Análisis | Vídeos | 05 ABR 2019

Análisis de Outward

Tags: PC Xbox One PS4
Vive una experiencia única en solitario o en compañía con el nuevo juego de Nine Dots Studio, Outward, que os llevará hasta un mundo mágico lleno de desafíos.
Cartel OutwardPlay

Outward es un RPG de fantasía con un gran peso en la supervivencia que se desarrolla sobre un mundo abierto, siendo lo mejor que podemos jugarlo en solitario o en cooperativo, ya sea online o, como aspecto más innovador, a pantalla partida de manera local. Aquí viajaréis en busca denuevas misiones que os llevarán hasta diferentes lugares entre los que se encuentran mazmorras ocultas repletas de peligos, guardándose la partida automáticamente para que las decisiones que toméis tengan repercusiones que no podáis evitar cargándola de nuevo.

Su historia nos lleva hasta el Cierzo, un lugar alejado de la brutalidad del mundo exterior. Pero la vida en el mundo del juego, Aurai, no es sencilla. La tribu de nuestro protagonista ofrece mucha seguridad, pero a costa de tener que afrontar unas leyes muy duras que no juzgan como individuo, sino como linaje. Esto hace que nuestro personaje y su familia tengan que pagar por los errores que cometió su abuela hace ya mucho tiempo. Por ello, se une a su amigo Yzan en una expedición a través de los mares, con la esperanza de conseguir el suficiente dinero para saldar todas sus deudas, pero fue un error. Su barco se estrelló contra las rocas en el viaje de vuelta, teniendo suerte de seguir con vida. Ahora despierta en este lugar con el fin de afrontar el mundo salvaje e indómito que se extiende más allá de los muros de para forjar su propio destino.

Este argumento no es uno de los puntos destacados de la aventura, aunque varía bastante según las decisiones que tomemos. No esperéis nada demasiado elaborado más allá de las múltiples rutas del mismo, las cuales aseguran muchísima rejugabilidad para poder descubrirlo al completo. Comentar también que aquí simplemente seréis un aventurero más que no recibirá las alabanzas y ayudas que obtienen los héroes, creando al personaje al principio de la aventura con un editor bastante simple. Una de las decisiones más importantes la tomaremos al poco tiempo, cuando toca elegir una de las facciones de las tres disponibles: La Sagrada Misión de Elatt, El colectivo de la Cámara Azul o el Heróico Reino de Levante, donde además podréis ir escalando puestos.

Las mecánicas siguen el estilo de los RPGs más clásicos, donde no sólo nos enfrentaremos a enemigos, sino que también lucharéis contra las necesidades del personaje, como el hambre, la sed o el cansancio, así como a las condiciones climatológicas. Todo esto es muy importante y hace que el juego resulte muy estratégico, pudiendo incluso conseguir bonificaciones si nuestro personaje descansa con comodidad. Ya os avisamos de que no es un juego pensado para todos los públicos, siendo la supervivencia el principal eje de la aventura y requiriendo muchas horas de juego para conseguir resultados satisfactorios.

Uno de los aspectos más importantes del juego es nuestra mochila, la cual tiene un límite de objetos que podemos llevar y donde cuenta el peso. Si lo excedemos, nuestro personaje se moverá con mucha lentitud, algo que en los combates puede resultar un problema. Por suerte podemos soltarla en cualquier momento para que resulten más sencillos, pero cuidado con llevar encima lo necesario para luchar y, sobretodo, recordar donde la habéis dejado, ya que perderla es uno de los mayores errores que podréis cometer.

Algo que no nos ha acabado de convencer son los combates, que resultan poco ágiles, toscos y a la larga se pueden hacer pesados. Al moverse los enemigos con tanta lentitud, especialmente en los primeros compases de la aventura, sólo tenemos que dedicarnos a atacar y esquivar sus acometidas. El tiempo de respuesta de los controles tampoco ayuda, algo que puede comprometer a nuestro personaje, especialmente si nos atacan varios a la vez. Lo que sí nos ha gustado es que podemos llevar todo tipo de armas que se adapten a nuestras necesidades, obteniendo éstas de los enemigos caídos o comprándolas en las tiendas. Además aprenderéis al avanzar nuevas magias, habilidades o movimientos especiales que amplían las posibilidades y, por desgracia, no se sienten demasiado bien aprovechadas.

