Análisis | Vídeos | 22 MAR 2019

Análisis de Tom Clancy's The Division 2

Tags: PC Xbox One PS4
Recupera Washington D.C. después de la pandemia con Tom Clancy´s The Division 2, la continuación de una de las sagas más aclamadas de Ubisoft.
Cartel The Division 2Play

Tom Clancy´s The Division 2 es un juego de acción en tercera persona con tintes de rol que podemos jugar en solitario o bien cooperando con hasta otros tres jugadores. Volvemos a contarcon un gran mundo a explorar, pero esta vez mucho más amplio, con diferentes alturas para afrontar las misiones de diferentes formas y muchas, muchas tareas a realizar y coleccionables escondidos por sus localizaciones.

Su historia nos lleva en esta ocasión hasta Washington D.C., la cual se encuentra al borde del colapso. La anarquía y la inestabilidad han puesto en peligro la sociedad y, por si fuera poco, la situación está empeorando debido a los rumores de un golpe de estado en el Capitolio. Ahora todos los agentes en activo de la División deben luchar por salvar la ciudad antes de que sea demasiado tarde, siendo los únicos que están capacitados para neutralizar esta amenaza y proteger a los civiles que quedan con vida.

Como suele ser habitual en la compañía, la historia no es el punto fuerte del juego, aunque su trasfondo nos resulta interesante. No hay muchos cambios respecto a la primera entrega más allá de la localización, pero se agradece que intenten darle un sentido a su mundo. Eso sí, se nota que todo está más centrado en la jugabilidad.

Nada más comenzar tendréis acceso al creador de personaje, donde seleccionaréis su apariencia, marcas corporales y atuendos, con muchas opciones para que podáis crear uno que se adapte a vuestros gustos. No es el más completo que hemos visto, pero ofrece suficientes posibilidades para que nos diferenciemos bien del resto. Además podréis conseguir nuevo equipamiento a lo largo del juego para cambiar ciertas partes visibles.

Los controles funcionan y responden a la perfección, pudiendo desplazarnos libremente por su mundo, correr, saltar o escalar algunas estructuras, utilizar coberturas o bien curar nuestras heridas. Una vez pasamos a la acción, podemos apuntar con precisión utilizando diferentes armas, explosivos u otros utensilios para acabar con los rivales, así como activar ciertas habilidades que nos facilitan la tarea y tardan un tiempo en recuperarse. Las armas están muy bien construidas, dejándose notar el peso de las mismas a la perfección para hacer que sea una delicia jugable, y encontramos un total de siete tipos diferentes: ametralladora ligera, escopeta, lanzagrandas, rifle, rifle de asalto, rifle de francotirador y subfusil. Todas ellas cuentan con características únicas, son personalizables y su categoría depende del color que las represente, que van desde gris hasta amarillo, como ya ocurriera en el anterior juego.

Lo mismo pasa con el equipamiento, donde encontramos chalecos, guantes, máscaras, mochilas, pistoleras y rodilleras. Todas ellas son muy útiles, sobre todo para mejorar las estadísticas generales del personaje, aunque ya os avisamos que el número de objetos de calidad lila o amarilla se ha reducido de forma notoria con respecto a la primera entrega, así que tendréis que realizar muchas misiones, comprar en los asentamientos o registrar a fondo los escenarios en busca de botines. A lo largo del juego también podréis crearlo, aunque para ello necesitaréis planos, los materiales que os pidan y visitar el taller de la base de operaciones. Como siempre, lo hay de distinta calidad, teniendo que hacernos con dichos materiales de las cajas de los escenarios, los cuales reaparecen tras un tiempo. Hay además unos botines especiales en las misiones de facción para los que necesitaréis unas llaves específicas y, aunque cuesta conseguirlas, al final la recompensa merece la pena.

Las misiones son quizás uno de los puntos más flojos del juego, y no porque no sean divertidas, sino porque pecan de repetirse en exceso. Casi siempre consisten en ir hasta una zona y acabar con todos los enemigos hasta que salga el líder. Eso sí, debido al genial diseño de escenarios y las grandes posibilidades que ofrecen, nunca se nos han hecho aburridas. Un detalle importante es que todas tienen un nivel recomendado para jugarse, pudiendo hacerlo tanto en solitario como en compañía, encontrando un gran número a completar. Al principio pueden resultar muy accesibles, pero poco a poco descubriréis que necesitaréis algunos aliados. Como curiosidad, si necesitamos ayuda podemos mandar una señal para que otros jugadores puedan venir a echarnos una mano, así como responder nosotros a la llamada de otros.

