamos bien servidos en esta edición. Aquí encontraréis más de 40 a desbloquear y manejar, entre los que se encuentran novedades como Kaido, Big Mom, Katakuri o Carrot, algunos además con sus espectaculares transformaciones, como Luffy en modo Gear Fourth (Boundman y Snakeman) o Kaido en Dragón. Todos están bien diferenciados entre sí, ya sea en estilo de combate o habilidades, aparte de los ya comentados gigantes.

El mayor defecto de este tipo de juegos viene dado por la nula inteligencia artificial de los enemigos, algo comprensible si tenemos en cuenta el número de ellos que hay de forma simultánea en pantalla. Esto no quiere decir que sean extremadamente sencillos, pues hay misiones en las que tenemos un tiempo limitado, hay que proteger a nuestros compañeros o enfrentarnos a jefes más trabajados, pero en general no os supondrá demasiados problemas.

Por otra parte, los modos de juego son los ya vistos en pasadas entregas. Tenemos el Diario Dramático, en el que nos cuentan la historia principal del juego a través de varios arcos con sus respectivas misiones; el Diario Libre, que es muy similar pero con la posibilidad de jugar con el personaje que nosotros queramos; y el Diario de Tesoros, una serie de episodios con personajes exclusivos cuyas misiones se dividen en rangos y no pemiten cambiar la dificultad, desbloqueando nuevos rangos al cumplir ciertos requisitos.

La duración del juego, como siempre, es muy extensa, encontrando muchas misiones a completar en los diferentes modos de juego, extras que hacen que sea muy rejugable y personajes bien diferenciados de los que querréis sacar todo el potencial. Lo malo es que con el paso de las horas puede llegar a dar la sensación de repetición al tener que acabar siempre con montones de enemigos aporreando los botones. Como extra, contamos con una Galería en la que conocer mejor a los personajes, consultar un glosario, ver los eventos que hemos desbloqueado, reproducir música, ojear la guía de monedas o la de tripulación. Tampoco queremos olvidar el cooperativo local a pantalla partida o el online para hasta cuatro jugadores, con misiones específicas para estas modalidades.

Su apartado gráfico es algo irregular. Por un lado tenemos a los personajes principales muy bien modelados y animados, con sus movimientos y habilidades más características, y efectos de gran calidad que reflejan muy bien sus transformaciones o tamaño. Los escenarios, aunque son amplios y han ganado en interactividad, siguen pecando de estar algo vacíos y tener demasiados elementos repetidos en cada arco. Lo mismo sucede con los enemigos comunes, que para poder mover esas cantidades resultan muy clónicos. Lo peor de todo es que hay un popping muy pronunciado, dientes de sierra en ciertos elementos y, si bien funciona con fluidez en casi todo momento, encontramos pequeñas caídas puntuales.

En el sonoro tenemos melodías que cumplen sobradamente, si bien algunas son recicladas de anteriores juegos y no alcanzan la calidad de las del anime. Los efectos están más trabajados, mientras que las voces, en japonés, son las originales, aunque hemos notado que a veces falla la sincronización labial. Los textos nos llegan en perfecto castellano para no perdernos ningún detalle de la historia y comprender bien sus mecánicas.

One Piece Pirate Warriors 4 es, en defintiva, un título tan divertido y entretenido como el resto de la saga, incorporando algunas novedades interesantes como los gigantes o la destrucción de ciertos elementos de los escenarios, así como la friolera de más de 40 personajes controlables. En lo negativo diremos que nos han faltado ciertas partes del comienzo de la historia original y que no ha innovado demasiado respecto a anteriores juegos, volviéndose un tanto repetitivo con el paso de las horas por tener que acabar con miles de enemigos clónicos contínuamente.

Un juego que disfrutarán sobre todo los aficionados al género de los musou y de la saga One Piece, donde podrán controlar a sus personajes favoritos y dar rienda suelta a sus habilidades especiales y transformaciones.

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