Análisis | Vídeos | 03 SEP 2020

Análisis de Skully

Pon fin al conflicto entre la familia de una deidad con Skully, una aventura tridimensional creada por Finish Line Games y Modus Games.
Cartel SkullyPlay

Skully es un juego de plataformas y puzles en 3D para las actuales consolas y PC donde manejamos desde una perspectiva en tercera persona a una calavera cuyo interior está hecho de arcilla, motivo por el que debe evitar el agua y otros elementos perjudiciales. Desarrollado por Finish Line Games y distribuido por Modus Games, deberéis rodar por su mundo, evitar lospeligros y utilizar las diferentes transformaciones que descubriréis a lo largo de la aventura para afrontar los desafíos que nos proponen.

Su historia nos pone en el papel de una calavera que, tras llegar flotando a una isla remota, vuelve a la vida gracias a una deidad que utiliza el poder de la arcilla mágica para darle una segunda oportunidad. No tardaremos demasiado en descubrir que hay una intención oculta tras todo este asunto, ya que los tres hermanos de la deidad están teniendo disputas y ponen el riesgo su propio hogar, motivo por el que el hermano mayor nos pide ayuda. Ahora nos toca saltar, esquivar y rodar por toda la isla para intentar poner fin al conflicto y escapar del lugar.

No es un argumento demasiado profundo, aunque está bien narrado y nos da un motivo para comenzar nuestro viaje, con personajes que además os sacarán alguna que otra sonrisa de vez en cuando. Además, para que no tengáis problemas para seguirlo, los textos nos llegan en castellano.

Las mecánicas son sencillas de entender, utilizando el stick analógico izquierdo para rodar, el derecho para manejar la cámara, un botón para saltar, otro para interactuar con el mundo y el que nos permite aferrarnos a determinadas superficies. Al ser de arcilla, el agua le afecta, reduciendo poco a poco su vitalidad hasta morir, aunque también hay otros peligros como la lava o ciertos enemigos. Pero no todo es rodar, en determinados lugares podréis adoptar la forma de otras tres criaturas que ofrecen distintas habilidades, como un grandullón con el que derribar muros o enfrentarnos a los enemigos que salen a nuestro paso u otro más delgado que realiza doble salto..

Hay unas flores que, además de servir como coleccionable con el que desbloquear nuevos extras en el menú principal, nos ayudan a orientarnos, encontrando cientos de ellas a lo largo de cada nivel y siendo cada vez más complicado hacerse con todas. También hay unos estanques con arcilla mágica que sirven de puntos de control si el personaje muere o para recuperar la arcilla perdida, así como para transformaros en las diferentes criaturas de arcilla una vez desbloqueadas.

Hemos de decir que al principio nos ha costado un poco adaptarnos a la velocidad de rotación de la calavera, pero tras unos minutos de juego os acostumbraréis. No es un título que se caracteríce por su dificultad, siendo la mayoría del tiempo bastante sencillo, sobre todo por haber montones de puntos de control repartidos por cada nivel, pero en el trampo final se complica un poco. Quizás lo más desafiante de todo sea intentar hacerse con todas las flores al estar algunas de ellas realmente bien ocultas. Otro aspecto que no nos ha convencido demasiado es que a veces completamos un nivel sin darnos cuenta y se nos quita la satisfacción de quedarnos explorando el lugar en busca de los coleccionables que nos faltan.

En cuanto a enemigos, no hay demasiada variedad y generalmente son sencillos de derrotar. También hay enfrentamientos contra jefes a los que no se les ha sacado demasiado partido, pasando de establecer interesantes puzles para derrotarlos a tener únicamente que atacar para acabar con ellos.

Los escenarios son bastante amplios, cuentan con mucha verticalidad y rutas diferentes a descubrir que normalmente ocultan secretos, necesitando en ocasiones las diferentes transformaciones de Skully para poder encontrarlos. Eso no quiere decir que sean completamente abiertos, al contrario, normalmente suelen ser bastante guiados. Lo que menos nos ha atraido de ellos es que hay elementos que se repiten en exceso por los niveles y, si das un pequeño rodeo, muchas veces no sabrás el camino correcto si anteriormente has recogido las flores que servían como guía.

El desarrollo de la aventura es variado, encontrando zonas de exploración, plataformeo, puzles e incluso algunas en las que nos toca huir a toda velocidad. Es en estas últimas donde encontramos los mayores problemas al pasar a ser una cámara fija, la calavera tan pequeña y desplazarse con tanta velocidad; un conjunto que no acaba de cuajar demasiado bien y hace que sean unas partes algo engorrosas. Pero no todo es malo, el juego sabe ir introduciendo nuevas mecánicas de forma escalonada para que sea más sencillo hacerse a su funcionamiento y, una vez dominadas, establecer desafíos que nos hagan pensar detenidamente como afrontar la situación que nos proponen.

La duración del juego ronda las siete horas para conseguir obtener el cien por cien. Como ya os hemos comentado, completar la aventura principal no os supondrá demasiados problemas, siendo el mayor desafío encontrar todas las flores repartidas por su mundo para desbloquear los extras del menú principal, que incluyen imágenes o bocetos, entre otros.

El apartado gráfico no está nada mal, con personajes bien modelados cuyos diseños resultan muy simpáticos y animaciones que, sin ser las mejores que hayamos visto, cumplen. Los escenarios también son vistosos, pero pecan de reutilizar demasiados elementos. Las físicas, por otra parte, son mejorables en nuestro protagonista, haciendo que se sienta raro en los primeros compases. En la versión de Switch hemos notado algunas caídas puntuales y poca resolución en el modo portátil, haciendo que los fondos se vean algo borrosos. En el resto de plataformas funciona de manera fluida y la resolución es mayor, así que no se dan estos problemas.

El sonoro está algo mejor, con melodías que acompañan bien nuestros viajes por su mundo,  efectos cuidados, un doblaje en inglés con una buena interpretación y textos en castellano perfectamente traducidos.

Como conclusión, Skully es un juego que, sin demasiadas pretensiones, sabe hacerte pasar un buen rato superando las zonas plataformeras, los puzles y explorando los escenarios en busca de coleccionables. Sus simpáticos diseños hacen que pronto te encariñes con los personajes y su dificultad lo vuelve accesible para llegar a un público más amplio de jugadores. Hay apartados mejorables, como unas localizaciones que repiten elementos en exceso, físicas extrañas, un control de Skully que necesita ciertos ajustes o partes de la aventura que no están bien planteadas, pero si os atrae el género estamos seguros de que disfrutaréis de la propuesta.

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios