Análisis | Vídeos | 18 AGO 2020

Análisis de Pathfinder: Kingmaker - Definitive Edition

Tags: PC Xbox One PS4
Viaja hasta las Tierras Robadas con la edición definitiva de Pathfinder: Kingmaker, que llega con todos los contenidos descargables del juego, ajustes y otros añadidos.
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El RPG de Owlcat Games y Deep Silver, Pathfinder: Kingmaker, debutó en 2018 con su lanzamiento en PC gracias a la recaudación conseguida en Kickstarter, llegando ahora Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition a consolas y PC que, además de integrar de serie todos los contenidos descargables que se han ido lanzando hasta el momento, añade nuevos ajustes y extras, tales como un modo por turnos para asemejarse más al juego de mesa o cambios en los combates a tiempo real, apartados en los que profundizaremos más adelante. Como ya le dedicamos un análisis al juego en su momento, aquí haremos un resumen algunas de sus características y os hablaremos de todas las novedades incorporadas.

Su historia nos lleva hasta las Tierras Robadas, unos lugares turbulentos y llenos de peligros que forman parte del universo de fantasía medieval del juego de mesa Pathfinder. Aquí nuestro objetivo es convertirnos en su nuevo soberano, con un estilo clásico en el que cada decisión que tomamos afecta al mundo que nos rodea, ya sea para bien o para mal. Pero lo mejor es que este viaje lo hacemos acompañados, con personajes que cuentan con sus propias tramas, decisiones e incluso podemos formar relaciones.

Este juego se divide en diferentes capítulos y, aunque cuenta con algunas partes bastante interesantes, es cierto que sufre algunos altibajos en la trama, especialmente en lo que se refiere a nuestros compañeros. Esto se nota a la hora de tomar ciertas decisiones, las cuales no tienen todo el impacto que nos gustaría en su momento, si bien os ayudarán a resolver algún que otro conflicto sin tener que llegar a combatir y puede llevar a consecuencias inesperadas en un futuro, donde encontraréis incluso muerte de personajes permanente. Al menos el argumento está bien hilado y es fácil de seguir, pero por desgracia no cuenta con textos en castellano.

Nada más comenzar la aventura os toca elegir una dificultad, con muchas opciones disponibles y la posibilidad de ajustar determinados parámetros, y crear al personaje que os represente, seleccionando uno predefinido o bien empezando desde cero. Lo primero es elegir una de las razas (humano, elfo, enano, gnomo, mediano, medio elfo, medio orcos y aasimar) y posteriormente una de clases, de las cuales hay muchas disponibles, si bien algunas de ellas no están a disposición de los jugadores en un primer momento. Después os toca seleccionar su sexo, raza, especialidad y atributos para adaptarlo a vuestro estilo de juego, así como su alineamiento (lo bueno o malvado que es), voz, nombre y fecha de cumpleaños. Finalmente pasaréis al tutorial donde se os explicarán los conceptos básicos del juego.

En cuanto a mecánicas, más allá de la toma de decisiones que comentamos anteriormente, podemos formar un grupo de hasta seis personajes que pueden desplazarse libremente por su mundo cumpliendo misiones y luchar contra los enemigos que salen a su paso, ya sea en combates en tiempo real o, como gran novedad, por turnos.  Podemos desplazarnos manualmente o con un puntero, dejando la elección a manos de los jugadores, examinando las partes destacadas del escenario en busca de útiles o de los enemigos caídos.

En cuanto a las batallas, si optamos por el tiempo real, nuestros personajes atacan automáticamente al objetivo seleccionado, con la posibilidad de elegir ciertas habilidades, objetos e incluso pausar la acción para posicionar a nuestro grupo o pensar más detenidamente el siguiente movimiento. Si elegimos el modo por turnos, que se asemeja más al juego de mesa y sus reglas, cada personaje actuará antes o después según sus características y clase, con una barra que limita nuestros desplazamientos y movimientos de ataque, lo que nos obliga a pensar más detenidamente antes de actuar. Además, en este modo los ataques son más visibles y es más sencillo ejecutar ciertos movimientos, por lo que os costará menos saber lo que está sucediendo en pantalla. Ambos sistemas son muy interesantes, pudiendo cambiar entre ellos con tan solo pulsar un botón.

Tan importante como una buena estrategia a la hora de combatir es ir asignando bien los puntos obtenidos y nuestro equipamiento. Podréis conseguir montones de piezas y útiles de los enemigos caídos o explorando los escenarios, pero cuidado, llevar mucha carga puede limitar los movimientos de los personajes, obligándonos a seleccionar el adecuado y vender el que no necesitemos.

