Análisis | Vídeos | 04 SEP 2020

Análisis de Windbound

Viaja con Kara por una tierra desconocida, adaptate a las circunstancias y aprende a sobrevivir con Windbound, una aventura que os llevará a recorrer las islas perdidas para descubrir sus misterios.
Cartel WindboundPlay

Windbound es una aventura de acción y supervivencia en tercera persona al estilo roguelike con tintes de RPG, donde tendréis que alimentar a Kara con la ayuda de la caza, explorar las islas para descubrir sus secretos, viajar entre ellas con una embarcación, haceros con recursos y creardiferentes útiles. Desarrollado por 5 Live Studios y distribuido por Deep Silver, es un juego que ofrece mucha rejugabilidad al contar con un mundo que se genera por procedimientos, una vida salvaje dinámica y la posibilidad de crear balsas modulares que nos permiten viajar con más comodidad.

Su historia nos habla sobre Kara que, tras una tormenta en medio del agua y el ataque de una enorme criatura, naufraga y queda separada de su clan, despertando sola a orillas de una tierra desconocida, por lo que debe adaptarse rápidamente para sobrevivir. Como guerrera abandonada en las Islas Perdidas, tendrá que enfrentarse a mares cargados de tormentas y a los peligros que acechan en cada isla, sin comida ni herramientas. Equipada sólo con la voluntad de sobrevivir, debe explorar y adaptarse al salvaje paisaje aprovechando los recursos de las islas para crear herramientas y armas para cazar, así como defenderse de sus habitantes salvajes e intentar localizar a su clan.

Esta trama está bien narrada mediante elementos visuales e invita a explorar a fondo cada una de las islas de este archipielago en busca de todos sus secretos y, aunque peca de ser algo simple, sabe como mantener nuestra atención dentro de sus limitaciones. Como no podía ser menos, todos sus textos nos llegan en castellano para que no tengáis problemas a la hora de comprender el funcionamiento del juego.

Sus mecánicas son bastante sencillas, pero cuidado, un simple descuido puede llevaros hasta la muerte. Podemos desplazarnos libremente desde una perspectiva en tercera persona, mover la cámara, saltar, trepar, correr, andar sigilosamente, nadar, usar objetos, recoger materiales y crear todo tipo de artilugios que después podréis utilizar en vuestro viaje. Algunas de estas acciones consumen la barra de vigor, la cual podemos recuperar tras un tiempo de inactividad o con ciertos alimentos, siendo estos últimos necesarios para romper el límite que se queda marcado a veces por el cansancio acumulado. Como no podía ser menos, también contamos con un medidor de vitalidad.

Poco a poco iréis consiguiendo nuevas herramientas que amplian las posibilidades a la hora de explorar y cazar, así como materiales que os permitirán crear multitud de objetos. Y hablando de caza, al principio los animales huyen de nosotros y tenemos que sorprenderlos escondiéndonos y utilizando el sigilo. Según avanzamos van apareciendo criaturas más agresivas con las que debemos pelear, con un sistema demasiado simple que se basa en esquivar y atacar con las armas que hayamos creado. Pero no lo olvidéis, vigilar la resistencia puede ser un factor clave para conseguir la victoria.

Uno de los aspectos más importantes de la aventura es nuestra barca. Al principio es bastante modesta, pero poco a poco podemos añadirle módulos para que los viajes sean más cómodos, poder llevar más recursos y, en consecuencia, sobrevivir más tiempo en mar abierto. No esperéis que llevar esta embarcación sea sencillo, tendréis que saber orientar las velas para aprovechar el viento, jugar con las olas para desplazaros con rapidez y evitar a la peligrosa fauna marina. Esto también depende de cómo desarrolléis vuestra barca, pudiendo colocar estabilizadores para que viaje con menos agetreo, hacerla más ágil para ir con rapidez o bien colocar elementos en el casco con los que combatir a las criaturas marinas y después reparar los daños causados.

Repartidos por su mundo hay unos altares donde podréis hacer ofrendas para conseguir habilidades especiales o herramientas muy útiles para el viaje, siendo estas uno de los elementos que más sensación de progreso os dejará en el juego con cada partida. No se ofrecen todas las ventajas de golpe, sino que cada altar tiene las suyas propias.

Hay dos niveles de dificultad entre los que elegir: Supervivencia, donde si el personaje muere tendréis que empezar desde el primer capítulo, conservando sólo los objetos clave y sostenidos pero perdiendo todo lo que llevarais en la bolsa; e Historia, que como su propio nombre indica es más relajado y no pone tantas trabas a la hora de morir y empezar de nuevo. Como es normal, nosotros recomendamos supervivencia al ser la forma en la que ha sido pensada esta aventura.

Al final es un juego de supervivencia que se basa básicamente en cazar, recolectar, crear útiles y resolver los problemas que nos plantean. No es que sea malo, es más, suele entretener bastante, pero con el paso de las horas hacer una y otra vez tareas bastante similares dan una sensación de repetición que perjudica al juego. Si a ello le sumamos que más allá del sistema de mejora de nuestra barca el resto de elementos son demasiado básicos, puede llegar a cansar. Pero no os preocupéis, explorar cada rincón de su mundo en busca de nuevos secretos es divertido y cuenta con sorpresas en las diferentes islas, ya sea en forma de fauna, biomas u otros elementos.

En cuanto a duración, la aventura puede llegar a las 40 horas dependiendo del nivel de dificultad que hayáis escogido. Este tiempo se ve ampliado por la rejugabilidad que ofrece la generación por procedimientos del archipiélago, lo que invita a explorarlo una y otra vez, siempre y cuando no se os haga demasiado pesado su desarrollo. También hay algún que otro desbloqueable, como nuevos atuendos.

Su apartado técnico tiene varias carencias, como texturas simples, animaciones algo ortopédicas y ciertos efectos mejorables, pero lo compensa con una dirección artística muy buena que en ocasiones deja estampas de gran belleza y nos invitan a explorar el archipiélago para ver que sorpresas nos esperan. Utiliza un estilo cell shading que le da un aspecto animado que le sienta realmente bien, además de tener buenas físicas a la hora de navegar con la embarcación y normalmente funcionar con fluidez.

En el sonoro tenemos melodías para las luchas, cuando navegamos o para enfatizar alguna que otra situación, aunque la mayoría del tiempo sólo tenemos el sonido de la naturaleza para ambientar su mundo junto con los diferentes efectos. Esperábamos algo más trabajado, pero cumple con su cometido. Además, todos los textos del juego nos llegan en castellano.

Como conclusión, Windbound ofrece una aventura de supervivencia que destaca más por el apartado visual que por lo jugable. No es que sea malo, pero sus mecánicas son tan sencillas y poco originales (más allá de la creación de la embarcación) que no acaba de destacar en ninguno de sus aspectos. Además, las características roguelike no le sientan demasiado bien a una aventura que, sin su añadido, funcionaba perfectamente. Aún con sus defectos, estamos ante una aventura muy disfrutable y que invita a avanzar por explorar sus biomas e ir conociendo más detalles de su misteriosa historia.

Los aficionados a los juegos de supervivencia encontrarán un título que, dentro de su sencillez, sabe como entretener, con elementos que además hacen que sea ideal para aquellos que quieran probar el género por primera vez.

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