Análisis | Vídeos | 30 SEP 2020

Análisis de Port Royale 4

Enfréntate a montones de retos para establecer tu ruta de comercio y expandir tus dominios con Port Royale 4, la última entrega de la innovadora saga de estrategia.
Cartel Port Royale 4Play

Port Royale 4 es un simulador de comercio marítimo donde hay que establecer rutas, gestionar recursos y hacer prosperar ciudades, siendo la mayor novedad de esta entrega un sistema de batallas navales por turnos en el que toca enfrentarse a las flotas de las naciones rivales, piratas y corsarios para conseguir riquezas, proteger nuestras tierras e ir consiguiendo fama con el virrey de nuestra nación. Desarrollado por Gaming Minds, en colaboración con Kalypso, esta nueva entrega cuenta con un gigantesco mapa caribeño de 12 millones de kilómetros cuadrados en el que asentarse y explorar para cumplir las tareas que mande nuestro virrey.

Sus mecánicas pueden abrumar en un primer momento, pero son mucho más accesibles que en otros juegos del género. Tenemos un puntero que nos permite señalar los diferentes convoys para ver las mecancías que pueden llevar, sus capacidades, características y asignarles rutas. También, como es lógico, podemos ver nuestras ciudades para mejorarlas, lo que amplía nuestras opciones a la hora de crear navíos y aumentar sus capacidades. Después, desde los diferentes menús podemos consultar detalles como la fecha, la velocidad a la que se desarrolla la partida, los convoyes y ciudades, las rutas, etc… es muy completo en este sentido, mostrando toda la información que necesitamos en cada momento. Hemos de decir que los menús están bien adaptados a los mandos en consolas, si bien a veces cuesta apuntar con el stick, siendo en este sentido mucho más cómoda la versión de PC al poder utilizar el teclado y el ratón.

El objetivo principal de esta aventura es crear rutas de comercio para conseguir dinero con el que mejorar nuestras ciudades y la flota, haciendo crecer así nuestro imperio y la fama de la nación. Tenemos cuatro naciones a nuestra disposición: Inglaterra, Francia, España y Países Bajos. Cada una tiene una serie de navíos y características que las hacen únicas y os tocará sacar provecho de ellas si queréis superar sus respectivas campañas. Lo mismo ocurre con los capitanes, que cuentan con ventajas o desventajas que os vendrán mejor o peor en determinadas circunstancias.

Al principio, como es habitual, contaréis con pocos navíos y se centran sobre todo en el comercio, pero según reunáis dinero y consigáis fama veréis como aumentan en tamaño, cantidad, recursos y poder ofensivo, abriendo nuevas posibilidades jugables. El dinero se consigue comerciando o bien combatiendo, pero para la fama deberéis cumplir con los encargos del virrey, a quien después podréis solicitarle diversas mejoras y añadidos a través de concesiones. Para progresar es necesario conocer que produce cada una de nuestras ciudades y sus necesidades, siendo algunas fáciles de cubrir y otras más complicadas que nos obligan a superar grandes obstáculos, como peleas, corrientes marítimas, la dirección del viento o ciertos permisos para adentrarnos en aguas rivales y negociar. Algunas tareas se pueden automatizar, si bien, debido a los cambios constantes en las necesidades de cada ciudad, no es lo más recomendable.

A nuestra disposición tenemos a cuatro grandes potencias coloniales, varios capitanes, 60 ciudades caribeñas, 50 tipos de construcciones y 18 tipos de barcos perfectamente recreados. Son bastantes, sí, pero hay aspectos mejorables, como tener que derruir ciertos edificios para poder construir otros nuevos al sólo permitir siete tipos por asentamiento, pero entendemos que es para fomentar el comercio.

Las batallas navales comienzan al entrar en conflicto, ya sea contra otras naciones o los piratas que tienen un objetivo similar al nuestro, situándonos en un escenario dividido en casillas hexagonales. Aquí se pueden enfrentar hasta 18 barcos, cada uno con una cantidad de movimientos determinada y armamento, siendo el número total que podemos llevar nosotros marcado por el capitán. Recordad que para poder entrar en combate debéis tener navíos equipados con armamento si no queréis ser un objetivo fácil.

