Análisis | Vídeos | 30 OCT 2019

Análisis de The Outer Worlds

Tags: PC Xbox One PS4
Los afamados desarrolladores de Obsidian nos traen su nueva aventura de ciencia ficción, The Outer Worlds, en la que nuestras elecciones afectarán al desarrollo de todo el juego.
Cartel The Outer WorldsPlay

The Outer Worlds es un RPG de acción en primera persona en el que viajamos por un amplio universo que se adapta a nuestras acciones, ya sea a través de decisiones durante las conversaciones, al actuar en determinadas ocasiones o a la hora de construirnos una reputación. Es un juego que tiene claras influencias de otros títulos de la compañía y, aunque no innova demasiado, sabe jugar muy bien sus cartas para ofrecernos un juego divertido en el que los tiroteos no son los grandes protagonistas.

Su historia se centra en un personaje que creamos nosotros, el cual es despertado de su hibernación por el extraño doctor Phineas Welles tras llevar 70 años en la nave colonizadora Esperanza, décadas después de lo que esperaba. Éste viajaba desde la Tierra a un sistema solar para disfrutar de una mejor vida, pero lo que se encuentra al desperar es muy distinto de todo lo que esperaba. Aquí, en los límites de la galaxia, las corporaciones controlan todos los aspectos de la vida en Halcyon y ocultan un oscuro secreto que puede destruir la colonia. Ahora nos toca explorar dicho mundo, aliarnos a alguna de sus múltiples facciones y descubrir la verdad sobre todo lo que ocurre.

Esta trama no solo es muy interesante, sino que cambia según nuestras acciones y elecciones, afectando directamente a la narrativa del juego, a la progresión de nuestro personaje, a las historias de nuestros compañeros y al propio final del juego. Trata temas de actualidad con mucha crítica y sarcasmo, tales como la explotación laboral o los problemas económicos, siempre llevada con mucho humor y exageración para sacarnos más de una sonrisa a lo largo de la aventura. Con ello se consigue que nunca nos aburramos de conversar con sus carismáticos personajes y queramos descubrir todo sobre su mundo, ya sea con la descripción de ciertos objetos o a través de documentos. Además, todos los textos están en completo castellano para que no tengáis problemas a la hora de seguir el argumento.

Nada más comenzar nos toca crear al personaje que nos representa dentro del juego, donde elegimos entre las múltiples opciones sus atributos, talentos, aptitudes, aspecto y le damos un nombre. Desde un primer momento notaréis el gran peso que tiene el rol en este juego, definiendo la personalidad del protagonista y desarrollando sus talentos con los puntos que conseguimos a lo largo de la aventura, los cuales os permitirán afrontar misiones de muchas maneras diferentes.

Sus mecánicas funcionan bastante bien, donde podemos desplazarnos libremente por sus escenarios, conversar con otros personajes, agacharnos para ocultarnos tras ciertos objetos o en la hierba alta, correr, saltar, impulsarnos, bloquear o, como es lógico, atacar a los rivales con armas cuerpo a cuerpo o a distancia. También contamos con ciertas habilidades especiales, aunque para poder usarlas de nuevo tenemos que esperar un tiempo determinado. En general es satisfactorio, pero a las armas les falta algo de contundencia, variedad y un mejor sistema de impactos para que gane profundidad, todo ello sin contar con una IA enemiga muy mejorable. Al menos esto queda en un segundo plano cuando nos encontramos las armas tecnológicas, las cuales son muy disparatadas y le dan un toque de humor a las batallas.

Eso sí, hay dos detalles que os recordarán a otros trabajos de la compañía. El primero es la posiblidad de ralentizar el tiempo para localizar los puntos débiles de los enemigos o, simplemente, para apuntar mejor a determinadas partes del cuerpo. El segundo es que podemos llevar hasta a dos acompañantes a la vez que nos ayudarán tanto fuera como dentro del combate, a los cuales podemos darles incluso alguna orden. Hay unos seis que se podrán unir a nuestro equipo, teniendo cada uno sus ventajas y debilidades frente a otros, con un inventario y talentos propios que podemos desarrollar.

