Análisis | Vídeos | 17 JUN 2019

Análisis de Trover Saves the Universe

Squanch Games nos trae Trover Saves the Universe, un juego compatible con la realidad virtual de uno de los creadores de Rick y Morty, Justin Roiland.
Cartel Trover Saves the UniversePlay

Trover Saves the Universe es una aventura de tono adulto cargada de humor, acción, puzles y platafomas en la que se hace un genial uso de la trama. Es un título muy original, ya sea por meternos en un mundo que parece sacado de series de animación o por tener unas mecánicas únicas que no tardaréis en aprender. Lo mejor es que apenas marea si utilizamos la realidad virtual por desarrollarse desde una perspectiva que mezcla la primera con la tercera persona y desplazarse mediante teletransportes, con pequeños giros del personaje para evita que tengamos que rotar completamente la cabeza.

La historia del juego nos pone en el papel de un sillotopiano que ha perdido a sus perros, los cuales han sido secuestrados por un lunático mironcio llamado Glorkon, una especie de pájaro gigante malvado. Éste los introduce en las cuencas de sus ojos y utiliza su esencia vital para destruir el universo. Para intentar rescatarlos el protagonista se asocia con Trover, un pequeño monstruo morado al que no le gusta trabajar y mucho menos tener que salvar el universo. Sólo el sillotopiano y Trover pueden poner fin a sus malvados planes, teniendo que colaborar si quieren superar ciertos obstáculos.

El argumento nos ha encantado donde, dentro de su absurdez, siempre utiliza el tono adulto y humor que tanto caracteriza a la otra serie del autor. No tendréis un momento de respiro, con personajes muy carismáticos que siempre tienen algún chascarrillo que soltar e incluso descripciones de objetos que resultan hilarantes, todo con una crítica disimulada hacia la sociedad actual y riéndose absolutamente de todo. Cada personaje tiene algo que ofrecer y, aunque no es necesario pararse a escucharlos, sí que creemos que es muy recomendable. Y para seguirlo a la perfección contamos con textos en castellano, con una genial interpretación de los diálogos para darle una coherencia dentro de nuestro idioma y estando muy bien colocados para ser perfectamente legibles incluso moviendo la cabeza.

Las mecánicas también nos han sorprendido. Al estar en el papel de un sillotopiano, nuestro personaje siempre permanece sentado en su silla, así que nuestra movilidad es muy limitada. Para solucionarlo llega Trover, quien nos deja una de las pequeñas criaturas (bebés atómicos) que tiene por ojos para introducirse en nuestro mando y así poder manejarlo. Trover puede desplazarse libremente por los escenarios, saltar e incluso atacar con su espada para acabar con enemigos o romper ciertos objetos. Todo esto lo vemos en tercera persona y, para desplazar nuestra visión hasta otros puntos del escenario, antes tenemos que activar bases de teletransporte situando a Trover encima.

Según avanzamos en el juego conseguimos mejoras tanto para nuestro personaje como para Trover, ampliando así las opciones de exploración o combate. Llegado el momento podemos elevar nuestro sillón para tener una mejor perspectiva del escenario, mover objetos con la mente, mejorar el poder de ataque de Trover, obtener un doble salto ee incluso aprender nuevos movimientos entre muchos otros. Para ello tendréis que conseguir bebés atómicos, los cuales se dividen en varias clases diferentes y, además de aprender nuevos movimientos, nos permiten ganar vitalidad o sirven como coleccionables.

Los escenarios también están trabajados, encontrando en ellos varias rutas a seguir y diferentes alturas a explorar que hace que sea bastante divertido pararse a investigar. Pero cuidado, en ellos encontraréis trampas y muchos enemigos acechando en cada rincón, siendo estos más peligrosos según avanzamos en el juego.

Todo esto consigue que el desarrollo nunca se haga aburrido, especialmente por tener unos personajes que relatan todo lo que sucede en pantalla y que reaccionan a lo que hacemos. Ya os avisamos de que tanto las partes de acción como las de plataformeo son bastante sencillas, siendo a veces algo más complejo al tener un punto de vista algo limitado. Lo mismo pasa con los puzles, cuya presencia es algo anecdótica y sirven más para que los personajes hagan aún más comentarios absurdos.

En cuanto a duración, la aventura principal da para unas seis horas, tiempo que se ve un poco ampliado si nos paramos a escuchar todas las conversaciones que nos ofrece el juego y buscamos los coleccionables por los escenarios, que vienen a ser unos bebés atómicos con frases propias y que, si los localizamos todos, desbloquean un nuevo final (o no) en palabras de Trover. Además, en un futuro habrá algunos contenidos descargables gratuitos, aunque todavía no sabemos en que consistirán.

El apartado gráfico, sin ser una genialidad, nos ha gustado bastante, con personajes bien modelados, animados y con diseños de lo más originales, escenarios amplios, variados y que, aunque es cierto que se sienten algo vacíos, están conseguidos, todo junto con efectos de buena calidad. Lo que más nos ha gustado es su estilo, que utiliza elementos como si fueran creados con plastilina, lo que hace que siempre nos sintamos como en un capítulo de una serie de animación. Además, aunque sin las gafas VR funciona igualmente, todo es más inmersivo y se ve bastante claro desde el dispositivo de realidad virtual, con desplazamientos por teletransporte que evitan grandes mareos.

En el sonoro tenemos melodías llamativas, voces en inglés de gran calidad (entre las que encontraréis algunas del propio guionista) y textos perfectamente interpretados al castellano para que todo cobre sentido.

Como conclusión, Trover Saves the Universe es un juego que destaca sobre todo por el gran humor del que hace gala y por sus locos y carismáticos personajes, tanto que a veces incluso le cogeréis odio a alguno de ellos por su comportamiento. Sus mecánicas jugables nos han parecido sencillas pero a la vez bastante originales, si bien el mayor desafío lo encontraréis a la hora de localizar los coleccionables. Lo que más nos ha gustado es que nunca se nos ha hecho aburrido por ir incorporando nuevas posibilidades a la hora de interactuar con el escenario y, sobre todo, por su absurdo guión.

Un título que atraerá a los seguidores de otras creaciones de Justin Roiland por el estilo humoristico que utiliza, aunque quizás éste no sea del gusto de todos los públicos por su tono adulto y por sus personajes, los cuales no paran de hablar en ningún momento. Aún así, merece la pena probarlo por conocer a los alocados habitantes de su universo y por sumergirnos en algo parecido a una serie de animación.

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