Después podéis decidir si atacar a un barco en cuestión, a su tripulación o intentar el abordaje, contando cada embarcación con sus propias capacidades y tácticas a utilizar para sacar provecho de nuestro posicionamiento en el “tablero”. Algunas acciones hacen uso de unos puntos que determinan el número de movimientos que podéis realizar en ese turno para que tengáis que pensar cada paso detenidamente, Son divertidas y desafiantes, aunque más por el número de enemigos al que nos enfrentamos que por tener una IA a la altura, necesitando en este aspecto algunos ajustes. Además, dependiendo de nuestras capacidades, podemos hacer que se jueguen automáticamente para centrarnos sólo en la parte de gestión. Eso sí, normalmente se consiguen resultados más satisfactorios si las llevamos a cabo nosotros.

Como véis, hay muchos elementos a gestionar en el juego que harán las delicias de los seguidores del género. Algo que nos ha gustado mucho son los encargos del virrey, una serie de tareas que incluyen búsquedas de tesoros, combates o rescates, entre otros, que le aportan variedad al desarrollo y hacen que la aventura sea mucho más amena. Al final se trata de conseguir recursos o alcanzar un determinado lugar en un tiempo determinado, pero creemos que le sientan genial a la aventura. Lo que no nos convence tanto es que, si se falla a la hora de realizar algunas tareas, es fácil ir cuesta abajo y alejarnos del objetivo final, un aspecto que necesita algún que otro ajuste.

En cuanto a modos de juego, contamos con tres que, sin innovar en el género, cumplen con su función. En primer lugar tenemos unos tutoriales donde se nos explica el funcionamiento básico mediante varias lecciones, aunque hay tantos elementos a gestionar durante la partida que al final muchas cosas las aprenderéis mejor mediante el ensayo y el error. Junto a ellos encontraréis la campaña, que a su vez se divide en varias, una por nación, siendo éstas el principal reclamo del juego. Por último tenemos la partida libre para crear una partida configurada a vuestro gusto y empezar vuestro comercio marítimo con total libertad, eligiendo una nación y un personaje que lidere la expedición, así como diversos aspectos para hacer que cada partida sea única.

La duración del juego es bastante extensa, ya no solo por las cuatro campañas, las tareas secundarias o la partida libre, sino por la rejugabilidad que ofrece al poder afrontar una misma situación de tantas formas diferentes. Lo que no encontraréis es ningún tipo de multijugador, siendo una experiencia pensada completamente para jugar en solitario.

El apartado gráfico no está nada mal, pero hay elementos que podrían estar más cuidados. El mapa es tridimensional, con ciudades y edificios bien recreados, así como gente paseando por estos lugares que le dan más vida. No ocurre lo mismo con los navíos, que cuando acercamos la cámara no son tan imponentes como deberían, con batallas que además podrías estar mejor recreadas visualmente. Aún así, el juego cumple y su rendimiento es bastante bueno, contando también con efectos climatológicos y pequeños detalles que le aportan vistosidad.

En el sonoro tenemos buenas melodías de acompañamiento para las partidas y los menús y efectos de sonido conseguidos, siempre acompañados de un genial doblaje en castellano y textos en el mismo idioma.

Como conclusión, Port Royale 4 es una buena evolución para la franquicia, desarrollándose todo en un mismo mapa tridimensional para evitar tiempos de carga, con más opciones de personalización para las rutas comerciales y ciertos ajustes que le han sentado de maravilla. Después tenemos unas batallas navales por turnos que pueden no ser del agrado de todos los jugadores, pero pensamos que son interesantes. Necesita algunos equilibrios en la dificultad, pequeños ajustes generales y mejoras en lo técnico, pero no empañan el buen resultado final. Eso sí, comentar que resulta mucho más cómodo jugar con teclado y ratón, siendo algo más incómodo con los mandos.

Un título centrado en la gestión de comercio que agradará a los seguidores de la saga y que no se nos ha hecho pesado a lo largo de su desarrollo, con muchas tareas diferentes a realizar, montones de horas de juego y un sistema accesible para los nuevos jugadores.

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