Al derrotar enemigos, recoger objetos o cumplir misiones vamos obteniendo experiencia con la que subir de nivel, mejorando así las características generales de nuestro protagonista y ganando puntos que podemos invertir en mejorar los talentos y ventajas de nuestro personaje. Según cómo los invirtamos, existe la posibilidad de afrontar una misión de una manera u otra, ya sea optando por la acción más directa, abriendo más opciones de diálogo a través de la persuasión, la mentira o la intimidación, u optando por el sigilo entre otros. Es muy completo en este sentido, haciendo que cada experiencia se adapte a los gustos del jugador en cuestión.

Como no podía ser menos, en el juego contamos con un inventario que podemos llenar de toda clase de objetos. Esto es bueno y es malo a la vez, ya que, al contar con un espacio limitado, cada vez que sobrepasamos el límite de peso nuestro personaje se empieza a desplazar con mayor lentitud, lo que nos obliga a estar gestionándolo constantemente para no pasar ese límite. Es cierto que todos estos objetos tienen importancia en el juego, tal vez para crear nuevos útiles o venderlos y sacar algo de dinero, pero a la larga hace que encontrar un elemento que queramos utilizar en medio de un combate sea algo pesado por un sistema de gestión un tanto torpe. Lo mejor es que podemos reparar, desmontar, modificar y mejorar nuestras armas y armadura, haciendo que nuestras favoritas puedan llegar a tener un poder devastador.

Las localizaciones son variadas y cuentan con ambientaciones muy llamativas, aunque es cierto que esperábamos algunos elementos que nos invitaran a explorar más. Al final siempre nos limitamos a ir desde un punto a otro para conversar con los personajes y afrontar misiones, derrotando a todas las criaturas y enemigos que salgan a nuestro paso. No encontraréis mucho más por los caminos, más allá de recoger ciertos objetos, así que muchas veces optaréis por el viaje rápido para ahorrar paseos innecesarios. Además el número de planetas, satélites y estaciones espaciales no es muy grande, pero siempre es un placer viajar de unos a otros en nuestra nave acompañados de la tripulación.

En cuanto a duración, estamos ante un juego que, si bien la campaña principal da para unas 15 horas, puede subir fácilmente de las 30 a poco que nos dediquemos a realizar misiones optativas. Las hay de todo tipo, como pequeñas tareas que nos permiten conocer más detalles de ciertos personajes o simplemente por ver sus ocurrencias, misiones secundarias realmente bien diseñadas con las que visitar nuevos lugares para conocer a más gente, misiones de facción que alteran el mundo que nos rodea u otras centradas en nuestros acompañantes que recomendamos no dejar pasar por alto. Es algo que nos ha gustado mucho, encontrando multitud de posibilidades que además lo vuelven muy rejugable.

El apartado gráfico tiene luces y sombras. Por un lado tenemos diseños muy buenos y coloridos para las localizaciones que hacen que muchas veces nos quedemos embobados mirando algunos paisajes. Por otro tenemos un apartado técnico muy mejorable, con personajes que, a pesar de ser variados, pecan de un modelado y animaciones simples, junto con escenarios amplios que tienen algunos detalles que afean el resultado, como una carga tardía de texturas (donde encontraréis incluso algunas planas), popping, personajes que desaparecen al atravesar puertas o una iluminación que causa efectos extraños en las sombras, entre otros. Pero lo peor es que encontraréis ciertos bugs, largas cargas entre zonas e incluso algunos parones notables mientras paseamos, no funcionando el juego todo lo fluido que debiera.

En el sonoro tenemos melodías bastante buenas que muchas veces quedan en un segundo plano por la conseguida ambientación. Los efectos no están nada mal, mientras que las voces, en inglés, cumplen su cometido. Todos los textos, como hemos comentado, nos llegan en perfecto castellano.

Como conclusión, The Outer Worlds es un juego que brilla especialmente en su faceta rolera, que ofrece multitud de opciones a la hora de afrontar sus misiones, y en un guión lleno de humor y crítica social, donde destacan los detalles que descubriréis sobre su mundo en las tareas opcionales gracias a unos carismáticos personajes. Su parte de acción no está mal, pero hay elementos que podrían estar más trabajados. El mayor problema viene dado por los bugs, una exploración que no siempre es igual de buena y fallos técnicos que a veces influyen en la jugabilidad, aunque esperamos que sean corregidos en un futuro mediante actualizaciones.

Un título que gustará a aquellos que disfruten viendo el peso de las decisiones que toman y las consecuencias de sus acciones, modificando el mundo de muchas maneras diferentes para aportarle más horas de juego y rejugabilidad.

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