Análisis | Vídeos | 29 ABR 2020

Análisis de SnowRunner

Tags: PC Xbox One PS4
Viaja por mapas congelados con tus vehículos todoterreno en SnowRunner, la secuela de del aclamado MudRunner de Saber Interactive y Focus Home Interactive.
Cartel SnowRunnerPlay

SnowRunner es un simulador de todoterreno en el que manejando una gran variedad de vehículos tenemos que cumplir una serie de misiones que nos marcan. Continuación del aclamado MudRunner y antes conocido como MudRunner 2, esta nueva entrega es mucho más grande y accesible, encontrando una mayor variedad de entornos, misiones y vehículos, así como mejoras visuales y en sus físicas. El mapeado abarca unos 30km², siendo la mayor novedad de SnowRunner, tal y como su nombre indica, la introducción del terreno nevado.

Nada más comenzar se nos da la opción de jugar en solitario o bien en el multijugador con otros tres jugadores a través del online, donde todos tendrán que colaborar para completar las diferentes misiones. Tras seleccionar una modalidad, nos hablan sobre el funcionamiento del juego con un tutorial que se nos antoja poco intuitivo. Hemos de decir que se trata de un simulador bastante complejo, así que no es un título pensado para todos los públicos.

Sus mecánicas son bastante profundas y ofrecen muchísimas posibilidades, llevando algo de tiempo hacerse a sus controles. Aquí podemos abrir el mapa en cualquier momento para ver nuestro siguiente objetivo, acelerar, frenar, cambiar la vista al interior o exterior del vehículo, quitar y poner el freno de mano, cambiar de marchas para superar los diferentes terrenos y sus inclinaciones, utilizar las tracciones del vehículo… Hay tantas opciones a tener en cuenta que puede llegar a abrumar, especialmente a aquellos jugadores que no tengan demasiada paciencia. El estado del terreno, los neumáticos utilizados, la gasolina o los daños que sufre el vehículo, son sólo algunos de los obstáculos que os encontraréis por el camino, habiendo muchos otros factores que jugarán en vuestra contra.

Por suerte también contamos con otros tipos de ayuda, tales como gasolineras o tanques de gasolina donde repostar y arreglar el vehículo gratuitamente, el cabestrante para salir de lugares en los que nos quedamos atascados o un mapa para guiarnos por los mejores caminos, entre muchos otros. Pero una de las partes más importantes del juego está en los observatorios, los cuales revelan nuevas partes del mapa al visitarlos y a su vez nos permiten localizar otros vehículos.

Y hablando de vehículos, hay 40 de las marcas internacionales más icónicas (como el International PayStar 5070, el Heavy Pacific P16 o el Heavy Duty Caterpillar 745 C, entre otras). Todos ellos tienen un manejo bien diferenciado y características únicas que tienen propósitos específicos en el juego, teniendo que elegir el adecuado según cada situación. Lo mejor es que hay muchos elementos que poco a poco nos permiten modificarlos para adaptarlos a las diferentes dificultades, tales como ponerles cadenas a los neumáticos para la nieve, cambiar el motor o poner focos para iluminar mejor nuestros recorridos, entre muchas otras opciones.

Es un simulador muy completo y es algo que notaréis especialmente en los terrenos a superar. Encontraréis barro en el que es fácil quedarse atascado si no tenéis cuidado, ríos cuya corriente puede arrastrar el vehículo y su carga, acantilados por los que despeñarse a poco que tengáis un pequeño descuido o superficies de nieve y hielo en las que quedarse atrapado o patinar, entre otras. Estos lugares se dividen en tres grandes localizaciones abiertas que a su vez se dividen en distintas zonas: Michigan, Alaska y Rusia, cada una con una ambientación diferente que supone un nuevo desafío.

Dichos lugares cuentan con zonas de las cuales podemos desbloquear los puntos de interés descubriendo el observatorio de cada una, como ya hemos comentado anteriormente. Hay desde nuevos vehículos o remolques hasta misiones de todo tipo, siendo lo más desafiante de todo el juego utilizar los diferentes caminos y atajos que nos propone el mapa. Y hablando de misiones, las hay "simples" como llegar hasta cierto punto del mapa o hacer encargos en un tiempo límite, pero también otras mucho más complejas que nos obligan a hacernos con determinados vehículos y remolques para poder llevar una carga muy pesada hasta determinadas zonas. No esperéis algo sencillo, ya que requiere mucho conocimiento sobre los distintos tipos de transporte y sus mecanismos.

No es un juego pensado para todo el mundo, especialmente teniendo en cuenta que se desarrolla a un ritmo lento, donde en todo momento se siente un gran peso en los vehículos y un manejo algo duro. Está más orientado a aquellos que sean aficionados al mundo del transporte con vehículos pesados y grandes desafíos en forma de terrenos complicados y condiciones atmosféricas adversas.

Un aspecto que nos ha gustado mucho es que el juego cuenta con un modo cooperativo para hasta cuatro jugadores. En él podemos formar un grupo que nos permite transportar mercancías con más facilidad, ya sea por poder llevar más cargamento o asignar funciones a cada uno de los participantes, como explorar los mejores caminos o que alguno se dedique a los rescates si un compañero queda atrapado. Eso sí, como es lógico, esta modalidad es únicamente online.

El apartado gráfico es muy vistoso, donde los vehículos han sido perfectamente recreados y los entornos cuentan con muchos detalles. Hay que destacar, por encima de todo, las diferentes condiciones climátológicas y las físicas, que son dos de los pilares en los que se basa la jugabilidad de este título. Choca no ver en nuestros viajes a ningún otro vehículo circulando o personas, lo que le resta algo de realismo, pero es un detalle menor. Además funciona con bastante fluidez en todo momento.

En el sonoro nos han faltado melodías para amenizar los largos viajes, aunque se agradece que el sonido de los motores y la ambientación estén mucho más trabajados. Además todos los textos nos llegan en castellano, algo indispensable para que aquellos que no manejan otros idiomas puedan comprender su funcionamiento.

Como conclusión, SnowRunner es una experiencia muy entretenida y con muchas posibilidades, aunque es cierto que pensada para un público muy específico. El manejo duro de los vehículos y la lentitud con la que se desarrolla puede hacer que muchos abandonen el juego antes de ver todas sus virtudes, pero si lo vuestro es viajar por el mundo superando desafíos todoterreno estáis ante un título muy completo, con muchos vehículos a disposión y mapeados enormes cargados de tareas a realizar. Falla un poco en el diseño de misiones, que se vuelven un tanto repetitivas tras un tiempo, y en explicar bien el funcionamiento de determinados elementos.

Una continuación que mejora notablemente todo lo visto en la anterior entrega y que sin duda atraerá a los aficionados al mundillo de los transportes imposibles.

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