Análisis | Vídeos | 21 JUL 2020

Análisis de Rock of Ages III: Make & Break

Crea y destruye todo a tu paso en Rock of Ages III: Make & Break, la nueva entrega de la saga creada por Ace Team.
Cartel Rock of Ages III - Make & BreakPlay

Rock of Ages III: Make & Break es un juego de defensa de torres con dosis de acción arcade en el que, una vez más, nos toca controlar enormes pedruscos para intentar llegar hasta el castillo de los rivales y estrellarnos contra su puerta para intentar acceder a él. Pero claro, ellos también tienen la suya, por lo que nos toca defendernos de sus ataques mejorando nuestra fortaleza y colocando todo tipo de artilugios y criaturas por el camino para evitar sus embestidas. La mayor novedad de esta entrega es que incluye un completo editor de escenarios en el que crear nuestros propios niveles y compartirlos con el resto de la comunidad, apartado en el que profundizaremos más adelante.

Esta vez la historia se centra en Odiseo y su tripulación, recorriendo diferentes lugares y épocas a lo largo de un mar estrellado en las que disfrutamos de pequeñas tramas absurdas cargadas de humor con un particular estilo gráfico que nos recuerdan a los Monty Python. No esperéis nada demasiado trabajado, pero seguro que ver a Julio César, Moctezuma, Krampus o el Monstruo de Espagueti Volador en diversas situaciones os saca más de una sonrisa. Además los textos están en completo castellano para que no os perdáis ningún detalle.

Sus mecánicas no distan mucho de lo visto en pasadas entregas, encontrando dos partes bien diferenciadas: una de estilo arcade en la que tenemos que hacer rodar una roca, u otros elementos absurdos, colina abajo para llegar hasta el castillo de los rivales y echar abajo su puerta, y la otra que cuenta con elementos de los juegos de defensa de torres, donde colocamos diversos utensilios y criaturas por el escenario para evitar que el rival alcance nuestra fortaleza, teniendo cada elemento un coste que evita que podamos abusar de su uso y un tiempo límite antes de echar a rodar nuestra piedra. El control de la roca funciona perfectamente, si bien colocar objetos con el mando no resulta del todo cómodo.

Pero esto no es todo, ya que a lo largo de la campaña sea han añadido algunas pruebas contrarreloj en las que intentar superar marcas antes de que nuestra bola bomba explote, carreras de obstáculos en las que competir contra la IA por ser el primero en llegar hasta la meta, una avalancha en la que tenemos que sobrevivir al descenso de varias rocas colocando obstáculos y útiles, guerra, donde nos enfrentamos a nuestro rival por intentar romper antes su puerta, o desafíos de unidad, que es igual que guerra pero con unos objetos determinados. También hay otras como las clásicas Skee-roca, donde conseguir la mejor puntuación posible para superar a nuestro rival, o Humpty Dumpty, que hace que los desafíos sean más complicados al llevar una "roca" más delicada. Cada una de estas pruebas cuenta con una serie de estrellas a conseguir, las cuales después podemos utilizar para desbloquear nuevas zonas con sus propias actividades o útiles.

Dependiendo del desafío al que nos enfrentamos, podemos elegir entre diferentes rocas que hayamos desbloqueado, teniendo éstas una serie de características únicas como su fuerza, velocidad, aceleración, daño o peso, así como ciertas habilidades únicas, lo que las hace ideales para un objetivo u otro. Algo similar ocurre con las armas, donde tenemos que escoger las que se adecuen a nuestras necesidades en un inventario limitado.

Hay muchos peligros a evitar, como muros de piedra, catapultas que nos lanzan en una determinada dirección, humanos que entorpecen nuestra visión, etc… Evitarlos todos no es una tarea sencilla y, cuando caemos por un barranco, perdemos un preciado tiempo antes de reaparecer, algo que se aprecia aún más en las pruebas contrarreloj. Además, y según que pruebas, la roca tiene una determinada vitalidad que nos obliga a ir con precaución.

La mayor novedad de esta entrega, como os hemos adelantado, es que incluye un modo Crear, que nos permite empezar a hacer un circuito desde cero. Aquí elegimos una localización, le ponemos un nombe al circuito y seleccionamos el modo de juego entre los cuatro disponibles (guerra, carrera de obstáculos, Skee-roca y Humpty Dumpty), pasando después editor, donde Napoleón nos explica el funcionamiento de sus herramientas. Es bastante sencillo crear nuestras propias pistas, si bien es cierto que al principio cuesta un poco acostumbrarse a su funcionamiento. Una vez terminados, podéis probarlos e incluso subirlos para compartirlos con el resto de la comunidad.

Junto al modo Crear tenemos Destrozar, que es el lugar donde podréis haceros a los controles del juego con los Tutoriales, disfrutar de la Historia o jugar a los Niveles de la Comunidad que hayan creado otros usuarios. Como curiosidad, contamos con modos multijugador para hasta cuatro jugadores online y para dos, a pantalla dividida, en local, haciendo que se desate la competitividad. También hay marcadores online a través de la campaña que invitan a superar las marcas de otros jugadores.

Por otro lado podemos personalizar a nuestro equipo, eligiendo un líder para el ejército, un estandarte, el color utilizado y la pintura de la roca. No son opciones demasiado amplias, pero se agradece su añadido.

En cuanto a duración, la campaña cuenta con montones de pruebas a superar y objetos a desbloquear que aseguran muchas horas de juego, a lo que hay que sumarle el multijugador y los niveles de la comunidad, que pueden hacer que sea casi infinito. Quizás peca de ser algo repetitivo tras unas horas de juego, algo que se acentúa cuando terminamos la historia.

El apartado gráfico cuenta con una estética única que hace que un título como éste, cuyas cotas de producción no son muy altas, sea realmente llamativo, con personajes y escenarios que parecen haber sido sacados de un cuadro. Hay muchos detalles en un sus localizaciones y diferentes ambientaciones, dándole algo de variedad al juego. Sus físicas funcionan de manera correcta, con algún que otro fallo a la hora de colisionar, pero nada que afecte demasiado. Nosotros hemos tenido la oportunidad de jugar a la versión de Switch, donde lo más preocupante son algunas ralentizaciones que pueden llegar a molestar en medio de la partida, aunque esperamos que se solucione en futuras actualizaciones.

En el sonoro encontraréis algunas melodías propias y otras perfectamente reconocibles remezcladas que ambientan genialmente cada una de las situaciones que vivimos en el juego, con buenos efectos y voces en inglés que no están nada mal. Los textos, como ya hemos comentado, nos llegan en castellano.

Como conclusión, Rock of Ages III: Make  & Break conserva el estilo visto en el resto de la saga, con una jugabilidad simple pero original y divertida, un humor absurdo que entretiene y muchas pruebas a superar, así como un multijugador para poder disfrutarlo en compañía. La mayor novedad viene dada por el creador, que aumenta considerablemente la vida útil del juego. En lo negativo diremos que puede hacerse repetitivo con las horas y que hay detalles técnicos mejorables, pero lo compensa con su estilo artístico único.

Si dusfrutasteis de las pasadas entregas de la saga, sabéis lo que podéis esperar de ésta, pero con el añadido del creador para que los jugadores puedan dar rienda suelta a su imaginación y otros extras.

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