Al cumplir estas misiones y otros objetivos vamos ganando experiencia que nos permite subir de nivel y, en consecuencia, ganando puntos de habilidad. Estos puntos se pueden invertir en plataformas de habilidad que tienen diferentes variantes: pulsos, torreta, enjambre, lanzaquímicos, libélula, mina rastreadora, dron y escudo. Cada uno de ellos incluye varias ramas diferentes con muchas opciones que mejorarán vuestra experiencia jugable, así como algunas variantes de habilidad que alterarán sus funciones, aunque para ello tendréis que recoger tecnología SHD. Para conseguir nuevas habilidades y equipo os toca completar misiones de un asentamiento, lo cual a su vez mejora el asentamiento en sí y nos da acceso a nuevo personal en la Base de Operaciones.

Por otra parte están las ventajas, que son bonificaciones pasivas que mejoran a nuestro personaje de diferentes maneras. Se pueden desbloquear en cualquier orden y requieren tecnología SHD para conseguirlas, encontrando además diferentes niveles de mejora a los que tenemos acceso tras obtener los de categorías inferiores.

El mundo del juego es enorme y está muy detallado, estando los escenarios perfectamente estudiados para poder afrontar una misión de multitud de formas diferentes. En ellos encontraréis montones de misiones, aunque son las principales las que al final os darán acceso a las fortalezas tras debilitar a sus facciones. Por otro lado tenemos los asentamientos, que son los lugares seguros en los que se reunen los civiles para ayudarse y protegerse donde además recibimos las diferentes actividades, que incluyen misiones principales, secundarias y proyectos. Lo mejor es que al acabar con la facción que controla una zona nos haremos con el territorio, activándose un nuevo punto de control junto con equipamiento y recursos.

Un aspecto muy interesante es que contamos con climatología en tiempo real y ciclos de día/noche, haciendo que una misma situación pueda cambiar por los problemas de visión ocasionados por la niebla, la oscuridad de la noche o la lluvia, dándole a los escenarios un aspecto espectacular que no os cansaréis de mirar. Además, estos lugares tienen monumentos bien reconocidos que os tocará descubrir.

En cuanto a modos de juego, la historia puede jugarse en solitario o en compañía de hasta tres jugadores, ya sea creando un clan, con el matchmaking o pidendo ayuda en medio de la partida. Cuanto mayor es el grupo, más complicado se vuelve, aunque las recompensas también mejoran. Si optamos por el matchmaking, se nos da a elegir entre participar en una misión principal aleatoria, una actividad aleatoria, recompensa aleatoria o explorar su mundo abierto, siendo estos los modos cooperativos.

Por otro lado están los modos competitivos. El primero es la ya conocida Zona Oscura, donde pueden participar hasta ocho jugadores y encontramos tres zonas. Ahora los combates son más justos, ya que buscan equilibrar las estadísticas de los jugadores, pudiendo elegir el bando al que queremos pertenecer y con escenarios mejor estudiados. Una vez completada la campaña, se abre un desafío mayor, aunque preferimos no desvelar la sorpresa. Junto a la zona oscura tenemos el Modo Conflicto, que enfrenta a dos equipos de cuatro jugadores y se divide en dos subcategorías: Escaramuza, donde se cuentan las muertes, y Dominación, que lleva a los equipos a competir por conquistar una serie de zonas del mapa.

La duración de la aventura principal puede superar fácilmente las 30 horas, a lo que hay que sumarle la multitud de tareas secundarias disponibles, secretos y otras extras que se desbloquean al completar el juego. A todo ello hay que sumarle las opciones multijugador y los contenidos gratuitos que tienen preparados para el futuro, haciendo que sea un título muy duradero.

El apartado gráfico del juego es espectacular, con personajes detallados, genialmente animados y bastante expresivos. Aunque donde de verdad destaca es en los escenarios, que están minuciosamente recreados, son variados, tienen cambios climáticos en tiempo real y ciclos de día/noche que hacen que resulte muy vistoso. Efectos como la iluminación o las partículas también son geniales. Hay algunos detalles mejorables, como cierta carga de texturas tardía o algunas sombras, pero no empañan el gran resultado final, sobre todo si tenemos en cuenta que funciona siempre con mucha fluidez.

En el sonoro tenemos buenas melodías, estupendos efectos de sonido que nos trasladan hasta su mundo y un doblaje en castellano por parte de los actores de gran calidad. También existe la posibilidad de activar los subtítulos, con dos opciones diferentes de tamaño.

En definitiva, nos lo hemos pasado en grande con The Division 2 gracias a lo pulida que está su jugabilidad, sus opciones de personalización, lo equilibrado que están los botines y unos escenarios que ofrecen muchas posibilidades a la hora de afrontar las misiones. Si a todo ello le sumamos el gran número de contenidos y el espectacular acabado audiovisual, tenemos un juego para mucho tiempo. Hay algunas pegas, como la poca variedad de tareas a realizar, la falta de algunos ajustes en la dificultad de ciertas misiones o que las incursiones no estén todavía disponibles, aunque no creemos que sea demasiado importante.

Si os gustó la primera entrega no os lo podéis perder, ya que ofrece mucho más y mejor, algo que también va para los que nunca hayan probado la saga. Así que no lo penséis más y uníos a la agencia de The Division.

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