Análisis | Vídeos | 24 JUL 2019

Análisis de Pawarumi

La desarrolladora independiente Manufacture 43 nos deleita con Pawarumi, un intenso juego de disparos que pondrá a prueba vuestra destreza con los mandos.
Cartel PawarumiPlay

Pawarumi es un shoot’em up que basa su jugabilidad en el clásico juego de “piedra, papel, tijeras”, con escenarios tridimensionales futuristas inspirados por las civilizaciones precolombianas. Aquí encontraréis tres dificultades muy bien equilibradas, cada uno con su propia historia alternativa, visitando un total de cinco niveles y con tablas de clasificación que os invitarán a rejugarlo por intentar alcanzar las posiciones más altas.

Su historia nos habla de Azo, la mejor piloto del imperio Chukaru, que ha sido utilizada por los alieníigenas para destruir todas las defensas de la Tierra mientras que creía que cumplía su deber. Como protagonista y heroína de la aventura, ahora le toca redimirse buscando venganza. No se trata de un argumento demasiado interesante, pero se agradece su incursión e incluye todos los textos en castellano para que no tengáis problemas a la hora de seguirlo. Además cuenta con ilustaciones de gran calidad que siempre es un placer ver.

Las mecánicas son algo complejas al principio, pero pronto os terminaréis acostumbrando. Aquí tenemos la posibilidad de movernos libremente, frenar y utilizar tres clases de disparos: los misiles Jaguar rojo, el láser Cóndor azul o la ametralladora Serpiente verde. También contamos con un superataque capaz de limpiar la pantalla de enemigos cuando su indicador está al completo. Lo mejor es que los proyectiles enemigos siempre tienen una tonalidad rosada, así que en todo momento sabréis qué elementos pueden haceros daño. La parte compleja viene dada por el sistema “Piedra, Papel, Tijeras” que utiliza, donde al principio os costará haceros a la combinación de colores.

Contamos con tres posibilidades: Crush, que dobla el daño al atacar a un rival de un color que sea dévil contra nuestro ataque, Boost, el cual nos permite rellenar el escudo al golpear a un rival con el arma del mismo color, y Drain, con el que rellenamos el medidor de superataque si atacamos a los enemigos con un arma débil contra su tipo. Es un tanto lioso al comenzar la aventura, pero poco a poco os iréis acostumbrando. Simplemente hay que tener en cuenta que el Cóndor (azul) tiene ventaja sobre la Serpiente (verde), ésta última sobre el Jaguar (rojo) y el Jaguar sobre el Cóndor. Elegir cuidadosamente la más adecuada para cada ocasión puede suponer la diferencia entre la victoria y la derrota, sobre todo si tenéis en cuenta que no hay ningún tipo de potenciador o ayuda en forma de vitalidad o escudo.

Un detalle muy impotante es que en este juego sólo tendréis una vida para completar los niveles, teniendo que estar siempre cuidando el escudo, ya que éste será vuestra vitalidad para todo el juego. Por suerte contáis con tres niveles de dificultad (fácil, normal y difícil), donde podréis visitar hasta cinco fases diferentes (Alaska, Océano de dunas, Complejo industrial, Xibalba y K-7Z4-COA7L) con la escepción de la más sencilla, que nos da acceso a las cuatro primeras. Cuenta con una curva de aprendizaje bien medida para empezar desde lo más bajo e ir ascendiendo, donde cada vez encontraréis más enemigos y proyectiles que van complicando nuestro avance.

Y hablando de enemigos, es cierto que son muy diferentes en forma, patrones de movimiento y ataques, pero al tener una misma tonalidad pueden hacerse repetitivos. No ocurre lo mismo con los subjefes y los jefes, que tienen un tamaño abrumador y cuyos diseños están muy por encima del resto de rivales.

Quizás el mayor problema del juego viene dado por su duración, ya que los cinco niveles pueden completarse en alrededor de una hora. Eso sí, ofrece toda la rejugabilidad que caracteriza al género, intentando siempre obtener la mejor puntuación posible para ir ascendiendo en los marcadores online, los cuales están divididos por dificultades y donde podréis consultar incluso vuestras mejores marcas.

En cuanto a modos de juego, tampoco encontramos demasiada variedad. Tenemos un Tutorial donde nos enseñan los conceptos básicos, el Entrenamiento, para poner en práctica todo lo aprendido en los niveles que hayamos desbloqueado, y el ya mencionado Arcade, que hace las veces de historia. Como extra, la versión de Switch incluye la nave Joyful, que adopta el color de los mandos de la plataforma. No es algo demasiado especial, pero se agradece que esté incluido.

Su apartado gráfico nos ha gustado bastante, con naves bien modeladas y animadas, una gran variedad de enemigos, escenarios detallados con transiciones vistosas y funcionando en todo momento con mucha fluidez. Los efectos también nos ha gustado mucho, aportándole ese toque futurista que tan bien le sienta a la aventura y montones de explosiones vistosas. El mayor problema que le hemos encontrado es el mencionado color de los enemigos, que al utilizar sólo tres pueden dar la sensación de repetición, y los proyectiles, los cuales a veces se funden al escenario y son complicados de distinguir.

En el sonoro tenemos melodías que acompañan perfectamente a la acción y cuya variedad hace que nunca se nos hagan pesadas, geniales efectos de sonido y textos en castellano para comprender a la perfección el funcionamiento del juego.

Pawarumi es, en definitiva, un juego que recupera las raíces de los shoot’em up, ofreciendo una curva de aprendizaje muy bien medida, una dificultad a la altura y tablas de clasificación que lo vuelven muy rejugable. El sistema de “piedra, papel, tijeras” le sienta genial y le aporta un toque estratégico muy interesante, aunque al principio os costará acostumbraros a las ventajas de unos colores sobre otros. El mayor problema viene dado por su duración, ya que puede completarse en alrededor de una hora.

Por lo demás, si el género os atrae, estáis ante un título muy disfrutable y a un precio asequible que asegura grandes piques por intentar ascender en los marcadores online.

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