El inventario, como todo buen juego de rol, es muy importante. Éste se divide en tres partes: los objetos que llevamos equipados, los que tenemos en los bolsillos y los de la mochila. La mochila es la principal fuente para llevar objetos, pero las capacidades de nuestro personaje no están nada mal, por lo que podemos ir bien preparados a un combate si nos deshacemos de ella. Lo mejor es que contamos con un sistema de elaboración bastante trabajado que nos permite cocinar o incluso crear nuevos objetos, donde además podréis desmontar otros para obtener piezas.

El mundo del juego nos ha encantado, y no nos referimos a sus escenarios en sí, que también están bastante bien y son enormes, sino a como reacciona a todo lo que sucede. Nuestras decisiones tienen un impacto en la historia y a su vez en todo lo que nos rodea, haciendo que la aventura cambie por completo por muy pequeñas que parezcan. Lo mismo ocurre con las muertes, buscando siempre una escusa para que reaparezcamos en un lugar (ya sea cercano o lejano) y llevando dicha situación a un escenario completamente nuevo. Todo ello hace que sea un título muy rejugable, especialmente si queremos descubrir todos los caminos posibles.

Pero esto también tiene un problema, que el juego a veces es algo injusto con la dificultad. Nunca sabréis si sois aptos para terminar con un rival hasta que lo enfrentéis, lo cual os llevará muchas veces hasta la muerte, teniendo que realizar a veces grandes caminatas hasta llegar al lugar que nos encontrábamos. Aquí no hay ningún tipo de montura que agilice estos viajes, ni la posibilidad de escalar o realizar otros movimientos para acortar camino, así que os toca recorrer grandes espacios que pueden hacerse muy pesados.

Para solucionarlo, es preferible jugar el título en cooperativo para dos jugadores, ya sea online o a pantalla partida. Puede parecer una tontería, pero la experiencia se disfruta mucho más y las muertes son algo menos comunes al poder resucitarnos nuestro compañero. Además, resulta más satisfactorio realizar un viaje tan largo acompañados, con alguien con quien podamos hablar largo y tendido de lo que nos sucede.

La duración del juego es enorme, con una campaña que da para muchísimas horas y que puede extenderse aún más a poco que nos pongamos a realizar tareas secundarias o explorar el mundo. Pero a todo ello hay que sumarle la enorme rejugabilidad que tiene al poder afrontar la aventura de tantas formas diferentes y ver los caminos que se forman por nuestras decisiones.

Su apartado gráfico no está entre los más cuidados que hemos visto, con personajes que, aunque cuentan con buenos modelados, no están demasiado detallados y sus animaciones dejan mucho que desear. Lo mismo ocurre con los escenarios, cuyas texturas son demasiado planas, si bien al menos son enormes y hay muchísimos lugares diferentes a visitar. Lo mejor son sus diseños y los efectos, que cuentan con transición entre el día y la noche y climatología que los hace mucho más vistosos. Comentar también que es un juego que, al no requerir una gran potencia, funciona con fluidez.

El sonoro, por otra parte, nos ha gustado bastante más, encontrando una gran variedad de melodías que nunca se nos han hecho pesadas. Los efectos no están al mismo nivel, pero cumplen con su cometido. Además, los textos del juego están en completo castellano para que no tengáis problemas en este sentido.

Como conclusión, Outward es un juego de rol a la antigua usanza, donde creais vuestra propia historia a través de las decisiones y acciones, ya sea en solitario o en compañía. No esperéis un argumento profundo, aquí todo trata sobre como se desarrolla nuestro personaje y sobrevive a un entorno hostil, con montones de elementos de gestión que lo vuelven muy profundo. Es un título que requiere paciencia para afrontar los problemas y donde saber organizar nuestro inventario es esencial, haciendo que no sea apto para todos los públicos. Sus mayores problemas residen en un sistema de combate anticuado y un apartado técnico muy mejorable.

Pensado para los apasionados del género, estáis ante una aventura que muestra su mejor faceta cuando se juega en cooperativo y a la que debéis dedicarle muchísimas horas si queréis sacarle provecho.

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