Y hablando de escenarios, estos se dividen por zonas a las que accedemos desde un mapa, siendo bastante amplios, con muchos secretos por descubrir e incluso trampas que debemos evitar o desactivar si no queremos recibir daños. Llegado el momento nos toca ejercer el papel de gobernador y tomar el control de la región, teniendo que construir edificios, gestionar recursos, la economía, la cultura, la religión o el poder militar. Todo cuenta, desde la opinión de nuestros seguidores hasta la de los gobernantes de otras regiones, con los cuales podemos formar alianzas y expandir nuestro imperio conquistando zonas estratégicas.

Por otro lado, esta versión incluye de serie los contenidos descargables que se han ido lanzando con anterioridad y la posibilidad de jugar a ambos desde un primer momento. El primero de ellos es Varnhold’s Lot, donde nos ponemos en la piel del general de Varn, otro héroe y capitán de la banda de mercenarios Huestes de Varnling y gobernante legitimo de Varnhold, para descubrir su historia en primera persona. Tanto las elecciones como su equipo pueden trasladarse a la historia principal, ya que ésta se desarrolla en paralelo.

El segundo es Beneath The Stolen Lands, en el que encontraréis al autoproclamado protector de Golarion y descubriréis qué secretos se encuentran enterrados bajo las Tierras Robadas, en un cambiante laberinto de locura donde nada es lo que parece y defiendes las tierras de uno de los enemigos más mortales que el mundo haya visto jamás. Podréis jugar con vuestro personaje principal, ya sea desde el comienzo o esperando una invitación de un misterioso protector de Golarion mientras jugáis la campaña principal.

Pero esto no es todo, ya que el pack incluye una nueva raza jugable, los Tieflings, la nueva clase jugable de los Kineticists y un nuevo compañero de viaje, Tiefling Kineticist, que cuenta con su propia y rica historia. Junto a esto tenemos varias opciones extra, como Bloody Mess, que añade más sangre y gore al juego opcionalmente, Arcade Unleashed, que añade más magias y hechizos al juego, y el pack Royal Ascension, que incluye la banda sonora y el libro de arte digital, dos retratos en el juego, módulo de juego de mesa, mapa de alta resolución y un panda rojo.

Como véis, se trata de un juego con muchos contenidos y que junto a los que se han añadido de serie puede ofrecer fácilmente más de cien horas de juego y mucha rejugabilidad por las grandes posibilidades que ofrece a la hora de tomar decisiones y crear a nuestro protagonista. No es un juego pensado para todos los públicos debido a su complejidad a la hora de combatir o la gran cantidad de textos y sistemas que posee, pero aquellos que disfruten de los clásicos juegos de rol encontrarán un producto muy completo.

Su apartado gráfico no es demasiado espectacular, con personajes cuyos modelados y animaciones son simples y escenarios que cumplen sin más. La mejor parte se la llevan los efectos y los exteriores, que resultan algo más vistosos por su variedad. Artísticamente no está mal, si bien se asemeja a otros juegos del género y le falta identidad propia. Algo que también queremos comentar es que han aprovechado la ocasión para corregir multitud de bugs que había en la versión original, aunque ahora encontraréis unos tiempos de carga un tanto molestos entre zonas que no son tan grandes como nos gustaría.

El sonoro es bastante mejor, con melodías muy llamativas que le sientan genial a la ambientación del juego, con buenos efectos y doblaje en inglés para todas las conversaciones. El mayor inconveniente lo encontramos en unos textos que, aunque incluye varios idiomas, no vienen en castellano.

En defintiiva, Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition es tan bueno como lo fue en su momento el juego original, con un estilo de rol clásico que gustará a los seguidores del género. Cuenta con montones de contenidos adicionales de serie y mantiene el gran desafío que vimos en el juego base, corrigiendo además algunos de los bugs que a veces estropeaban la experiencia. Además, los controles e interfaz han sido bastante bien adaptados a los mandos. Quizás le falla el ser un poco más ambicioso, original y solucionar pequeños problemas, como los tiempos de carga, pero aún así es muy disfrutable.

Si no tenéis problemas con el idioma, esta es la mejor ocasión para haceros con Pathfinder: Kingmaker, ofreciendo contenidos que os mantendrán enganchados durante muchísimas horas.

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