Análisis | Vídeos | 07 AGO 2020

Análisis de Railway Empire: Complete Collection

Tags: PC Xbox One PS4
Viaja alrededor del mundo para crear tu propio imperio ferroviario con Railway Empire: Complete Collection, la edición definitiva del juego de Kalypso Media y Gaming Minds Studios.
Cartel Railway Empire Complete CollectionPlay

Railway Empire: Complete Collection es un simulador de ferrocarriles que tiene lugar en el siglo XIX, donde toca crear y gestionar redes ferroviarias para conseguir la supremacía en la era de la revolución industrial y las locomotoras de vapor, conquistando así los continentes del mundo. Como edición completa, esta nueva versión del título incluye el juego base, todas las actualizaciones que se han lanzado hasta el momento, diversos ajustes y ocho contenidos descargables de serie que le aportan mucha más diversidad: México, Los Grandes Lagos, Cruzando los Alpes, Gran Bretaña e Irlanda, Francia, Alemania, Norte de Europa y Down Under.

Su historia es la misma que disfrutamos en el juego base, trasladándonos hasta Estados Unidos en año 1830, época en la que da comienzo la revolución industrial y las nuevas tecnologías acercan a la gente al Nuevo Mundo. Esto hace que varias empresas compitan por establecer el imperio ferroviario que dé paso a esta evolución y ganarse así una fama mundial, con locomotoras de vapor para el transporte de mercancias o viajeros que harán que pequeñas poblaciones se conviertan en grandes metrópolis. Ahora nos toca gestionar nuestra propia empresa a lo largo de unos 100 años para abrirnos paso hasta el siglo 20, creando redes ferroviarias por todo el mundo gracias al añadido de las expansiones.

Para tratarse de un título de gestión cuenta con una trama pequeña pero interesante a lo largo de los diferentes capítulos. Aquí se nos ofrecen montones de detalles sobre la época a través de escenas, periódicos o el ingenioso narrador, que cuenta con doblaje y textos en castellano para que no tengamos problemas para entenderla y evitar distracciones leyendo subtítulos mientras gestionamos todo.

Las mecánicas, como es lógico, siguen la estela de lo visto en el juego base, aunque con algunos ajustes y mejoras que han ido llegando con las diferentes actualizaciones y contenidos descargables. Podemos movernos libremente por el mapa, controlar la cámara y acceder a un menú circular en el que elegir los elementos que queremos colocar, tales como vías, trenes o edificios, así como consultar los objetivos, el estado de la conexión que existe entre las ciudades y edificios, los trenes que hay a nuestra disposición, subastar lo que no necesitemos o incluso demoler. La versión de PC es la que más ágil resulta al estar los menús planteados para el uso del teclado y ratón, pero cuando os acostumbréis veréis que los de consola funcionan bastante bien. Todo es explicado mediante un tutorial bastante largo, algo un tanto innecesario y que podría estar mejor contado.

Tras seleccionar a un personaje entre los disponibles, cada uno con sus propias características que lo hacen mejor o peor para unas tareas u otras, descubriréis las grandes posibilidades de gestión que ofrece esta aventura. Y es que hay mucho por hacer, lo que en un principio puede abrumar. Pero no os preocupéis, tras unas horas de ensayo y error os haréis a su funcionamiento. Siempre estaremos compitiendo con otros magnates por hacernos con el poder, tomando decisiones que le aportan un toque estratégico muy interesante, tales como las ciudades que unimos, los trenes utilizados, lo que llevarán o las señales y desvios que colocamos para evitar accidentes. Gestionar los trenes (con más de 80 locomotoras disponibles históricamente fieles) y las vías es uno de los elementos que más nos han gustado, pudiendo incluso sabotear a nuestros rivales o ir consiguiendo y mejorando ciertos aspectos con un árbol tecnológico.

Los mapas son menos amplios de lo que un principio pudiera parecer, aunque las ciudades están tan dispersas que a veces os costará localizarlas. Hay alguno que otro más extenso que el resto, sobre todo de los nuevos añadidos, pero no esperéis nada demasiado grande. Por lo demás, están muy bien pensados, obligándonos a estudiar las rutas más cortas entre ellas para abaratar costes y ahorrarnos tiempo de viaje, con una IA que además ha sido retocada para actuar de manera más eficiente y ofrecer desafíos a la altura.

En cuanto a los contenidos de la colección completa tenemos los DLCs de México, Los Grandes Lagos, Cruzando los Alpes, Gran Bretaña e Irlanda, Francia, Alemania, Norte de Europa y Down Under. Pero eso no es todo, ya que también hay actualizaciones de contenido que se han ido lanzando a lo largo del tiempo, añadiendo, por ejemplo, un sistema meteorológico mejorado y un modo nocturno que proponen nuevos e interesantes retos. Todo esto hace que sea un juego realmente extenso y con mucha rejugabilidad al poder afrontar las misiones de diversas formas y contar con varios modos de juego.

Y hablando de modos, además de la Campaña tenemos los Escenarios en los que competir contra otros magnates en diferentes niveles, un Modo Libre donde superar desafíos configurando nosotros la partida, y el Modo Experimentar, que nos da la libertad de crear lo que queramos con dinero ilimitado. Como mayor novedad esta versión incluye el modo Desafío, que nos invita a superar diez tareas en un tiempo preestablecido, apareciendo entonces nuestro resultado en las tablas de clasificacion.

Su apartado gráfico es bastante vistoso, con locomotoras reales muy detalladas, poblaciones que vemos evolucionar junto con algunos edificios emblemáticos y paisajes que cumplen con creces. Todo está muy cuidado, pudiendo acercar bastante la cámara para ver lo mimado que está el juego, en especial todo lo relacionado con las locomotoras. La interfaz, por otra parte, es bastante clara y ofrece mucha información, alguna que incluso nos ha parecido un tanto prescindible. Además, funciona con bastante fluidez en todo momento.

El sonoro también es muy bueno, con melodías que acompañan bien tanto en los menús como a la hora de gestionar, con sus propias bandas sonoras regionales, efectos conseguidos y una ambientación que nos mete de lleno en la época. Pero lo mejor es que nos llega completamente doblado al castellano con un buen trabajo por parte de los dobladores, aunque seguimos encontrando ciertas erratas en la traducción de los textos.

Como conclusión, Railway Empire: Complete Collection  conserva todo lo bueno del juego base y mejora ciertos apartados gracias a las actualizaciones que se han ido lanzando con el tiempo, donde encontraréis una IA desafiante que sabe plantear un reto a la altura. Además, añade muchos nuevos contenidos y los DLC de serie, haciendo que sea un juego aún más extenso y diverso que el original, con montones de horas de juego que os mantendrán enganchados si os atrapan sus mecánicas de simulación, gestión y estrategia. Conserva algunos de sus problemas, como un sistema de control mejorable en consolas, pero al final os acostumbraréis.

Si estabáis pensando en haceros con RailWay Empire no deberías dejar pasar esta oportunidad, siendo la versión más completa hasta la fecha para empezar a dominar el mundo con vuestras locomotoras.

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